Spengler pide profundizar en la «inculturación» del Evangelio y del rito romano

Spengler pide profundizar en la «inculturación» del Evangelio y del rito romano
Jaime Spengler, O.F.M. during a courtesy visit at the end of the consistory ceremony, Vatican, 07 December 2024. The consistory is held for the appointment of 21 new cardinals. 7 Dec 2024//AGFEDITORIAL_MLA071224-256/Credit:Maria Laura Antonelli/AGF/SIPA/2412091137

El cardenal brasileño Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), ha defendido la necesidad de profundizar en la «inculturación» del Evangelio y ha reclamado personas suficientemente preparadas para desarrollar teológica y pastoralmente este proceso.

«La tarea consiste en encarnar el Evangelio en las distintas culturas, sin superponerlo a lo bueno que hay en esas culturas y sin negar lo que propiamente pertenece al Evangelio», declaró Spengler en una entrevista concedida a Advaticanum.

Las declaraciones llegan pocos días después de que el subsecretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, monseñor Aurelio García Macías, recordara ante 49 nuevos obispos los límites que deben regir cualquier proceso de inculturación litúrgica: «Ninguna cultura es el Evangelio» y la liturgia «pertenece a Cristo y a la Iglesia».

Spengler quiere avanzar también en el terreno litúrgico

El presidente del CELAM reconoció que este proceso plantea dificultades importantes.

«Esto representa un desafío considerable, tanto teológicamente —cómo desarrollar una teología verdaderamente inculturada— como pastoralmente, en la manera en que vivimos la fe de forma inculturada», explicó.

Spengler considera por ello necesario contar con «mentes capaces» que puedan profundizar en estas cuestiones.

No es una posición nueva. Durante el Sínodo de los Obispos de 2024, cuando se debatía también sobre la posible configuración de un rito amazónico, el cardenal defendió otra vía: profundizar en la inculturación del propio rito romano en las distintas realidades, en lugar de crear un rito completamente nuevo.

Como ejemplo, Spengler recordó una asamblea de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) celebrada en 2023, en la que indígenas participaron en el servicio del altar «con una dignidad, reverencia y cuidado que a veces ni siquiera vemos en nuestras celebraciones más solemnes».

Tras el consistorio convocado por León XIV en enero de este año, el cardenal volvió a sostener que existe un rito romano que debe ser inculturado en las diferentes realidades eclesiales y vinculó este proceso a una mayor formación litúrgica del conjunto de los fieles.

La inculturación también exige convertir y purificar las culturas

La inculturación no es, en sí misma, una novedad ni un concepto ajeno a la tradición evangelizadora de la Iglesia. La cuestión decisiva está en qué se entiende por ella y cuáles son sus límites.

San Juan Pablo II enseñó en Redemptoris missio que mediante la inculturación la Iglesia «encarna el Evangelio en las diversas culturas», asumiendo cuanto hay de bueno en ellas y renovándolas desde dentro. Advirtió, al mismo tiempo, de que este proceso «no debe comprometer en ningún modo las características y la integridad de la fe cristiana».

La Comisión Teológica Internacional explicó igualmente que la relación entre Evangelio y cultura no consiste simplemente en reconocer y asumir los valores existentes en cada pueblo.

La evangelización exige también una conversión de las mentalidades y una corrección de aquellas costumbres incompatibles con la fe. Las culturas, señala el documento, deben ser «purificadas y restauradas en Cristo».

Es precisamente el aspecto sobre el que García Macías insistió la semana pasada ante los nuevos obispos: el Evangelio «acoge y purifica, asume y transforma, confirma y corrige, eleva y, cuando es necesario, pide una ruptura».

De este modo, la inculturación no supone adaptar el contenido de la fe a las exigencias de cada cultura. Acoge cuanto hay en ellas de verdadero, bueno y bello, pero somete también sus elementos al juicio del Evangelio.

Los límites en la liturgia

La cuestión adquiere una particular importancia cuando la inculturación afecta directamente a la celebración de los sacramentos.

El subsecretario de Culto Divino advirtió la semana pasada contra una concepción de la inculturación reducida a introducir cantos, danzas, instrumentos o costumbres locales en las celebraciones. También señaló tres riesgos concretos: la innovación innecesaria, el sincretismo y el folclore.

«La liturgia no es una representación cultural», afirmó entonces García Macías, quien recordó además que cualquier adaptación debe respetar la fe de la Iglesia, favorecer la participación interior y contar con el discernimiento y la aprobación de la autoridad eclesiástica correspondiente.

Frente a esos límites, Spengler plantea ahora la necesidad de continuar profundizando en una teología y una práctica pastoral «verdaderamente inculturadas», también en el ámbito del rito romano.

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