Tras 27 años al frente de la diócesis brasileña de Río Branco, el español Joaquín Pertíñez presenta su renuncia

Tras 27 años al frente de la diócesis brasileña de Río Branco, el español Joaquín Pertíñez presenta su renuncia

El papa León XIV aceptó esta semana la renuncia, por motivos de salud, de Mons. Joaquín Pertíñez Fernández como obispo de la diócesis brasileña de Río Branco, poniendo fin a veintisiete años de ministerio episcopal en la Amazonía brasileña. Con la aceptación de su renuncia, el Santo Padre ha nombrado administrador apostólico de la diócesis a Mons. Antonio Fortinele de Melo, mientras se designa a su sucesor.

Natural de Monachil (Granada), Pertíñez ha desarrollado la mayor parte de su vida sacerdotal y episcopal en Brasil, donde llegó como misionero agustino recoleto en 1988. Su trayectoria lo convierte en uno de los obispos españoles con mayor experiencia pastoral en la región amazónica.

De formador en España a misionero en la Amazonía

Nacido el 22 de septiembre de 1952, ingresó en la Orden de Agustinos Recoletos en 1973, hizo su profesión solemne en 1977 y fue ordenado sacerdote el 16 de julio de 1978.

Sus primeros diez años de ministerio transcurrieron como formador en el seminario menor San José de Lodosa (Navarra). Sin embargo, en 1988 dejó España para incorporarse a la misión de Lábrea, en el estado brasileño de Amazonas, donde permaneció otra década antes de ser nombrado obispo de Río Branco por san Juan Pablo II el 24 de febrero de 1999.

Recibió la ordenación episcopal el 30 de mayo de ese mismo año y eligió como lema «Para amar más».

Una Iglesia marcada por la escasez de sacerdotes

Durante sus casi tres décadas al frente de Río Branco, Mons. Pertíñez ejerció su ministerio en una de las regiones más complejas de Brasil, caracterizada por las enormes distancias, la dispersión de las comunidades y la escasez de vocaciones sacerdotales.

La formación del clero fue una de sus principales preocupaciones. En una entrevista publicada en 2023 por los Agustinos Recoletos explicaba que la diócesis contaba con alrededor de cincuenta sacerdotes —entre religiosos y diocesanos— y mantenía abiertos el seminario menor y el mayor, aunque reconocía que las dificultades seguían siendo importantes.

En la conversación advertía de que la falta de sacerdotes y de laicos bien formados facilitaba el crecimiento del proselitismo de grupos evangélicos, una realidad que confesaba vivir «con profundo dolor». También lamentaba la escasez de recursos económicos que sufre la Iglesia amazónica, incluso para sostener la formación de los futuros sacerdotes.

Su participación en el Sínodo para la Amazonía

Mons. Pertíñez participó activamente en el Sínodo para la Amazonía convocado por el papa Francisco en 2019, uno de los acontecimientos eclesiales más relevantes para la Iglesia latinoamericana en los últimos años.

Posteriormente defendió la necesidad de comprender la realidad específica de la Iglesia amazónica, muy distinta de la existente en otras regiones de Brasil, y subrayó que la evangelización en estos territorios requiere respuestas pastorales adaptadas a las condiciones sociales y geográficas de la región.

Una intensa labor pastoral y social

Junto a su actividad evangelizadora, el obispo español impulsó numerosos proyectos educativos y sociales promovidos por la diócesis y mantuvo una presencia constante en cuestiones humanitarias.

En 2021 hizo un llamamiento público, difundido por Vatican News, para reclamar una solución a la crisis de centenares de inmigrantes bloqueados en el puente de la Integración, entre Brasil y Perú. En su mensaje pidió la intervención de las autoridades y de los organismos internacionales para poner fin a una situación que calificó de «crisis humanitaria» y denunció las condiciones de extrema vulnerabilidad en las que vivían numerosas familias, entre ellas mujeres embarazadas y niños.

«¿Podemos quedarnos de brazos cruzados, esperando unos por otros?», preguntaba entonces el prelado, antes de concluir con una oración por «los pobres, los necesitados y los migrantes, que ni siquiera tienen derecho a regresar a su país de origen».

Con la aceptación de su renuncia concluye el ministerio episcopal de Mons. Joaquín Pertíñez al frente de la diócesis de Río Branco, después de veintisiete años de servicio. La Iglesia local inicia ahora una nueva etapa bajo la administración apostólica de Mons. Antonio Fortinele de Melo, mientras se espera que la Santa Sede proceda al nombramiento de un nuevo obispo.

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