Canadá impide mencionar a Dios en determinados actos militares: el obispo castrense denuncia una falsa «neutralidad»

Canadá impide mencionar a Dios en determinados actos militares: el obispo castrense denuncia una falsa «neutralidad»

Las Fuerzas Armadas de Canadá aprobaron el pasado 29 de julio una nueva normativa que impide a sus capellanes rezar o utilizar referencias expresamente religiosas —incluida la mención de Dios— en las «reflexiones espirituales» pronunciadas durante determinados actos oficiales en los que la asistencia de los militares es obligatoria o esperada.

La medida, que las Fuerzas Armadas justifican por el principio de «neutralidad religiosa y espiritual» del Estado, ha provocado la oposición del obispo del Ordinariato Militar católico de Canadá, Scott McCaig, respaldado posteriormente por la Conferencia Episcopal Canadiense. Organizaciones evangélicas se han sumado durante las últimas semanas a las críticas y han pedido formalmente al Gobierno que retire la normativa.

29 de julio: una nueva regulación para las intervenciones de los capellanes

La instrucción CAFMPI 03/26, Spiritual Reflections in Military Settings fue promulgada el 29 de julio y sustituyó a unas directrices sobre las intervenciones públicas de los capellanes que estaban vigentes desde octubre de 2023.

El texto oficial establece que comandantes, capellanes y demás integrantes de las Fuerzas Armadas tienen la obligación «moral, ética y legal» de representar la neutralidad religiosa del Estado cuando pronuncien una reflexión espiritual en el ejercicio de sus funciones públicas.

La regulación afecta específicamente a actos relacionados con actividades oficiales del Gobierno —como ceremonias militares o conmemorativas— cuando los miembros de las Fuerzas Armadas están obligados o se espera que asistan. Cuando se haya solicitado una oración o una observancia religiosa en esos contextos, el capellán debe sustituirla por una «reflexión espiritual».

Estas intervenciones no pueden contener palabras, gestos o símbolos propios de una tradición religiosa concreta. La normativa incluye entre las expresiones excluidas las referencias a Dios.

Las Fuerzas Armadas presentan la reforma como una adaptación del servicio de capellanía a una institución religiosa y espiritualmente diversa. Para justificarla remiten también a la sentencia de 2015 del Tribunal Supremo canadiense en el caso Mouvement laïque québécois v. Saguenay, que llevó a revisar la manera en que las instituciones estatales deben abordar las expresiones religiosas públicas.

La prohibición no alcanza a toda la actividad de los capellanes

La medida no supone una prohibición general de rezar o mencionar a Dios dentro de las Fuerzas Armadas.

Los capellanes continúan pudiendo celebrar servicios religiosos voluntarios, administrar los ritos propios de sus confesiones, prestar atención pastoral y utilizar lenguaje religioso en contextos específicamente destinados al culto. Los funerales militares también quedan fuera de la restricción general y pueden incluir oraciones conforme a las circunstancias y deseos de las familias.

La novedad afecta a la actuación pública del capellán en determinados actos oficiales donde los militares no han elegido libremente participar. Entre los ejemplos señalados durante la controversia aparecen graduaciones, cambios de mando, ceremonias de honores, cenas militares y conmemoraciones del Remembrance Day.

Agosto: el obispo militar denuncia una falsa «neutralidad»

El obispo Scott McCaig, responsable del Ordinariato Militar católico de Canadá, reaccionó públicamente contra la normativa y cuestionó precisamente el concepto de neutralidad sobre el que está construida.

Para McCaig, la instrucción parte de una «premisa falsa»: considerar que la ausencia de referencias a Dios constituye una posición neutral simplemente porque existen sistemas de creencias que niegan su existencia.

El obispo argumentó que las cosmovisiones ateas también contienen convicciones acerca de Dios —incluida su inexistencia—, del mundo, de los valores y del sentido de la vida. Recordó además que los humanistas seculares disponen de representantes dentro del propio sistema canadiense de capellanía.

Su conclusión fue que las nuevas disposiciones «no son ni neutrales ni inclusivas».

El 18 de agosto, la Conferencia Episcopal Canadiense hizo público su respaldo a McCaig. Los obispos señalaron que, para muchos creyentes, cuestiones como el «sentido, propósito y bienestar espiritual» no pueden separarse de Dios y anunciaron que estudiarían la aplicación de la nueva política, particularmente sus consecuencias para la libertad de conciencia, la libertad religiosa y la expresión pública de la religión dentro de las Fuerzas Armadas.

El desacuerdo alcanza también al proceso de elaboración

McCaig cuestionó además la consulta realizada antes de aprobar las nuevas instrucciones. Según explicó, varios responsables religiosos estaban preocupados por no haber sido suficientemente escuchados.

El Departamento de Defensa ofrece una versión diferente. En declaraciones difundidas a comienzos de agosto aseguró que se habían realizado consultas con actores internos y externos, incluidos capellanes y miembros del Interfaith Committee on Canadian Military Chaplaincy, y que habían existido distintas oportunidades para presentar observaciones durante la preparación de la política.

La discrepancia afecta, por tanto, tanto al contenido de la norma como al grado de participación que tuvieron las confesiones religiosas durante su elaboración.

Los evangélicos piden al Gobierno que retire la norma

La oposición se extendió después más allá del ámbito católico.

La Evangelical Fellowship of Canada (EFC) ha reclamado al Gobierno canadiense que cancele la política y la sustituya por otra que, a su juicio, represente mejor la diversidad religiosa del país.

La organización considera que impedir a un capellán rezar o siquiera mencionar a Dios durante estas intervenciones públicas no produce una verdadera inclusión de creyentes y no creyentes. Como alternativa, defiende un modelo en el que puedan coexistir oraciones y reflexiones espirituales, reconociendo previamente la diversidad de convicciones de quienes se encuentran presentes.

El 18 de septiembre, la EFC reiteró públicamente su petición. Según la organización, las restricciones alcanzan las intervenciones de los capellanes en actos patrocinados por el Gobierno y en ceremonias en las que se espera la presencia de los militares, incluidas determinadas conmemoraciones del Remembrance Day.

El debate sobre qué significa la neutralidad religiosa

La controversia ha generado también respuestas favorables a la política. Humanist Canada, por ejemplo, sostiene que la instrucción no prohíbe la vida religiosa de los militares ni el ministerio confesional de los capellanes, sino que diferencia entre su actuación religiosa y su condición de oficiales que desempeñan una función pública en actos estatales de asistencia obligatoria.

El desacuerdo se concentra así en una cuestión más profunda: qué debe entenderse por neutralidad religiosa del Estado.

Para las Fuerzas Armadas canadienses, en los actos oficiales donde la asistencia no es voluntaria esa neutralidad exige sustituir la oración por una reflexión que no identifique al Estado con ninguna tradición religiosa. Para McCaig y las organizaciones cristianas que han cuestionado la medida, excluir de esas intervenciones cualquier referencia a Dios no crea un espacio neutral, sino que convierte una concepción secular de la espiritualidad en la única admisible.

Dos meses después de su promulgación, la CAFMPI 03/26 continúa siendo la normativa publicada por las Fuerzas Armadas para regular estas intervenciones, mientras católicos y evangélicos mantienen sus objeciones y reclaman una fórmula que proteja la pluralidad sin exigir al capellán prescindir precisamente del lenguaje religioso propio de su ministerio.

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