El cardenal Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), ha rechazado la existencia de un «derecho a morir» y ha reclamado a las instituciones que garanticen efectivamente los cuidados paliativos, la terapia del dolor y la asistencia a los enfermos antes de «abrir otros espacios» en la legislación sobre el final de la vida.
El arzobispo de Bolonia abordó la cuestión este lunes 21 de septiembre durante su intervención de apertura del Consejo Episcopal Permanente de la CEI, reunido en Roma. Sus palabras llegan en pleno debate italiano sobre una eventual legislación nacional y las iniciativas regionales relacionadas con el suicidio asistido.
«El derecho a ser cuidados, asistidos y nunca abandonados»
Zuppi recordó los recientes pronunciamientos de las conferencias episcopales regionales del Triveneto y de Apulia sobre el final de la vida y sostuvo que la respuesta ante el sufrimiento debe partir del acompañamiento y el cuidado de las personas enfermas.
«No puede existir un “derecho a morir”, sino el derecho a ser cuidados, asistidos y nunca abandonados», afirmó.
El presidente de la CEI distinguió además entre la eutanasia, el ensañamiento terapéutico y la renuncia a tratamientos desproporcionados. La oposición a provocar deliberadamente la muerte, señaló, no supone defender la prolongación de tratamientos cuando estos han dejado de ofrecer un beneficio proporcionado al paciente.
Entre ambos extremos, Zuppi situó un ámbito en el que considera todavía insuficiente la respuesta de las instituciones.
Cuidados paliativos antes de «abrir otros espacios»
El cardenal reclamó que el Estado cubra las carencias existentes en cuidados paliativos, terapia del dolor, asistencia domiciliaria, hospicios y apoyo a las familias y a quienes cuidan habitualmente de los enfermos.
Zuppi advirtió de que los retrasos y desigualdades en el acceso a estos servicios generan sufrimiento y pueden dejar a las personas enfermas sin la seguridad de recibir la atención necesaria.
«Antes de abrir otros espacios, el Estado debe suplir estas carencias», afirmó.
El presidente de los obispos italianos sostuvo que «la verdadera conquista de civilización no es la supresión de la vida, sino el cuidado que alivia el sufrimiento» y pidió evitar que una persona enferma llegue a considerarse una carga para quienes la rodean.
Italia debate una legislación nacional
La intervención se produce mientras Italia continúa debatiendo cómo regular las situaciones relacionadas con el suicidio asistido después de las decisiones adoptadas por el Tribunal Constitucional y de las iniciativas promovidas en distintas regiones.
El debate alcanzó también recientemente a la Pontificia Academia para la Vida. Su presidente, monseñor Renzo Pegoraro, defendió la conveniencia de aprobar una legislación nacional que establezca límites comunes y evite la proliferación de normas regionales que puedan resultar más permisivas.
Zuppi se refirió también a la dimensión legislativa y pidió que la cuestión no quede sometida al enfrentamiento electoral o ideológico. Reclamó un debate parlamentario amplio que tenga en cuenta, en primer lugar, las necesidades concretas de las personas enfermas y vulnerables.
El cardenal vinculó su intervención con las recientes palabras de León XIV sobre el cuidado de la vida humana y recordó la advertencia del Papa frente a formas de «compasión ilusoria», entre las que ha situado la eutanasia.
Para el presidente de la CEI, la respuesta al final de la vida debe comenzar por garantizar que el enfermo pueda recibir atención, alivio del dolor y acompañamiento, y que ninguna persona se vea empujada a considerar su propia existencia una carga para los demás.