En Estados Unidos, la Archidiócesis de Newark, en Nueva Jersey, ha aprovechado el comienzo del curso escolar 2026-2027 para recordar el papel de los padres en la formación cristiana de sus hijos y la importancia de que la educación recibida en el colegio y la parroquia tenga continuidad también en el hogar.
Oración en familia, Misa dominical, vida sacramental, formación en las virtudes y atención al desarrollo espiritual de los hijos forman parte de ¡La fe vive en casa! | Regreso a Clases, un recurso publicado por la Oficina de Formación Continua en la Fe de la archidiócesis con motivo del regreso a las aulas. La iniciativa coincide con el reciente recordatorio de León XIV de que los padres son los «primeros responsables de la educación en la fe de sus hijos».
La familia, «primer lugar de formación en la fe»
Durante su visita pastoral a San Marino, el pasado 22 de agosto, León XIV se dirigió a sacerdotes, catequistas y educadores y situó su labor como una ayuda a la responsabilidad educativa que corresponde en primer lugar a las familias.
Los padres son, afirmó el Pontífice, los «primeros responsables de la educación en la fe de sus hijos».
«La familia, en efecto, es el primer lugar de formación en la fe, el seno natural en el que el Evangelio, desde la infancia, se aprende y se respira cotidianamente», añadió el Papa, que pidió reforzar la colaboración entre las familias y las comunidades eclesiales.
El mismo principio está recogido en el Catecismo de la Iglesia Católica, que califica el derecho y el deber de los padres en la educación de sus hijos como «primordiales e inalienables». También señala que la educación en la fe comienza desde la primera infancia y que la catequesis familiar «precede, acompaña y enriquece» las demás formas de enseñanza religiosa.
La fe dentro de las rutinas del curso
La iniciativa de la Archidiócesis de Newark traslada esos principios a las circunstancias habituales del comienzo de las clases, cuando los horarios familiares vuelven a organizarse alrededor del colegio, el trabajo y las actividades extraescolares.
El material propone incorporar hábitos sencillos de oración a esas rutinas y presta especial atención a la Misa dominical, ante la posibilidad de que los compromisos deportivos, académicos o sociales terminen ocupando también el domingo.
Entre las propuestas aparecen asimismo distintas prácticas sacramentales y devocionales vinculadas al comienzo del curso, como acudir en familia a la Confesión, participar en una Hora Santa, recibir una bendición para el nuevo año académico o escoger un santo que acompañe a los estudiantes durante el curso.
La guía menciona, entre otros posibles modelos, a san Luis Gonzaga, santo Tomás de Aquino y san Carlo Acutis.
Las virtudes más allá de las calificaciones
La propuesta de Newark dedica también espacio a la formación de las virtudes en la vida escolar. Junto al rendimiento académico o deportivo, plantea que las familias presten atención a aspectos como el esfuerzo, la honradez, la amabilidad, la humildad, la paciencia o la generosidad.
Las situaciones habituales del colegio —la relación con los compañeros, las dificultades, los éxitos o los fracasos— aparecen en el material como ocasiones para conversar sobre la fe y su relación con la vida cotidiana.
Las preguntas propuestas varían según la edad. Con los más pequeños pueden centrarse, por ejemplo, en cómo han tratado a un compañero o cómo han afrontado una dificultad, mientras que con adolescentes y universitarios se amplían hacia sus relaciones, decisiones y forma de vivir su identidad cristiana.
El planteamiento parte de que la formación religiosa no queda circunscrita a la catequesis o a determinados momentos de oración, sino que alcanza también las circunstancias ordinarias que forman parte de la educación y el crecimiento de los hijos.
El papel de los padres ante el centro educativo
La guía aborda asimismo la relación de las familias con el colegio. Entre sus propuestas figura conocer a los profesores y hacer presentes desde el comienzo del curso los criterios y expectativas educativas de la familia.
También en este ámbito, el Catecismo reconoce a los padres el derecho fundamental a escoger una escuela conforme a sus propias convicciones y señala que, en la medida de lo posible, deben optar por aquellas instituciones que puedan ayudarles en su responsabilidad como educadores cristianos.
La cuestión del papel de los padres en la educación ha reaparecido recientemente en distintos países europeos. En Polonia, los obispos han reclamado el respeto a los derechos de las familias ante los cambios introducidos en las clases de Religión y la nueva Educación Sanitaria. En Alemania, por su parte, varias familias han cuestionado ante las autoridades eclesiásticas el marco de educación sexual aplicado en los colegios católicos de Hamburgo.
Con el comienzo del nuevo curso, la propuesta de Newark recupera así una enseñanza reiterada por la Iglesia: parroquias, catequistas y colegios participan en la formación cristiana de los niños y jóvenes, mientras que la familia constituye su primer ámbito de transmisión de la fe, como recordó León XIV el pasado agosto en San Marino.