De administrador a obispo: León XIV confirma a Antônio Fontinele al frente de Río Branco, en la Amazonía brasileña

De administrador a obispo: León XIV confirma a Antônio Fontinele al frente de Río Branco, en la Amazonía brasileña

El papa León XIV ha nombrado a monseñor Antônio Fontinele de Melo nuevo obispo de Río Branco, Brasil, en el estado amazónico de Acre, trasladándolo desde la diócesis de Humaitá. La decisión convierte en titular de la sede al mismo prelado que venía gobernándola provisionalmente desde julio como administrador apostólico.

Fontinele había asumido temporalmente Río Branco después de que León XIV aceptara la renuncia del agustino recoleto español Joaquín Pertíñez Fernández, que permaneció durante 27 años al frente de la diócesis. Roma ha optado ahora por confiarle definitivamente una sede que ya conoce y para la que aporta una trayectoria estrechamente ligada a la pastoral de la Amazonía brasileña.

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De administrador apostólico a sucesor de Pertíñez

El relevo comenzó en julio, cuando León XIV aceptó la renuncia de Pertíñez y encomendó provisionalmente el gobierno de Río Branco a Fontinele mientras se esperaba el nombramiento de un nuevo obispo.

La decisión anunciada este viernes pone fin a esa provisionalidad: Fontinele deja la diócesis de Humaitá y pasa a ocupar formalmente la sede de Río Branco.

El nuevo obispo tiene 58 años. Nació el 9 de mayo de 1968 en Camocim, en el estado de Ceará, y realizó su formación en Filosofía y Teología en el seminario São João XXIII de Porto Velho. Es licenciado en Filosofía por la Universidad Católica de Brasilia, bachiller en Teología y cuenta con especializaciones en Metodología de la Enseñanza Superior y Sagrada Escritura. Fue ordenado sacerdote el 18 de septiembre de 1999 para la archidiócesis de Porto Velho.

Antes de llegar al episcopado fue párroco, rector de la casa vocacional Dom Hélder Câmara, coordinador pastoral y profesor de Introducción a la Sagrada Escritura y Gestión Eclesial. También ejerció como párroco de la catedral del Sagrado Corazón de Jesús de Porto Velho y ecónomo arquidiocesano. Francisco lo nombró obispo de Humaitá en agosto de 2020 y recibió la ordenación episcopal el 17 de octubre siguiente.

Comunidades de Base y una Iglesia «sinodal»

Su trayectoria permite dibujar un perfil pastoral más definido que el recogido en el breve currículo difundido por la Santa Sede. Entre 2009 y 2012, Fontinele fue asesor de las Comunidades Eclesiales de Base del Regional Noroeste de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), después de haber coordinado también la comisión regional de presbíteros.

Durante su gobierno en Humaitá, la sinodalidad ha ocupado un lugar explícito en la planificación diocesana. El plan pastoral de la diócesis recoge palabras del propio Fontinele en las que sostiene que la Iglesia debe ser «sinodal, de la escucha, de la comunión» y define esa escucha como recíproca, de modo que cada uno tenga «algo que aprender y enseñar», mientras todos permanecen a la escucha del Espíritu Santo.

La XVIII Asamblea Diocesana de Pastoral, celebrada en noviembre de 2025, estuvo dedicada precisamente a la «sinodalidad» a partir de las directrices de la Iglesia brasileña para 2025-2028 y del documento final del Sínodo. Fontinele presentó entonces el encuentro como un tiempo de «escucha, oración y discernimiento comunitario» destinado a renovar la fe y la misión.

La orientación continúa presente en sus textos más recientes. En agosto de este año, al presentar la quinta edición de Diocese em Missão, pidió que Humaitá fuera cada vez más una Iglesia «en salida, sinodal, misericordiosa», aunque situó expresamente ese horizonte dentro del mandato misionero de Cristo: «hacer discípulos», conducir a las personas al encuentro con Jesucristo y formar comunidades alimentadas por la Palabra, la Eucaristía, la caridad y la esperanza.

Laicos, Comunidades de Base y comunión con Roma

Fontinele ha dedicado además numerosos textos durante su episcopado al papel de los laicos en la Iglesia. En uno de ellos, publicado en 2024, defendía la necesidad de una «mudanza de mentalidad y de estructuras» y una mayor participación de los laicos en la acción pastoral.

En otros escritos, sin embargo, ha señalado límites expresos a las Comunidades de Base, movimientos y asociaciones. Al abordar los criterios de eclesialidad, recordó la necesidad de profesar íntegramente la fe católica, mantener una «comunión sólida con el Papa y con el obispo» e integrarse en la pastoral de la Iglesia particular para evitar «Iglesias paralelas».

Su aproximación al ecumenismo aparece también en una reflexión publicada en mayo de 2024, en la que afirmó que el ecumenismo «no lleva a la pérdida de la identidad católica», sino que constituye un instrumento de evangelización y de búsqueda de la unidad entre los cristianos.

Diáconos permanentes indígenas y el «derecho a la Eucaristía»

Otro elemento de su episcopado en Humaitá ha sido el desarrollo del diaconado permanente en comunidades amazónicas. En mayo de 2025 ordenó diáconos a dos hombres casados pertenecientes a pueblos indígenas: Andrelino Rodrigues da Silva, de la etnia Munduruku y padre de tres hijos, y Manuel Messias de Souza Ferraz, de la etnia Mura y padre de cuatro.

Durante la celebración, Fontinele destacó el servicio del diácono en la proclamación y predicación del Evangelio, la presidencia del culto, los bautismos, la asistencia a matrimonios y la distribución de la Comunión.

Ese mismo año participó en el Congreso Eucarístico de la archidiócesis de Porto Velho con una conferencia titulada «Garantizar el derecho a la Eucaristía en la Iglesia amazónica». El programa situó su intervención junto a otras dedicadas a la Eucaristía, la Amazonía y Querida Amazonia.

No consta en las fuentes consultadas que Fontinele haya vinculado públicamente esa formulación a la ordenación sacerdotal de hombres casados, una de las propuestas discutidas durante el Sínodo de la Amazonía. Su actuación documentada se ha concentrado hasta ahora en el diaconado permanente, previsto por la disciplina de la Iglesia para hombres casados.

Una diócesis plenamente amazónica

Fontinele sucede definitivamente a Joaquín Pertíñez Fernández, agustino recoleto natural de Monachil (Granada), que llegó a Brasil como misionero en 1988 y fue nombrado obispo de Río Branco por san Juan Pablo II en 1999.

Durante sus 27 años de episcopado, Pertíñez tuvo que afrontar las dificultades propias de una diócesis amazónica caracterizada por las enormes distancias entre comunidades, la escasez de sacerdotes y el crecimiento de grupos evangélicos.

Con el nombramiento de Fontinele, León XIV entrega ahora la diócesis a un obispo cuya trayectoria sacerdotal y episcopal se ha desarrollado prácticamente por completo en la Amazonía occidental brasileña. Su paso por las Comunidades Eclesiales de Base, la apuesta por estructuras sinodales y la promoción del diaconado permanente forman parte de ese perfil, junto con una insistencia explícita en la evangelización, la Eucaristía, la comunión eclesial y el mandato de «hacer discípulos».

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