«Sería un golpe fatal para la credibilidad del proceso sinodal»: Bonny insiste en ordenar hombres casados

«Sería un golpe fatal para la credibilidad del proceso sinodal»: Bonny insiste en ordenar hombres casados

El obispo de Amberes, Johan Bonny, mantiene su intención de ordenar sacerdotes a hombres casados en 2028 y confía en que el pontificado de León XIV permita encontrar antes de esa fecha una fórmula que haga posible su proyecto. El prelado ha advertido además de que la ausencia de una solución supondría, a su juicio, un «golpe fatal» para la credibilidad del proceso sinodal.

En declaraciones a la edición de octubre de Herder Korrespondenz, Bonny aseguró que espera una decisión antes de que concluya la fase de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad. «Confío en que, para el final del proceso sinodal en otoño de 2028, pueda encontrarse una regulación adecuada», afirmó. «Sería un golpe fatal para la credibilidad y la aplicación de todo el proceso sinodal que para entonces no se hubiera alcanzado una regulación».

Bonny deposita su confianza en León XIV

El obispo de Amberes vinculó expresamente sus expectativas a la manera en que León XIV está ejerciendo el pontificado.

Según Bonny, su confianza procede especialmente del modo en que el Papa desempeña su misión como «constructor de puentes».

«Como un buen padre, sabe lo que necesitan sus hijos, y eso no es igual en todas partes ni para todos», afirmó el prelado.

Bonny considera además que su petición no constituye una iniciativa aislada. Según explicó, otros obispos de distintas partes del mundo afrontan también una grave escasez de sacerdotes y son partidarios de permitir la ordenación sacerdotal de hombres casados.

«No estamos solos», aseguró.

Los candidatos ya están siendo preparados

Las nuevas declaraciones llegan menos de dos semanas después de conocerse que el proyecto ha pasado de las palabras a la preparación práctica.

Bonny confirmó recientemente que ya ha comenzado a formar a varios hombres casados con la intención de ordenarlos sacerdotes en 2028. Los candidatos reciben preparación teológica y pastoral mientras el obispo espera obtener de Roma la autorización necesaria.

Los criterios utilizados para seleccionarlos son semejantes a los aplicados a los candidatos casados al diaconado permanente: deben tener al menos 35 años, contar con el consentimiento de sus esposas, mantener una vida familiar estable y no tener hijos pequeños.

Bonny justifica su iniciativa por la situación del clero en Flandes. Según los datos que ofreció en septiembre, la diócesis de Amberes cuenta con menos de 70 sacerdotes menores de 70 años y cerca de dos tercios de ellos proceden del extranjero.

Un viaje a Roma con el respaldo de los obispos belgas

Bonny ha aportado ahora nuevos detalles sobre el viaje que realizó por iniciativa propia a Roma el pasado junio para presentar lo que describe como una situación de «necesidad».

El obispo explicó a Herder Korrespondenz que llevó consigo una carta de la Conferencia Episcopal Belga respaldando su petición. Durante la visita mantuvo conversaciones con autoridades vaticanas y con la Secretaría General del Sínodo.

El propio Bonny había revelado anteriormente que se reunió con el cardenal Lazarus You Heung-sik, prefecto del Dicasterio para el Clero, y con el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo. Según el relato del obispo, ambos se comprometieron a trasladar el asunto a León XIV. Hasta ahora, la Santa Sede no ha comunicado públicamente una autorización para las ordenaciones proyectadas.

La cuestión cuenta con un respaldo más amplio dentro del episcopado belga. El arzobispo de Malinas-Bruselas y presidente de la Conferencia Episcopal, Luc Terlinden, se ha mostrado favorable a abrir el debate sobre la ordenación de hombres casados, aunque ha precisado que el proyecto concreto de comenzar a ordenar candidatos en Amberes pertenece a Bonny y que no puede llevarse a cabo sin la autorización del Papa.

La ordenación de hombres casados como consecuencia del proceso sinodal

Bonny presentó por primera vez su calendario en una carta pastoral publicada el pasado marzo. Entonces anunció que trabajaría para identificar y preparar candidatos con el objetivo de poder ordenar hombres casados antes de 2028.

El obispo llegó a sostener que «es una ilusión pensar que un proceso sinodal-misionero serio en Occidente todavía tiene alguna posibilidad sin la ordenación sacerdotal de hombres casados».

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Su planteamiento afecta a la disciplina del celibato vigente para los sacerdotes de la Iglesia latina. La Iglesia católica conoce sacerdotes legítimamente casados —particularmente en las Iglesias católicas orientales y, en determinadas circunstancias, entre ministros protestantes casados que entran en plena comunión con Roma y reciben posteriormente la ordenación—, pero en la Iglesia latina la norma general continúa siendo la elección de los presbíteros entre hombres célibes.

Bonny argumenta ahora que la propia estructura sacramental de la Iglesia exige disponer de suficientes sacerdotes para conservar y desarrollar la identidad católica. Los sacramentos y el ministerio sacramental constituyen, según el obispo, el motor de toda actividad misionera.

El calendario fijado por el prelado hace coincidir su proyecto con el final de la fase de implementación del Sínodo en 2028. A diferencia de sus primeras declaraciones, Bonny no se limita ahora a justificar la ordenación de hombres casados por la escasez de clero: vincula expresamente una eventual respuesta de Roma con la «credibilidad» del proceso sinodal y deposita en León XIV su expectativa de que antes de esa fecha se encuentre una «regulación adecuada».

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