El arzobispo de San Francisco, Salvatore J. Cordileone, ha señalado el testimonio de los católicos perseguidos de Nigeria como un ejemplo que necesita una sociedad occidental marcada, según advirtió, por el individualismo, la soledad y la pérdida de la comprensión de la familia. «Occidente necesita no solo la voz de África, sino también su testimonio, en particular el testimonio de Nigeria», afirmó durante la ordenación de 14 sacerdotes en la diócesis de Makurdi, en el estado de Benue (Nigeria).
Cordileone pronunció la homilía el sábado 22 de agosto en el Centro de Peregrinación Sesugh Maria de Makurdi. En ella abordó tanto la identidad sacerdotal como la persecución de los cristianos nigerianos y llegó a advertir a los recién ordenados de que el ministerio que acababan de asumir podría exigirles literalmente la vida: «Existe la posibilidad de que Nuestro Señor os llame a dar la vida por vuestros amigos».
Según las informaciones publicadas por ACI Africa, el arzobispo reconoció incluso sentirse incómodo predicando sobre la entrega cristiana ante una comunidad que conoce de primera mano la persecución.
«Debo admitir que me siento humilde, incluso fuera de lugar, al ser yo, como occidental, quien os predique estas palabras aquí».
«Nuestros papeles deberían estar invertidos. Porque sois vosotros quienes estáis dando vuestra vida por Nuestro Señor. Demasiados de vuestros hermanos y hermanas lo están haciendo literalmente con su sangre», añadió.
«Occidente necesita a África»
Cordileone sostuvo que ese testimonio resulta particularmente necesario para los cristianos de Estados Unidos y del resto de Occidente, donde identificó una persecución de características distintas.
«La ironía, sin embargo, es que necesitamos este testimonio en Occidente. Occidente no está dominado por la persecución de la sangre y de las armas, sino por una persecución interior marcada por el aislamiento, la depresión, la soledad y la ansiedad», afirmó.
El arzobispo señaló también que el suicidio constituye la segunda causa de muerte entre los jóvenes en Estados Unidos y relacionó los problemas que observa en las sociedades occidentales con una cultura individualista contraria a la concepción cristiana de la comunión.
«Es el amor lo que hace posible la comunión, y para eso nos creó Dios»
Cordileone recordó que el hombre fue creado para vivir en comunión con Dios a través de la comunión con los demás, comenzando por la familia y prolongándose en la Iglesia como Cuerpo de Cristo. «El egoísmo lleva a vivir de manera opuesta a aquella para la que Dios nos creó», sostuvo.
«Ya no entendemos qué significa ser una familia»
El arzobispo fue especialmente crítico al describir la situación de la familia en las sociedades occidentales.
«Ya no entendemos estas verdades básicas en Occidente, ni siquiera qué significa ser una familia nacida del amor de entrega mutua entre marido y mujer», afirmó.
Cordileone describió además la sociedad occidental como cada vez más «sin vida y sin color», con una capacidad decreciente para establecer relaciones y amistades.
Su advertencia no quedó limitada a las consecuencias internas de ese proceso. El arzobispo denunció también la exportación de determinadas corrientes culturales occidentales hacia otros lugares del mundo y señaló expresamente las presiones ejercidas sobre África.
«Esto ya es suficientemente grave para nosotros, pero aún más graves son las poderosas fuerzas de Occidente que están imponiendo esto al resto del mundo, especialmente aquí en África», afirmó.
Cordileone agradeció a los cristianos africanos su resistencia ante esas presiones y reconoció que afectan particularmente a los dirigentes políticos del continente.
«Gracias por resistir. Sé que la presión es grande, especialmente para los líderes nacionales de este continente»
El arzobispo aseguró que los católicos occidentales que permanecen comprometidos con la enseñanza cristiana y la dignidad de la persona humana respaldan esa resistencia: «Estamos con vosotros, os acompañamos y os apoyamos, y vosotros nos apoyáis a nosotros».
Sacerdotes ante la posibilidad del martirio
Las palabras sobre Occidente estuvieron directamente vinculadas al contexto en el que los 14 diáconos de Makurdi recibían la ordenación sacerdotal.
Cordileone les pidió que fueran «amigos y padres» de sus fieles y que permanecieran suficientemente cerca de ellos para conocer sus alegrías y sufrimientos.
«El pueblo de Dios debe saber que el sacerdote está con ellos, que está a su favor y que actúa únicamente teniendo presente su bien»
El arzobispo explicó que la amistad sacerdotal no consiste simplemente en compartir intereses o disfrutar de la compañía de otros, sino que tiene como modelo el amor sacrificial de Jesucristo.
«El amor de amistad no es un servicio servil, realizado de mala gana bajo el peso de la opresión. Es, más bien, un servicio liberador, que trae alegría a ambos», explicó.
Cordileone presentó además al sacerdote como alguien llamado a convertirse en «un puente y no un obstáculo» para el encuentro de los hombres con Cristo.
Pero junto al peligro de caer en la mediocridad espiritual por descuidar la vida interior, recordó que los sacerdotes nigerianos afrontan un riesgo mucho más literal.
«Estáis siendo ordenados en un mundo en el que este es también un paso peligroso», les dijo.
Y añadió: «Existe la posibilidad de que Nuestro Señor os llame a dar la vida por vuestros amigos».
El arzobispo sintetizó así la identidad sacerdotal en seis palabras:
«Amigo y padre, pastor y esposo, sacerdote y víctima».
«Esto es lo que sois y lo que estáis llamados a ser al dar este paso impresionante y temible», afirmó.
«Sufrís hasta el derramamiento de sangre y permanecéis alegres»
Cordileone reconoció que las comodidades materiales pueden aislar a los católicos estadounidenses de la realidad que viven los cristianos perseguidos.
«Las comodidades y facilidades físicas de esa cultura del egoísmo han debilitado nuestra resistencia espiritual», sostuvo.
Sin embargo, añadió que quienes siguen lo que ocurre en Nigeria encuentran en el sufrimiento de sus católicos un motivo tanto de dolor como de inspiración: «El sacrificio heroico y el sufrimiento de vuestros sacerdotes y de vuestro pueblo nos afligen, pero también nos inspiran. Sufrís hasta el derramamiento de sangre y, sin embargo, permanecéis alegres en vuestra fe cristiana».
El arzobispo dedicó también unas palabras al obispo de Makurdi, Wilfred Chikpa Anagbe, a quien presentó como «pastor y padre» de la diócesis y elogió por denunciar de manera continuada la persecución sufrida por los cristianos.
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Cordileone afirmó que Anagbe «continúa siendo una voz para los perseguidos, incluso a costa de un gran sufrimiento personal, y aun así no retrocede».
«Excelencia, gracias por su voz profética y por su heroico valor desinteresado. Es una inspiración para quienes seguimos los sufrimientos de la Iglesia en Nigeria», añadió.
El arzobispo concluyó pidiendo la protección de Dios sobre el país y la intercesión de la Virgen ante la violencia.
«Que Él conceda pronto paz y armonía a vuestra patria. Que Nigeria emerja más fuerte y más santa, para ser una luz de fe, verdad y evangelización para todo el mundo», pidió Cordileone.