Los mosaicos del exjesuita Marko Rupnik permanecerán cubiertos durante la visita que el papa León XIV realizará al santuario de Lourdes el próximo mes de septiembre. Sin embargo, el obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas, ha querido dejar claro que la decisión no responde a la presencia del Pontífice, sino al deseo de que ninguna víctima de abusos sexuales se sienta impedida de acudir al santuario mariano en busca de consuelo y sanación.
En una extensa entrevista concedida a OSV News a fines de julio, el prelado francés explicó que cubrir parte de los mosaicos de Rupnik fue una decisión nacida del contacto directo con víctimas de abusos, quienes le hicieron comprender que las obras se habían convertido para muchos en un obstáculo para acercarse a uno de los principales lugares de peregrinación mariana del mundo.
«Mi misión es que cualquiera pueda llegar a la gruta»
Micas recordó dos momentos que marcaron su discernimiento. El primero tuvo lugar en febrero de 2023, cuando una voluntaria inglesa que había sufrido abusos sexuales le explicó que muchas víctimas ya no eran capaces de peregrinar a Lourdes desde que se conocieron las acusaciones contra Rupnik.
Meses después, el obispo recibió a varias mujeres que denunciaron haber sido víctimas del propio artista esloveno. Según relató, esas conversaciones le hicieron comprender el profundo sufrimiento que provocaba que las obras de Rupnik continuaran presidiendo la entrada de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario.
«Mi misión es permitir que cualquiera pueda entrar en el santuario y llegar a la gruta para encontrar consuelo», afirmó el obispo.
«Era imposible que algunas personas tuvieran que pasar ante esos mosaicos para acceder al lugar donde buscaban sanar sus heridas».
Por ese motivo, en marzo de 2025 ordenó cubrir parte de los mosaicos de la fachada de la basílica, una medida que ahora se extenderá durante toda la visita de León XIV.
Una decisión que no depende del juicio contra Rupnik
El obispo también abordó el proceso canónico que el Vaticano sigue contra Marko Rupnik por las múltiples acusaciones de abusos espirituales, psicológicos y sexuales.
En las últimas semanas circularon rumores sobre una posible absolución del exjesuita, lo que provocó un comunicado de la Santa Sede. No obstante, Micas aseguró que el resultado del juicio no modificaría el criterio pastoral que le llevó a cubrir los mosaicos.
«La razón de mi decisión es el efecto que la presencia de estas obras provoca en el corazón y en la vida de las personas que han sufrido abusos», explicó. Incluso si los jueces no apreciaran responsabilidad penal canónica, añadió, eso no significaría que quienes denunciaron los hechos hubieran mentido.
El prelado subrayó además que Lourdes fue uno de los primeros grandes santuarios del mundo en adoptar una medida de este tipo, convencido de que la Iglesia debe ofrecer gestos concretos de cercanía hacia las víctimas.
León XIV llegará como peregrino
El Papa visitará Francia del 25 al 28 de septiembre. El día 27 presidirá la celebración eucarística en la explanada situada frente a la gruta de las apariciones, rezará el Rosario de las Antorchas y saludará a enfermos y peregrinos.
Micas insistió en que León XIV no eligió Lourdes por la polémica de Rupnik, sino porque «Lourdes es Lourdes»: un lugar de oración, conversión y esperanza al que acuden cada año cientos de miles de fieles, especialmente enfermos y personas que buscan consuelo.
El obispo confirmó también que el Pontífice probablemente mantendrá un encuentro con víctimas de abusos sexuales durante su viaje a Francia, aunque el programa definitivo todavía no ha sido publicado.
Un mensaje sobre la vida para una Francia dividida
La visita papal se producirá después de que Francia aprobara la ley que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido en determinados supuestos, una decisión que ha suscitado una profunda preocupación en la Iglesia francesa.
Para Micas, el Papa no acudirá a Francia para pronunciar un discurso político, sino para anunciar el Evangelio. «El Evangelio habla de la vida», afirmó el obispo, convencido de que León XIV recordará que «el valor de la vida no depende de las decisiones de los parlamentos ni de las convenciones humanas, sino de la mirada de Dios sobre cada persona».
A su juicio, ese mensaje resonará con especial fuerza precisamente en Lourdes. Mientras cualquier referencia a la defensa de la vida pronunciada en París podría interpretarse en clave política, en el santuario mariano será recibida, sobre todo, como la palabra de un pastor que acude a confirmar en la fe a un pueblo que sigue viendo en la Virgen un refugio para los enfermos, los que sufren y quienes buscan esperanza.