León XIV nombra al presidente del episcopado canadiense, al frente de una diócesis marcada por la secularización de Quebec

León XIV nombra al presidente del episcopado canadiense, al frente de una diócesis marcada por la secularización de Quebec

El Papa León XIV ha nombrado obispo de Trois-Rivières, en la provincia canadiense de Quebec, a Mons. Pierre Goudreault, actual presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Canadá (CECC), trasladándolo desde la diócesis de Sainte-Anne-de-la-Pocatière.

La Santa Sede anunció este martes 29 de septiembre el nombramiento del prelado de 63 años, que preside el episcopado canadiense desde septiembre de 2025 y cuyo mandato al frente de la Conferencia se extiende hasta 2027. Goudreault ocupará una sede que había quedado vacante después de que León XIV trasladara en febrero a su anterior obispo, Martin Laliberté, como coadjutor de Saint-Jean-Longueuil. Laliberté asumió definitivamente esa diócesis el pasado mes de julio.

Un teólogo pastoral al frente del episcopado canadiense

Pierre Goudreault nació el 27 de mayo de 1963 en Rouyn-Noranda, Quebec. Después de obtener un certificado en Administración, ingresó en el Seminario de la Universidad Saint Paul de Ottawa y fue ordenado sacerdote el 18 de mayo de 1991.

Se doctoró en Teología en la misma universidad y desarrolló buena parte de su ministerio en tareas parroquiales, formación de seminaristas y teología pastoral. Ha publicado una docena de libros y alrededor de treinta artículos dedicados principalmente a eclesiología y liturgia, además de haber impartido docencia universitaria.

Francisco lo nombró obispo de Sainte-Anne-de-la-Pocatière el 8 de diciembre de 2017. Recibió la consagración episcopal el 10 de marzo de 2018. Tras incorporarse progresivamente a los órganos directivos de la Conferencia Episcopal, fue elegido vicepresidente en 2023 y presidente en septiembre de 2025 para un mandato de dos años.

Su lema pastoral en Sainte-Anne-de-la-Pocatière —«Proclamar el Evangelio en todas partes»— resume una trayectoria especialmente vinculada a la teología práctica y a la reorganización pastoral de comunidades en un Quebec profundamente secularizado.

La sinodalidad, entre sus prioridades

Como presidente de los obispos canadienses, Goudreault ha situado la aplicación de la sinodalidad entre las prioridades de la Iglesia en Canadá.

En el informe que presentó hace apenas una semana al abrir la Asamblea Plenaria de la CECC en Montreal, destacó expresamente «la continua implementación de la sinodalidad en la Iglesia en Canadá» entre los principales trabajos desarrollados durante el último año. La carta remitida entonces a León XIV incluía también la sinodalidad entre las cuestiones sobre las que los obispos canadienses continúan su discernimiento.

Su anterior diócesis participó activamente desde 2021 en las consultas del Sínodo sobre la Sinodalidad, tanto en el nivel diocesano como en las sucesivas fases provincial, nacional y continental.

No aparecen, sin embargo, declaraciones públicas conocidas de Goudreault defendiendo algunas de las reformas doctrinalmente controvertidas que se han asociado a determinados sectores del proceso sinodal europeo. Su perfil público se ha concentrado más en el método sinodal, la evangelización, la justicia social y la coordinación de la Conferencia Episcopal.

Una Iglesia canadiense enfrentada a la expansión de la eutanasia

Goudreault llega a Trois-Rivières mientras la Iglesia canadiense afronta uno de los regímenes de eutanasia más extensos del mundo.

En junio, al cumplirse diez años de la legalización federal de la eutanasia y el suicidio asistido —denominados legalmente «asistencia médica para morir»—, el Comité Permanente para la Familia y la Vida de la Conferencia Episcopal pidió a los católicos mantenerse «firmes en su oposición» a ambas prácticas y acompañar a enfermos y personas vulnerables.

El documento fue emitido por la Conferencia que preside Goudreault, no como declaración personal. Por su parte, en sus propias intervenciones institucionales, el prelado ha insistido también en la defensa de «la vida humana y la dignidad de toda persona» como uno de los ámbitos sostenidos por la acción común de los obispos canadienses.

La cuestión ha adquirido especial relevancia en Canadá después de que incluso la Iglesia anglicana canadiense haya desarrollado formularios litúrgicos para acompañar pastoralmente situaciones de muerte provocada mediante el sistema MAiD, un paso que ha suscitado preocupación por la «normalización religiosa» de la eutanasia.

Libertad religiosa frente al Gobierno canadiense

Durante su presidencia, Goudreault ha intervenido también ante el Gobierno federal en defensa de la libertad religiosa.

En diciembre de 2025 firmó una carta dirigida al primer ministro canadiense en la que los obispos expresaban su preocupación ante una reforma legislativa contra los delitos de odio que podía afectar a las protecciones jurídicas de expresiones religiosas.

La carta defendía que era posible combatir el odio real sin menoscabar «los derechos constitucionales de millones de canadienses que extraen orientación moral y espiritual de sus tradiciones religiosas» y advertía de que la legislación no debía socavar involuntariamente las libertades fundamentales.

La tensión entre secularización y libertad religiosa continúa siendo particularmente visible en Canadá. La semana pasada, el Ordinariato Militar católico denunció una normativa de las Fuerzas Armadas que impide mencionar expresamente a Dios en determinadas ceremonias oficiales.

Relación con León XIV y pueblos indígenas

Goudreault ya ha mantenido un contacto directo relevante con León XIV durante el actual pontificado.

En noviembre de 2025 fue recibido por el Papa junto al arzobispo Richard Smith y al secretario general de la Conferencia Episcopal Canadiense. Durante aquella audiencia, León XIV entregó a los obispos 62 piezas de las colecciones etnológicas de los Museos Vaticanos para su transferencia a organizaciones indígenas de Canadá.

Goudreault presentó entonces el gesto como un nuevo paso en el proceso de «reconciliación» entre la Iglesia y los pueblos indígenas, una de las grandes prioridades institucionales del episcopado canadiense desde el viaje de Francisco al país en 2022.

La cuestión volvió a ocupar un lugar destacado en su informe presidencial de septiembre de 2026, donde mencionó tanto la devolución de los objetos como la continuidad del proceso de «sanación, reconciliación y construcción de relaciones» con las comunidades indígenas.

Inmigración y coordinación de las Iglesias de Norteamérica

Otro de los asuntos a los que Goudreault ha dedicado atención durante su presidencia es la inmigración.

A comienzos de septiembre participó en Cuernavaca en el primer encuentro de este tipo entre representantes de las Conferencias Episcopales de Canadá, Estados Unidos y México. Allí describió la «movilidad humana» como uno de los desafíos comunes de las Iglesias del continente y destacó el papel de familias y sacerdotes llegados de otros países en la revitalización de algunas parroquias canadienses.

Una diócesis histórica en un Quebec descristianizado

Trois-Rivières es una de las diócesis históricas de Quebec y pertenece a la provincia eclesiástica de Quebec. Según las estadísticas publicadas por la Asamblea de Obispos Católicos de Quebec correspondientes a 2023, cuenta con cerca de 290.000 católicos, 61 sacerdotes diocesanos, 21 sacerdotes religiosos y 29 diáconos permanentes, agrupados en 14 parroquias y misiones.

La evolución histórica muestra, sin embargo, la magnitud de la transformación religiosa de Quebec. En 1966, Trois-Rivières contaba con más de 400 sacerdotes entre diocesanos y religiosos y más de 1.700 religiosas; las cifras actuales son una fracción de las registradas antes de la Revolución Tranquila y del posterior proceso de secularización de la provincia.

La diócesis alberga además el Santuario Nacional de Nuestra Señora del Cabo, uno de los principales centros marianos de Canadá.

Goudreault asumirá así una diócesis históricamente católica pero situada en una de las sociedades occidentales donde la secularización ha sido más rápida, mientras conserva simultáneamente la presidencia del episcopado canadiense. Su nombramiento coloca en Trois-Rivières a un prelado estrechamente vinculado a la estructura nacional de los obispos y a varias de sus actuales prioridades: sinodalidad, reconciliación indígena, inmigración, libertad religiosa y defensa de la dignidad humana.

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