90 años de Rouco Varela: doce años al frente de los obispos y veinte como arzobispo de Madrid

90 años de Rouco Varela: doce años al frente de los obispos y veinte como arzobispo de Madrid

El cardenal y arzobispo emérito de Madrid, una de las figuras decisivas del episcopado español de las últimas décadas, cumplió nueve décadas el 20 de agosto. El próximo 31 de octubre alcanzará además los 50 años desde su consagración episcopal.

El cardenal Antonio María Rouco Varela cumplió 90 años el pasado 20 de agosto y se aproxima a otro aniversario excepcional: el próximo 31 de octubre se cumplirán 50 años de su ordenación episcopal. Arzobispo de Santiago de Compostela y posteriormente de Madrid, presidente durante doce años de la Conferencia Episcopal Española y cardenal desde 1998, su trayectoria atraviesa buena parte de la historia reciente de la Iglesia en España.

Nacido en Villalba (Lugo), Galicia, el 20 de agosto de 1936, ingresó siendo niño en el seminario de Mondoñedo y posteriormente estudió Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 28 de marzo de 1959 y ese mismo año se trasladó a Múnich, en Alemania, donde estudió Derecho y Teología y obtuvo en 1964 el doctorado en Derecho Canónico. Antes de incorporarse plenamente al gobierno de la Iglesia desarrolló una extensa carrera académica, con docencia en Mondoñedo, Múnich y Salamanca, donde llegó a ser catedrático de Derecho Canónico Fundamental y vicerrector de la Universidad Pontificia.

De Santiago a Madrid

Su medio siglo de episcopado comenzó bajo Pablo VI. En 1976 fue nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela y recibió la ordenación episcopal el 31 de octubre de ese año. Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Santiago en 1984 y, una década después, el 28 de julio de 1994, lo trasladó a Madrid. En ambas sedes sucedió al cardenal Ángel Suquía.

En Galicia vivió uno de los acontecimientos que marcarían posteriormente su trayectoria: la Jornada Mundial de la Juventud de Santiago de Compostela de 1989, presidida por Juan Pablo II. Años después, siendo ya arzobispo de Madrid, volvería a tener un papel central en una JMJ, esta vez con Benedicto XVI en Madrid en 2011. La biografía oficial de la Santa Sede recuerda expresamente su condición de anfitrión de aquella IV Jornada Mundial de la Juventud compostelana.

Juan Pablo II anunció su incorporación al Colegio Cardenalicio en enero de 1998 y lo creó cardenal en el consistorio del 21 de febrero, con el título de San Lorenzo in Damaso. Rouco participaría posteriormente en dos cónclaves: el de abril de 2005, que eligió a Benedicto XVI, y el de marzo de 2013, del que salió elegido Francisco.

Doce años al frente de los obispos españoles

Su influencia trascendió la Archidiócesis de Madrid. Rouco presidió la Conferencia Episcopal Española entre 1999 y 2005 y nuevamente entre 2008 y 2014, doce años en total. Formó además parte de su Comisión Permanente desde 1984 y ocupó distintos cargos en la estructura episcopal durante tres décadas.

Aquellos años coincidieron con profundas transformaciones políticas y culturales en España y situaron al cardenal en primera línea de la respuesta pública de la Iglesia ante cuestiones como el matrimonio y la familia, la defensa de la vida, la educación, la libertad religiosa y la presencia de los católicos en la sociedad.

También fueron los años de las grandes concentraciones católicas en defensa de la familia y de una presencia pública de la Iglesia que convirtió a Rouco en una figura habitual del debate nacional. Su firmeza doctrinal y sus intervenciones ante los cambios legislativos le granjearon tanto adhesiones dentro del mundo católico como una fuerte oposición política y mediática.

Su cercanía al pontificado de Juan Pablo II tuvo igualmente una dimensión institucional. El Papa polaco lo designó relator general de la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos de 1999, y Rouco ocupó durante años puestos en organismos de la Santa Sede, entre ellos las congregaciones para el Clero y la Educación Católica, el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y distintos consejos pontificios.

Veinte años de gobierno en Madrid

Rouco permaneció veinte años al frente de la Archidiócesis de Madrid, desde 1994 hasta 2014. Durante esa etapa se produjo también una importante expansión de las estructuras pastorales y formativas de una diócesis sometida al crecimiento demográfico de la capital y de su área metropolitana.

Uno de los proyectos ligados a su gobierno fue el desarrollo de San Dámaso. Juan Pablo II lo nombró en 1996 Magnum Cancellarium de la entonces Facultad de Teología San Dámaso, institución que posteriormente se convertiría en universidad eclesiástica.

Francisco aceptó su renuncia por edad el 28 de agosto de 2014. Rouco permaneció como administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor el 25 de octubre de aquel año.

Su retirada del gobierno pastoral, sin embargo, no supuso su desaparición de la vida intelectual y eclesial española.

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El pasado julio, después del consistorio extraordinario celebrado en Roma, el cardenal volvió a pronunciarse sobre la situación de la Iglesia, el inicio del pontificado de León XIV, la crisis de fe europea, el Camino Sinodal alemán y la interpretación del Concilio Vaticano II.

Sanz Montes reivindica su legado

El 90 cumpleaños ha dado ocasión también a recordar públicamente su legado. El arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, dedicó su carta semanal al antiguo presidente de la Conferencia Episcopal, poniendo especialmente de relieve una faceta que acompañó toda su trayectoria: su formación intelectual como canonista y teólogo.

Sanz Montes definió como fundamental esa base académica para comprender posteriormente su actuación como pastor y sostuvo que «la obra monumental de Rouco Varela no se puede entender ni valorar en su justa medida sin atender primero a su profunda solidez intelectual».

El arzobispo de Oviedo recordó también las críticas recibidas por Rouco durante los años de mayor exposición pública y señaló que hubo quienes presentaron su «firmeza doctrinal como supuesta rigidez autoritaria» y su fidelidad a Roma como inmovilismo.

El aniversario tiene además un precedente significativo. Cuando Rouco cumplió 80 años y 40 de episcopado, en 2016, celebró una Eucaristía de acción de gracias en Madrid. Entonces interpretó ambos aniversarios desde una perspectiva alejada de cualquier balance meramente personal: detrás de aquellas cifras, dijo, se escondía «un torrente inmerecido de misericordia, de perdón y de gracia».

Diez años después, las cifras vuelven a coincidir. Noventa años de vida y, el próximo 31 de octubre, medio siglo de episcopado para un cardenal cuya trayectoria se extiende desde Pablo VI hasta León XIV y que estuvo durante décadas en el centro de las principales decisiones, debates y acontecimientos de la Iglesia española.

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