J. R. R. Tolkien, uno de los escritores católicos más influyentes del siglo XX, tendrá un monumento permanente en el Poets’ Corner de la Abadía de Westminster, en Londres, junto al de su amigo C. S. Lewis. La obra será inaugurada en la primavera de 2027 y rendirá homenaje al autor de El Señor de los Anillos como escritor, artista, académico y lingüista. Al anunciar la iniciativa, el propio deán anglicano de Westminster ha destacado expresamente la «imaginación cristiana» del escritor.
La Abadía de Westminster anunció el proyecto el pasado 21 de septiembre. El monumento, diseñado por el artista británico Stephen Broadbent, será presentado coincidiendo con dos aniversarios relacionados con la obra de Tolkien: los 90 años de la publicación de El Hobbit y los 50 de la aparición póstuma de El Silmarillion.
Tolkien y Lewis, juntos en el Poets’ Corner
La ubicación posee una particular carga simbólica. El Poets’ Corner, situado en el transepto sur de Westminster, reúne tumbas y monumentos dedicados a grandes figuras de la literatura británica, entre ellas William Shakespeare, Charles Dickens, Jane Austen y las hermanas Brontë.
Desde 2013 se encuentra allí también C. S. Lewis, autor de Las crónicas de Narnia y uno de los amigos más estrechos de Tolkien. Ambos formaron parte de los Inklings, el círculo de escritores y académicos de Oxford que se reunía para conversar y compartir sus trabajos literarios. Westminster ha anunciado que el nuevo monumento estará situado junto al dedicado a Lewis.
El deán de Westminster, David Hoyle, ha destacado precisamente la dimensión cristiana de Tolkien al explicar la decisión.
«Recordaremos aquí a un maestro narrador, un erudito, un hombre de imaginación cristiana y un escritor que ayudó a algunos de nosotros a comprender que una vida de virtud y compromiso puede exigir sacrificio y valentía», afirmó.
Una obra «fundamentalmente religiosa y católica»
La referencia del deán adquiere especial significado por la fe que Tolkien profesó durante prácticamente toda su vida. El catolicismo no constituyó un elemento accesorio de su biografía, sino una convicción que el propio escritor relacionó expresamente con su creación literaria.
Su madre, Mabel Tolkien, se convirtió al catolicismo en 1900, cuando Ronald tenía ocho años, y educó a sus hijos en la nueva fe pese a la fuerte oposición que su decisión provocó dentro de la familia. Tras la muerte de Mabel en 1904, Tolkien y su hermano Hilary quedaron bajo la tutela del sacerdote del Oratorio de Birmingham Francis Xavier Morgan, quien continuó acompañándolos y sosteniéndolos material y espiritualmente. El propio Tolkien Estate recuerda el papel decisivo que desempeñó el sacerdote en aquellos años.
Décadas después, Tolkien dejó por escrito hasta qué punto esa fe había impregnado su obra. En una carta fechada el 2 de diciembre de 1953 y dirigida al jesuita Robert Murray, afirmó que El Señor de los Anillos era «una obra fundamentalmente religiosa y católica». Explicaba que esa dimensión había sido inicialmente inconsciente, pero se hizo consciente durante la revisión del libro, y que el elemento religioso había quedado absorbido en la historia y en su simbolismo en lugar de aparecer mediante prácticas religiosas explícitas.
La presencia del catolicismo en Tolkien no debe entenderse, por tanto, como una alegoría directa en la que cada personaje o acontecimiento represente una realidad cristiana concreta. Su concepción del bien y del mal, el sacrificio, la misericordia, la libertad, la tentación del poder, la caída y la esperanza atraviesan el mundo narrativo desde una visión que el propio autor reconocía como católica.
El «Árbol de los Cuentos» de Tolkien
El monumento estará inspirado en el Tree of Tales —Árbol de los Cuentos—, denominado por Tolkien «Árbol de Amalion». La imagen de un árbol dentro de un bosque constituirá el elemento central de una composición de 2,5 metros de altura que quedará instalada verticalmente en una columna de piedra del transepto sur.
La obra se realizará principalmente con maderas originarias del Reino Unido e incorporará un elemento directamente relacionado con la vida del escritor: un fragmento del célebre pino negro conocido como «el árbol de Tolkien», que permaneció durante décadas en el Jardín Botánico de la Universidad de Oxford hasta que tuvo que ser talado en 2014. Era uno de los árboles predilectos del escritor durante sus años en Oxford.
Broadbent ha concebido el monumento como una ventana hacia el universo imaginativo del autor. Según explicó, el espectador tendrá la sensación de contemplar otro mundo, un «bosque de historias» cuyo centro será el árbol concebido por Tolkien y a través del cual podrá vislumbrarse una tierra situada más allá.
La realización material correrá a cargo de artesanos de Silverlining Furniture y combinará técnicas tradicionales e innovadoras de la artesanía británica. La propuesta original de levantar el monumento partió de Lord David Alton, católico y presidente del Christian Heritage Centre de Stonyhurst, y el proyecto ha contado con el apoyo del Tolkien Estate.
Un católico en la memoria literaria de Westminster
John Ronald Reuel Tolkien (1892-1973) desarrolló buena parte de su carrera académica en la Universidad de Oxford y alcanzó fama mundial gracias a El Hobbit, El Señor de los Anillos y, póstumamente, El Silmarillion. Su trabajo como filólogo, su creación de lenguas y mitologías y la profundidad de su universo narrativo lo convirtieron en una de las figuras decisivas de la literatura fantástica contemporánea.
El homenaje tendrá además una singularidad confesional: Tolkien, católico, será recordado permanentemente en la Abadía de Westminster, uno de los principales templos de la Iglesia de Inglaterra, y su monumento quedará situado junto al de C. S. Lewis, con quien compartió durante años conversaciones sobre literatura, mito y cristianismo.
Noventa años después de la publicación de El Hobbit, Westminster rendirá así homenaje no solo al creador de la Tierra Media, sino también al escritor que reconocía abiertamente que la fe católica había alimentado su vida y penetrado profundamente en su obra.