La Conferencia Episcopal Alemana (DBK) ha dado a conocer los principales asuntos que abordará en su próxima asamblea plenaria de otoño, que reunirá a 59 obispos del 28 de septiembre al 1 de octubre en Fulda. Gestación subrogada, suicidio asistido, donación de órganos, inteligencia artificial, abusos sexuales y sinodalidad figuran entre los temas de una reunión que estará presidida por primera vez por Heiner Wilmer desde su elección al frente del episcopado alemán.
La plenaria tendrá lugar además mientras continúa pendiente en Roma la aprobación de los estatutos de la futura Conferencia Sinodal alemana, cuya primera reunión, inicialmente prevista para noviembre, ya ha tenido que ser aplazada. En vísperas del encuentro, Wilmer ha concedido una entrevista al Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) en la que ha defendido una Iglesia «abierta», ha vuelto a advertir contra Alternativa para Alemania (AfD) y ha afirmado: «No puede ser que nuestra Iglesia degenere en una secta».
De la gestación subrogada al suicidio asistido
Uno de los principales bloques de la asamblea llevará por título «La vida desde el principio hasta el final» y estará dedicado a algunos de los debates bioéticos que actualmente ocupan la agenda política y social europea.
Los obispos tratarán específicamente la gestación subrogada, la donación de órganos, el suicidio asistido y la utilización de la inteligencia artificial en el ámbito médico.
Precisamente sobre la gestación subrogada, Wilmer acaba de reiterar la oposición de la Iglesia. Preguntado por el FAZ sobre esta práctica, el presidente de la DBK aseguró que la posición del episcopado es inequívoca: «Nuestra posición es absolutamente clara. Rechazamos la gestación subrogada».
El obispo rechazó asimismo que la Conferencia Episcopal haya guardado silencio sobre el asunto y recordó que ya se había pronunciado anteriormente. Wilmer considera innecesario que los obispos reiteren continuamente posiciones ya conocidas de la Iglesia.
La gestación subrogada ha adquirido una renovada actualidad en Europa precisamente estos días. En Varsovia está previsto para el próximo fin de semana un encuentro promocional de la empresa ucraniana BioTexCom, que ofrece programas de gestación subrogada por cantidades que llegan hasta los 64.900 euros y cuya actividad ha sido denunciada ante la Fiscalía polaca por el Instituto Ordo Iuris.
Una jornada sobre la encíclica de León XIV
La inteligencia artificial ocupará también un lugar propio en los trabajos. Los obispos dedicarán una jornada de estudio a los aspectos centrales de la encíclica de León XIV Magnifica humanitas, dedicada a la inteligencia artificial, el ser humano y el bien común.
El objetivo será analizar las consecuencias del documento pontificio para la Iglesia en Alemania. La IA reaparecerá además dentro de las discusiones bioéticas, en este caso por su creciente aplicación en la medicina.
La agenda incluye asimismo cuestiones relacionadas con el «bien común democrático» en Alemania y la participación de los obispos germanos en la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE).
Abusos, bautismos de adultos y sinodalidad
La DBK dedicará parte de sus sesiones a la investigación y tratamiento de los abusos sexuales en la Iglesia alemana, uno de los asuntos que han marcado profundamente la vida eclesial del país durante los últimos años.
Los prelados analizarán también la evolución de los bautismos de adultos en Europa y debatirán sobre «aspectos actuales de la sinodalidad en la Iglesia».
Este último asunto llega a Fulda mientras sigue sin resolverse el futuro de la denominada Conferencia Sinodal, el organismo concebido para dar continuidad institucional al Camino Sinodal alemán mediante una estructura permanente con participación de obispos y laicos.
La primera reunión estaba prevista para los días 6 y 7 de noviembre en Stuttgart, pero fue aplazada porque los estatutos continúan pendientes de la aprobación de la Santa Sede. Wilmer entregó personalmente el texto en Roma el pasado 31 de marzo y posteriormente reconoció que el Vaticano necesitaba «algo de tiempo» para estudiarlo.
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La situación evita que la plenaria pueda celebrarse con el nuevo organismo ya encarrilado, como inicialmente esperaban sus promotores, y mantiene pendiente uno de los principales asuntos de la relación entre la Iglesia alemana y Roma.
Wilmer: «No puede ser que nuestra Iglesia degenere en una secta»
A pocas semanas de presidir la asamblea, Wilmer ha expuesto en el Frankfurter Allgemeine Zeitung su visión sobre la situación de la Iglesia en Alemania.
El presidente de la DBK considera que, pese a la pronunciada caída de la práctica religiosa y de la pertenencia eclesial, la Iglesia continúa teniendo capacidad de atracción en una sociedad que, según su análisis, busca espacios de comunidad.
Wilmer rechaza una concepción de la Iglesia encerrada sobre sí misma y defiende una institución «abierta». «No puede ser que nuestra Iglesia degenere en una secta», afirmó.
Su propuesta pasa por una «procedencia sin arrogancia, pertenencia sin exclusión y apertura sin pérdida de uno mismo». El presidente del episcopado tampoco considera que la situación de la Iglesia pueda medirse únicamente por indicadores como la asistencia a Misa, los bautismos, los matrimonios o las salidas formales.
La afirmación llega en un contexto especialmente delicado para el catolicismo alemán. Según los últimos datos oficiales, correspondientes a 2025, apenas el 6,8% de los católicos acudía regularmente a Misa, mientras más de 307.000 personas abandonaron formalmente la Iglesia durante ese año.
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59 obispos y el nuevo nuncio en Alemania
La plenaria reunirá en Fulda a 59 obispos bajo la presidencia de Wilmer. Para la jornada inaugural está prevista además la presencia del nuevo nuncio apostólico en Alemania, el arzobispo Hubertus van Megen.
En el plano interno, los prelados deberán elegir a los presidentes de las comisiones episcopales después de una reorganización que ha reducido su número de catorce a ocho. También está previsto que analicen los canales de comunicación y redes sociales de la propia Conferencia Episcopal.
Será la primera plenaria de otoño dirigida por Wilmer desde que fue elegido presidente de los obispos alemanes en febrero. Su llegada a la presidencia no ha supuesto hasta ahora un abandono de los asuntos reformistas que han marcado los últimos años de la Iglesia alemana. El propio Wilmer aseguró recientemente que las cuestiones relativas a las mujeres, la moral sexual, el celibato y la participación eclesial «no están liquidadas» y «se siguen trabajando».