La Administración de la gobernadora demócrata de Massachusetts, Maura Healey, ha anunciado que recurrirá a fondos estatales para mantener la cobertura de tratamientos hormonales para menores con disforia de género después de que el Gobierno de Donald Trump aprobara una norma que elimina la financiación federal de estos procedimientos a través de Medicaid y del Programa de Seguro Médico Infantil (CHIP). La decisión llega pocos días después de que Healey firmara una reforma que amplía también el marco legal del aborto después de las 24 semanas de gestación.
Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) anunciaron el pasado 11 de agosto la aprobación definitiva de la nueva normativa, cuya entrada en vigor está prevista para el 13 de octubre. La medida impide utilizar fondos federales de Medicaid y CHIP para financiar en menores los procedimientos incluidos por la Administración Trump dentro de los tratamientos médicos de transición sexual.
Massachusetts asumirá el coste con fondos estatales
La Administración Healey ha anunciado que pretende cubrir con recursos propios la financiación que dejará de aportar Washington para los menores incluidos en los dos programas públicos.
«La Administración Healey-Driscoll está comprometida a garantizar que todos los residentes de Massachusetts tengan acceso a la atención sanitaria de afirmación de género que necesitan y merecen», declaró un portavoz del Gobierno estatal, según recoge WBUR.
El Ejecutivo estatal aseguró además que trabajará con los proveedores sanitarios para que puedan continuar ofreciendo estos servicios cuando entre en vigor la nueva regulación federal.
Según WBUR, Massachusetts prevé asumir el coste completo de la terapia hormonal y la atención psicológica de los niños y adolescentes afectados por la medida federal. Para ello podrá recurrir al denominado Affirming Health Care Trust Fund, que disponía de unos 8,5 millones de dólares a finales de julio.
El estado destinó aproximadamente 3,6 millones de dólares en 2024 a este tipo de atención para menores a través de sus programas públicos. Por el momento, la Administración Healey no ha concretado cuánto tendrá que aportar adicionalmente una vez que desaparezca la financiación federal.
Trump retira los fondos federales
La regulación aprobada por CMS forma parte de las medidas impulsadas por la Administración Trump para restringir las intervenciones médicas de transición sexual en niños y adolescentes.
La norma establece que Medicaid y CHIP dejarán de aportar fondos federales para los procedimientos contemplados en ella. En el caso de los menores que actualmente reciben tratamientos hormonales, se permitirá financiar un periodo de retirada progresiva de hasta seis meses a partir de la entrada en vigor de la norma.
La decisión no afecta a la cobertura de los servicios de salud mental. CMS ha precisado que los menores que cumplan los requisitos de Medicaid y CHIP continuarán teniendo acceso a la atención psicológica y psiquiátrica prevista por la legislación federal.
«Los niños merecen nuestra protección, no intervenciones experimentales que plantean graves riesgos y no ofrecen beneficios demostrados», afirmó el administrador de CMS, Mehmet Oz, al presentar la medida.
El organismo sostiene que una revisión de investigaciones nacionales e internacionales realizada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos ha identificado lagunas relevantes en la evidencia disponible y problemas de seguridad relacionados con estos tratamientos.
Massachusetts llevará la medida a los tribunales
La respuesta de Massachusetts no se limitará a sustituir los fondos procedentes de Washington. La fiscal general del estado, Andrea Campbell, tiene previsto impugnar judicialmente la nueva regulación federal.
Massachusetts ha aprobado durante los últimos años distintas medidas destinadas a proteger legalmente a pacientes y profesionales sanitarios que participan en tratamientos de transición de género, una política que ha situado al estado en oposición directa a las restricciones promovidas por la Administración Trump.
La incertidumbre provocada por las medidas federales ya ha afectado a algunos centros sanitarios. Baystate Health, uno de los principales sistemas hospitalarios del oeste de Massachusetts, dejó de proporcionar este año buena parte de los tratamientos médicos de transición a menores ante las posibles consecuencias para su financiación federal.
Healey amplió también este mes la legislación sobre el aborto
La decisión de la gobernadora se conoce pocos días después de otra reforma impulsada en Massachusetts en una materia de especial relevancia bioética.
Como informó InfoVaticana el pasado 14 de agosto, Healey firmó una ley que elimina las causas médicas específicas que hasta ahora condicionaban la práctica del aborto después de las 24 semanas de gestación y las sustituye por el «juicio profesional» del médico. La legislación elimina además la exigencia de que esos abortos se practiquen en un hospital.
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Se trata de dos decisiones adoptadas en ámbitos jurídicos distintos. En el caso de los tratamientos de transición de menores, el Gobierno de Massachusetts pretende mantener mediante recursos estatales una cobertura que Washington ha decidido dejar de financiar con fondos federales.
El debate sobre los tratamientos de transición en menores
La utilización de bloqueadores de la pubertad, hormonas cruzadas y procedimientos quirúrgicos en menores con disforia de género continúa siendo objeto de debate médico y político, con diferencias relevantes entre las políticas adoptadas en Estados Unidos y las revisiones realizadas en varios países europeos.
La Administración Trump sostiene que la evidencia disponible no justifica que los programas sanitarios federales financien estas intervenciones en menores. CMS señala también los posibles efectos irreversibles de algunos tratamientos y cita expresamente revisiones internacionales, entre ellas el informe Cass elaborado en Reino Unido.
La revisión independiente dirigida por la pediatra británica Hilary Cass y publicada en 2024 concluyó que la evidencia científica disponible sobre determinadas intervenciones médicas para niños y adolescentes con disforia de género era de baja calidad y recomendó un modelo asistencial más amplio y prudente.
Massachusetts mantiene una política diferente. Mientras la Administración Trump retirará a partir de octubre la financiación federal de Medicaid y CHIP para estos procedimientos, el Gobierno de Healey ha anunciado que empleará fondos estatales para mantener la cobertura de los menores afectados y recurrirá la medida ante los tribunales.