37 años de ministerio y una relación secreta: Un sacerdote de Bätzing quiere vivir su «segunda vocación» después de su jubilación

37 años de ministerio y una relación secreta: Un sacerdote de Bätzing quiere vivir su «segunda vocación» después de su jubilación
Andreas Unfried y Georg Bätzing. Foto de Jochen Reichwein

Después de 37 años de ministerio sacerdotal y de mantener durante años una relación sentimental en secreto, el sacerdote alemán Andreas Unfried ha decidido renunciar a su parroquia para casarse. El párroco de St. Ursula en Oberursel y Steinbach, en el estado federado de Hesse (Alemania), explica que ahora, cuando su pareja ya se ha jubilado y él mismo se encuentra próximo al final de su actividad profesional, ha llegado el momento de atender lo que denomina su «segunda vocación».

«El motivo es que voy a casarme. Desde hace muchos años vivo en secreto la relación con mi gran amor», reconoce Unfried en una carta publicada el 22 de agosto por la parroquia de St. Ursula. El sacerdote comunicó su renuncia al obispo de Limburgo y expresidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Georg Bätzing, y admite que la consiguiente suspensión del ministerio sacerdotal es obligatoria y que era plenamente consciente de ella.

Unfried tampoco alega desconocimiento de las obligaciones que asumió al ordenarse sacerdote. «Siempre tuve claro que la Iglesia católica exige el celibato para el ejercicio del ministerio sacerdotal», escribe. Asegura que intentó vivirlo «con todas sus fuerzas», aunque después de casi cuatro décadas de ministerio concluye: «Debo reconocer que realmente no llevo en mí este carisma».

«Ella me esperó mucho tiempo»

El sacerdote no revela cuándo comenzó exactamente su relación, pero admite que se prolonga «desde hace muchos años» y que su pareja desempeñó un papel importante durante sus décadas de ministerio.

«No habría podido aguantar estos 37 años si no hubiera podido contar con el apoyo de mi compañera de vida», afirma. Durante todo ese tiempo continuó ejerciendo como sacerdote mientras la relación permanecía reservada a un círculo muy reducido. El propio Unfried reconoce que muchos de sus colaboradores podrán reprocharle no haberles dado «ninguna indicación» y señala que fueron «poquísimas» las personas a las que reveló su situación.

La decisión de sacar ahora la relación a la luz coincide con el final de la vida laboral de ambos. Su pareja ya se ha jubilado y Unfried reconoce que también para él «se aproxima el final de la actividad profesional».

Es precisamente ahora cuando el sacerdote considera llegado el momento de alterar sus prioridades. «Ella me ha esperado durante mucho tiempo. Estoy muy agradecido por ello. Ahora es suficiente», escribe.

Unfried presenta el matrimonio que proyecta como respuesta a otra llamada: «Ahora siento que ha llegado el momento de responder a esta segunda vocación». Hacia el final de la carta vuelve sobre la misma idea: «Ahora me llama el amor por la mujer con la que comparto mi vida desde hace mucho tiempo».

Bätzing asegura que desconocía la relación

Según la información difundida por medios alemanes tras hacerse pública la carta, la diócesis de Limburgo sostiene que Bätzing desconocía la relación que Unfried había mantenido durante años. El obispo procedió a suspenderlo del ministerio una vez conocida su decisión de contraer matrimonio.

El portavoz diocesano, Stephan Schnelle, respondió al caso con un mensaje de reconocimiento hacia el sacerdote: «Respetamos la decisión personal del padre Andreas Unfried y le agradecemos sus décadas de servicio».

La diócesis ha señalado también que la decisión tendrá consecuencias económicas para Unfried. El sacerdote, por su parte, agradece expresamente a Bätzing y a sus colaboradores «el trato respetuoso» dispensado a su situación y «la coherencia de su actuación».

Unfried llevaba 16 años como párroco de St. Ursula en Oberursel y Steinbach. Anteriormente había ejercido durante 15 años como párroco en Kriftel y Hofheim. A lo largo de su trayectoria ocupó además distintas responsabilidades en la diócesis de Limburgo, entre ellas las de decano de distrito en Main-Taunus y Hochtaunus, funciones en Cáritas y el acompañamiento espiritual.

Agradecimiento a la Iglesia y reivindicaciones en la despedida

Unfried dedica buena parte de su carta a expresar su agradecimiento a la Iglesia católica. «Sin la Iglesia católica no sería quien soy hoy», afirma. Asegura que durante sus años de formación y sus 37 años de servicio pudo «crecer y madurar» y que encontró en la Iglesia apoyo y reconocimiento a sus capacidades.

La despedida incluye también algunas reivindicaciones sobre la vida eclesial. El sacerdote afirma que continúa comprometido con el «desarrollo local de la Iglesia» y con la elaboración de «una visión de Iglesia compartida por todos».

«Deseo para mi Iglesia un espíritu de participación y de justicia entre los sexos», escribe. También pide que los cristianos se descubran como «sujetos —y no meros objetos— de la pastoral» y vivan con valentía su vocación.

Unfried admite que su decisión puede causar decepción entre quienes han compartido con él estos años. «Soy consciente de las decepciones que también provoco con este paso», reconoce, aunque espera que con el tiempo su decisión pueda ser aceptada.

 

A continuación reproducimos, traducida al español, la carta completa publicada por el sacerdote el 22 de agosto:

Renuncia a la parroquia de St. Ursula

He comunicado al obispo Georg Bätzing mi renuncia a la parroquia de St. Ursula, Oberursel y Steinbach. El motivo es que voy a casarme. Desde hace muchos años vivo en secreto la relación con mi gran amor. Ahora siento que ha llegado el momento de responder a esta segunda vocación. La consecuencia de la suspensión del ministerio sacerdotal es obligatoria y soy consciente de ello.

Siempre tuve claro que la Iglesia católica exige el celibato para el ejercicio del ministerio sacerdotal. También he intentado vivirlo con todas mis fuerzas, pero debo reconocer que realmente no llevo en mí este carisma.

Con todo mi corazón fui y sigo siendo pastor de almas, párroco y responsable con distintas funciones en la Iglesia local de Limburgo: durante muchos años como decano de distrito en los antiguos distritos de Main-Taunus y Hochtaunus, en diferentes funciones en Cáritas y como acompañante espiritual. Estoy agradecido a mi Iglesia por haber reconocido y promovido tan generosamente mi talento. Durante 37 años de servicio, así como durante los años de preparación anteriores, pude crecer y madurar, y siempre experimenté a mi Iglesia como una institución que me apoyaba y trataba con benevolencia. Sin la Iglesia católica no sería quien soy hoy.

Pero tampoco habría podido perseverar durante estos 37 años si no hubiera podido contar con el apoyo de mi compañera de vida. Siento que ha llegado el momento de distribuir de otra manera las prioridades, ahora que ella se ha jubilado después de una merecida vida laboral y que también para mí se aproxima el final de la actividad profesional. Ella me ha esperado durante mucho tiempo. Estoy muy agradecido por ello. Ahora es suficiente.

Agradezco especialmente a mis hermanos sacerdotes de la comunidad sacerdotal Maranatha. La vida en común fue para mí apoyo y sostén. Juntos concebimos y llevamos a la práctica pasos para el desarrollo de la pastoral. Juntos atravesamos y soportamos crisis. Pido comprensión porque, después de todos estos buenos años, ahora elijo para mí otro camino.

He vivido los 15 años como párroco en Kriftel y Hofheim —y especialmente los 16 años como párroco en Oberursel y Steinbach— como una experiencia sumamente apasionante y enriquecedora. En distintas ocasiones he dicho que el desarrollo de una gran parroquia descentralizada en St. Ursula constituyó para mí los años más apasionantes y exigentes de mi vida. Sigo viéndolo así y estoy agradecido por ello. La idea de un desarrollo local de la Iglesia, unida a la elaboración de una visión de Iglesia compartida por todos, continúa siendo para mí un principio rector fundamental con el que sigo sintiéndome comprometido.

Deseo para mi Iglesia un espíritu de participación y de justicia entre los sexos. Y rezo para que nuestros cristianos y cristianas se descubran como sujetos —y no meros objetos— de la pastoral y vivan con valentía su vocación al servicio de la Buena Nueva.

A lo largo de mi camino han surgido muchas amistades y relaciones muy significativas. Soy consciente de las decepciones que también provoco con este paso. Solo puedo esperar que algún día pueda ser aceptado, aunque sé que actualmente estoy haciendo más difícil la vida de muchas personas.

Doy las gracias a mi equipo pastoral, sin cuya competencia y compromiso no habríamos podido alcanzar lo que hemos conseguido. Doy las gracias a nuestro equipo administrativo y a nuestra extraordinariamente diligente responsable de administración. Muchos me reprocharán no haberles dado ninguna indicación de lo que ocurría. Pero también sé la carga que impuse a las poquísimas personas a las que revelé mi situación.

Por mi parte, abandono mi función profesional sin resentimiento. En mi tarea pude conocer tantas cosas nuevas y apasionantes. Tuve la oportunidad de conocer la realidad de la Iglesia en África, en Filipinas y en la Iglesia anglicana de Inglaterra. Pude formar parte de movimientos de renovación y de proyectos innovadores. En todo ello también pude madurar personalmente y seguir desarrollándome. Por todo esto estoy profundamente agradecido.

Ahora me llama el amor por la mujer con la que comparto mi vida desde hace mucho tiempo. Juntos buscaremos cómo podremos vivir en adelante nuestra condición de cristianos y nuestra vocación.

Pienso que en los próximos meses será posible, de la manera adecuada, despedirme personalmente de todos ustedes. Por el momento, pido comprensión porque no responderé correos electrónicos ni atenderé llamadas.

Agradezco a mi obispo y a sus colaboradores el trato respetuoso hacia mi situación y también la coherencia de su actuación. Estoy seguro de que pronto se encontrará un buen administrador parroquial para el periodo de vacancia.

Dejo mucho de mi corazón en St. Ursula y estoy profundamente agradecido por los años que hemos compartido. Espero que, cuando la situación se haya calmado, podamos despedirnos personalmente de una manera adecuada.

Párroco Andreas Unfried

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