El santuario de Lourdes cubrirá todos los mosaicos de Marko Rupnik situados en la fachada de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario y los mantendrá ocultos después de la visita que León XIV realizará a finales de septiembre. El obispo de Tarbes y Lourdes, monseñor Jean-Marc Micas, ha confirmado ahora que la medida será permanente y que posteriormente se abrirá un proceso para decidir una nueva decoración de la fachada.
La decisión supone un paso más respecto a lo anunciado hasta ahora. InfoVaticana informó el pasado 5 de agosto de que los mosaicos permanecerían cubiertos durante la visita de León XIV. Micas ha precisado ahora, según declaraciones recogidas por La Dépêche, que no volverán a descubrirse una vez concluida la peregrinación papal.
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Los mosaicos permanecerán cubiertos después de la visita del Papa
«La visita del Santo Padre a Lourdes es una oportunidad para dar un paso más en esta cuestión», ha explicado Micas. Según el obispo, todas las obras de la fachada serán cubiertas y el espacio será redecorado con motivo del viaje apostólico de León XIV.
Pero el cambio no tendrá carácter provisional. Micas ha señalado que los mosaicos seguirán cubiertos después de la peregrinación del Pontífice y que posteriormente comenzará una nueva fase de reflexión sobre la decoración definitiva de la basílica.
La comisión que ha estudiado durante los últimos años el futuro de las obras será ampliada con la incorporación, entre otros, de artistas y teólogos. El objetivo será estudiar qué nueva solución artística se adopta para la fachada.
Los mosaicos de Rupnik ocupan un lugar especialmente visible en el santuario desde 2008, cuando fueron instalados con motivo del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen en Lourdes. Las composiciones representan los misterios luminosos del Rosario y enmarcan los accesos a la Basílica del Rosario.
Un proceso iniciado en 2023
La decisión no surge únicamente ante la próxima visita de León XIV. Micas comenzó a estudiar el futuro de los mosaicos en 2023, después de que se hicieran públicas las acusaciones de abusos sexuales, espirituales y psicológicos contra el antiguo jesuita esloveno.
En marzo de aquel año, el obispo anunció la creación de un grupo de trabajo para estudiar las posibles medidas. La comisión incluyó a víctimas de abusos, especialistas en arte sacro, juristas, responsables de prevención y capellanes del santuario.
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En julio de 2024, Micas hizo pública su posición personal: consideraba preferible retirar las obras. No adoptó entonces esa decisión de manera inmediata debido a la división existente sobre qué hacer con ellas, pero ordenó que dejaran de ser iluminadas durante las procesiones nocturnas.
El siguiente paso llegó en marzo de 2025, cuando comenzaron a cubrirse físicamente los mosaicos de las puertas de la basílica. El obispo explicó entonces que la medida pretendía facilitar el acceso al templo de las personas que, a causa de los abusos sufridos, encontraban en las obras de Rupnik un obstáculo para entrar.
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El criterio de Micas no depende del resultado del proceso contra Rupnik
El obispo de Tarbes y Lourdes ha vinculado reiteradamente su decisión al contacto que ha mantenido con víctimas de abusos. Micas explicó recientemente que algunas personas le habían transmitido que la presencia de las obras hacía especialmente difícil acudir a Lourdes, precisamente un santuario asociado al consuelo de los enfermos y de quienes sufren.
Por ello, ha señalado que su criterio pastoral no dependerá del resultado del proceso canónico abierto contra Rupnik. Incluso una eventual resolución favorable al sacerdote no llevaría, según lo manifestado por el obispo, a revertir la decisión sobre los mosaicos.
Rupnik fue expulsado de la Compañía de Jesús en 2023 por desobedecer las restricciones que le habían sido impuestas. Sobre él pesan numerosas acusaciones de mujeres que denuncian abusos sexuales, espirituales y psicológicos cometidos durante años.
El proceso canónico sigue abierto
El procedimiento contra Rupnik continúa actualmente en Roma. El pasado julio, la Santa Sede tuvo que desmentir las informaciones que aseguraban que el tribunal había decidido absolver al exjesuita.
La Oficina de Prensa vaticana aseguró entonces que esas informaciones carecían «completamente de fundamento» y confirmó que el tribunal seguía examinando la documentación. El órgano judicial está integrado por cinco jueces externos tanto al Dicasterio para la Doctrina de la Fe como a la Curia romana.
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La abogada Laura Sgrò, representante de varias denunciantes, ha cuestionado públicamente la falta de información sobre el desarrollo del proceso. Según ha denunciado, las mujeres a las que representa no habían sido llamadas a declarar y sus intentos de obtener información del Dicasterio para la Doctrina de la Fe no habían recibido respuesta. InfoVaticana ya recogió en julio las dudas existentes en torno al desarrollo del procedimiento.
De una medida provisional a una decisión permanente
La principal novedad anunciada ahora por Micas está, por tanto, en el carácter definitivo de la ocultación. Lourdes ha pasado en tres años de estudiar qué hacer con los mosaicos a dejar de iluminarlos, cubrir progresivamente algunas de las obras y, finalmente, decidir que toda la fachada quede libre de su exhibición.
La visita de León XIV servirá para completar ese proceso, pero no será su causa ni su término. Tras el viaje papal, los mosaicos permanecerán ocultos y la diócesis comenzará a estudiar con artistas y teólogos qué obras ocuparán en el futuro uno de los espacios más visibles del santuario mariano.