El enfrentamiento entre el Gobierno de Armenia y la Iglesia Apostólica Armenia ha dado un nuevo salto después de que el Ejecutivo del primer ministro Nikol Pashinyan haya incorporado oficialmente a su programa para 2026-2031 la destitución de Karekin II, Catholicós de Todos los Armenios, la designación de una autoridad interina, la aprobación de nuevos estatutos para la Iglesia y la posterior elección de un nuevo jefe eclesiástico.
El programa, presentado por el Gobierno el 20 de agosto y aprobado por la Asamblea Nacional el pasado martes por 63 votos contra 24, justifica la intervención como una «necesidad vital» para reformar la Iglesia, garantizar su «seguridad espiritual» y evitar que fuerzas extranjeras puedan utilizarla como plataforma de «guerra híbrida». La Iglesia ha respondido denunciando una intromisión del poder político en asuntos sobre los que considera que el Estado carece de competencia.
Destituir al Catholicós y elegir a su sucesor
El programa gubernamental 2026-2031 establece expresamente que deberá garantizarse la «destitución (jubilación)» de quien denomina «líder de facto» de la Iglesia Apostólica Armenia, una referencia a Karekin II, máxima autoridad de la Iglesia desde 1999.
A continuación contempla la elección, «de acuerdo con el procedimiento establecido», de una autoridad interina que asuma las funciones del Catholicós.
El Gobierno pretende además impulsar la adopción de nuevos estatutos para la Iglesia que incluyan mecanismos destinados a garantizar «la transparencia financiera y la buena conducta del clero».
Una vez completado ese proceso, el programa prevé la elección de un nuevo Catholicós de Todos los Armenios. El Ejecutivo también se compromete a incorporar al clero al sistema estatal de garantías sociales y a aumentar la transparencia sobre la financiación eclesial.
La inclusión de estas medidas supone llevar directamente al programa de Gobierno cuestiones que afectan al gobierno interno y a la elección de la máxima autoridad de una Iglesia que reúne a la inmensa mayoría de los cristianos armenios.
Pashinyan anuncia un informe sobre una «profunda crisis sistémica»
Pashinyan elevó nuevamente el tono durante la presentación del programa ante la Asamblea Nacional el 24 de agosto.
El primer ministro anunció que, por orden suya, se está preparando un informe sobre lo que calificó como una «profunda crisis sistémica» dentro de la Iglesia Apostólica Armenia.
El documento, aseguró, recogerá «decenas de hechos» con los que pretende demostrar que Karekin II ha situado a la Iglesia fuera del marco canónico.
Pashinyan volvió además a referirse públicamente al Catholicós por su nombre civil, Ktrich Nersisyan, en lugar de utilizar exclusivamente su nombre eclesiástico.
Un día después aseguró estar dispuesto a reunirse con él si acepta previamente la agenda gubernamental de reforma.
«Si Karekin II o Ktrich Nersisyan acepta la agenda de reformas de la Iglesia Apostólica Armenia, declaro solemnemente desde esta tribuna que me sentaré y discutiré esa agenda con él con el máximo respeto», afirmó.
El primer ministro ha cuestionado reiteradamente la legitimidad del Catholicós y lo acusa de haber incumplido sus compromisos clericales. También ha sostenido que sectores de la Iglesia mantienen vínculos con intereses extranjeros, particularmente rusos.
La Iglesia denuncia una violación de su autonomía
La respuesta de la Iglesia llegó el miércoles 26 de agosto después de una reunión en la Santa Sede de Echmiadzin del Consejo Espiritual Supremo, los obispos de Armenia y los responsables de las distintas diócesis, presidida por Karekin II.
En un comunicado oficial, el Consejo denunció la conducta de la mayoría gubernamental durante el debate parlamentario y acusó al poder político de vulnerar la Constitución y los derechos reconocidos internacionalmente.
«El Gobierno no posee autoridad ni competencia constitucional para incluir cuestiones relativas a la reforma de la Iglesia en su programa ni para imponer al clero, a su discreción, propuestas o exigencias», afirmó la Iglesia.
La declaración sostiene igualmente que la Asamblea Nacional «no tiene autoridad para considerar asuntos internos de la Iglesia» y que el Parlamento no constituye un foro legítimo para decidir sobre ellos.
«La renovación de la Iglesia Armenia no puede realizarse mediante presiones externas, amenazas y semejantes acciones arbitrarias», añadió.
La jerarquía armenia enumera además otras decisiones que considera parte de la ofensiva gubernamental contra la institución: la eliminación de la asignatura de Historia de la Iglesia Armenia del currículo escolar, la supresión de la asistencia espiritual en las Fuerzas Armadas, la suspensión del ministerio de sacerdotes en establecimientos penitenciarios y nuevas cargas fiscales.
Una confrontación que ya ha llegado a los tribunales
La nueva iniciativa se produce mientras Karekin II y otros seis obispos afrontan un proceso penal relacionado con la destitución del obispo Gevorg Saroyan, uno de los prelados que respaldaron la agenda de Pashinyan para reformar la Iglesia.
El conflicto surgió después de que un tribunal ordenara restituir a Saroyan tras su destitución. Karekin II respondió posteriormente retirándole el estado clerical, y la Fiscalía abrió una causa contra el Catholicós y otros prelados por el presunto incumplimiento de la resolución judicial.
Los acusados pueden enfrentarse a penas de hasta dos años de prisión.
La Iglesia considera que el procedimiento constituye una injerencia judicial en su autonomía canónica. Este viernes 28 de agosto está prevista una nueva audiencia preliminar del proceso, aunque Karekin II y los seis obispos no comparecerán personalmente y estarán representados por sus abogados.
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De Nagorno Karabaj al control de la Iglesia
La confrontación entre Pashinyan y la jerarquía eclesiástica se ha intensificado durante los últimos años, especialmente después de las derrotas armenias frente a Azerbaiyán y de la pérdida de Nagorno Karabaj, territorio del que salió prácticamente toda su población armenia tras la ofensiva azerbaiyana de septiembre de 2023.
Karekin II y otros destacados miembros de la Iglesia han cuestionado duramente la gestión del primer ministro, mientras Pashinyan acusa a sectores eclesiásticos de intervenir directamente en política y de obstaculizar su estrategia de normalización de las relaciones con Azerbaiyán.
La disputa alcanza ahora directamente a la estructura de gobierno de la Iglesia. El programa aprobado por el Parlamento no se limita a reclamar la renuncia de Karekin II: establece como objetivo gubernamental su salida, la designación de una autoridad eclesiástica provisional, la modificación de los estatutos internos y la celebración posterior de una nueva elección del Catholicós de Todos los Armenios.