Dom Alcuin Reid: «La reforma litúrgica fue más allá de lo establecido por el Vaticano II»

Dom Alcuin Reid: «La reforma litúrgica fue más allá de lo establecido por el Vaticano II»

Dom Alcuin Reid, fundador y prior del Monastère Saint-Benoît de la Provenza, ha afirmado que la reforma litúrgica aplicada después del Concilio Vaticano II fue más allá de lo establecido por Sacrosanctum Concilium y ha defendido que la liturgia debe desarrollarse en continuidad con la tradición recibida, sin quedar sometida a «preferencias» o «modas teológicas». El benedictino ha abordado también la situación canónica de su comunidad y asegura que actualmente se encuentra en proceso de regularización con las autoridades eclesiásticas competentes.

En una extensa entrevista concedida a AdVaticanum, Reid analiza la aplicación de la constitución conciliar sobre la liturgia, la influencia de Benedicto XVI, las consecuencias de Traditionis Custodes y la vida de su monasterio, situado en la diócesis francesa de Fréjus-Toulon. El liturgista sostiene que la cuestión no puede reducirse a una preferencia entre formas rituales, porque la liturgia constituye un elemento central en la transmisión y vivencia de la fe.

La reforma litúrgica y Sacrosanctum Concilium

Reid considera que la distancia entre las disposiciones de Sacrosanctum Concilium y la reforma posteriormente ejecutada constituye una cuestión históricamente documentada.

«Que la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II excedió el mandato del propio Concilio puede considerarse ahora un hecho establecido», afirma. Según Reid, décadas de estudios académicos han mostrado las diferencias entre lo solicitado por los padres conciliares y las transformaciones introducidas posteriormente.

Esta posición no implica, precisa, un rechazo de Sacrosanctum Concilium. Por el contrario, destaca entre sus principios la participación plena, consciente y efectiva de los fieles en la liturgia como fuente fundamental de la vida cristiana.

El problema, a su juicio, estuvo en la aplicación. Reid sostiene que se promovió rápidamente la participación activa sin haber realizado previamente la formación litúrgica que el propio documento conciliar consideraba necesaria.

«En la prisa por rendir culto al espíritu de cambio, no se establecieron los fundamentos necesarios», afirma. Para el benedictino, la formación de sacerdotes y fieles debía preceder a las modificaciones prácticas y no quedar subordinada a ellas.

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La influencia litúrgica de Benedicto XVI

Reid dedica una parte significativa de la entrevista al pensamiento de Benedicto XVI, con quien mantuvo relación intelectual. Cuando era cardenal, Joseph Ratzinger escribió el prólogo de su obra The Organic Development of the Liturgy.

Para explicar la concepción litúrgica de Benedicto XVI, Reid recuerda una de sus afirmaciones: «La Iglesia se sostiene o cae con la liturgia».

A partir de este principio, sostiene que la liturgia no se limita a expresar externamente la fe, sino que constituye uno de los lugares en los que esta se recibe, celebra y transmite. Por ello, cualquier reforma debería desarrollarse en continuidad con la tradición litúrgica precedente.

«La liturgia es un locus fidei; es un encuentro con la fe viva de la Iglesia, con la persona de Cristo en el centro, y no simplemente una expresión de ella», explica.

Reid considera que uno de los principales errores contemporáneos consiste en entender la liturgia como una cuestión secundaria o meramente ceremonial. Recuerda en este sentido la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica, que define la liturgia como «elemento constitutivo de la santa y viva Tradición».

El Vetus Ordo y la participación de los fieles

El liturgista plantea también una cuestión sobre los resultados concretos de la reforma. Según Reid, algunos de los objetivos centrales de Sacrosanctum Concilium, especialmente la participación consciente y fructuosa, pueden observarse actualmente entre las comunidades vinculadas a los libros litúrgicos anteriores a la reforma.

A su juicio, este fenómeno obliga a preguntarse si la magnitud de las modificaciones estructurales introducidas después del Concilio era necesaria para alcanzar los objetivos establecidos por los padres conciliares.

Reid admite que las celebraciones según los libros litúrgicos modernos pueden incorporar elementos de mayor continuidad con la tradición, pero considera que esas medidas no resuelven por sí mismas la cuestión histórica de fondo sobre la relación entre el mandato conciliar y la reforma que posteriormente se llevó a cabo.

Las afirmaciones coinciden con un momento en el que León XIV ha dedicado varias catequesis a Sacrosanctum Concilium. El Pontífice ha insistido en que la reforma de los ritos no constituyó el único propósito de la constitución conciliar y ha destacado la centralidad de la liturgia en la vida de la Iglesia.

«Traditionis Custodes» y el pontificado de León XIV

Preguntado por la posibilidad de que León XIV modifique las restricciones establecidas por Traditionis Custodes, Reid evita realizar una predicción.

«No tengo forma de predecir cómo, cuándo o si el Santo Padre abordará la herida abierta en la vida litúrgica de la Iglesia que heredó de su predecesor, que es Traditionis Custodes», afirma.

El benedictino considera positivo el mensaje dirigido este año por León XIV a los obispos franceses, en el que el Papa pidió buscar soluciones concretas para la inclusión de los fieles vinculados al Vetus Ordo.

Reid reconoce la impaciencia existente entre algunos de estos fieles ante la ausencia de cambios normativos, pero pide mantener una actitud de oración por el Pontífice y evitar conclusiones precipitadas sobre su actuación.

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El monasterio busca regularizar su situación canónica

La entrevista aporta asimismo una actualización sobre la situación del Monastère Saint-Benoît después de las ordenaciones sacerdotales recibidas en 2022 sin las correspondientes cartas dimisorias del obispo diocesano.

Reid sostiene que Traditionis Custodes, junto con las dificultades que atravesaba entonces la diócesis de Fréjus-Toulon, impidió las ordenaciones previstas para miembros de la comunidad. Ante esa situación, el monasterio decidió recurrir a otro obispo católico para conferirlas según los libros litúrgicos tradicionales.

La decisión tuvo consecuencias canónicas. En junio de 2022, la diócesis comunicó que las ordenaciones habían sido recibidas ilícitamente y declaró la suspensión de Reid y de Ildephonse Swithinbank. El entonces obispo de Fréjus-Toulon, Dominique Rey, decretó posteriormente la supresión de la asociación pública de fieles Monastère Saint-Benoît y retiró el permiso para establecer su oratorio.

Reid mantiene que la comunidad adoptó aquella decisión para garantizar la continuidad de su vida sacramental. En la nueva entrevista asegura que actualmente existen contactos con las autoridades competentes para resolver la situación.

«Estamos en proceso de regularizar la situación con las autoridades pertinentes y rezamos para que esto se complete pronto», afirma.

El prior señala que no desea que su comunidad vuelva a encontrarse ante circunstancias semejantes y asegura que actualmente el monasterio desarrolla su vida cotidiana «con gran paz».

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La liturgia como centro de la vida monástica

El Monastère Saint-Benoît celebra diariamente las ocho horas tradicionales del Oficio Divino y la Misa conventual según el usus antiquior. La comunidad mantiene también las Témporas, las procesiones de Rogativas y las ceremonias de Semana Santa según los libros anteriores a las reformas de 1955, para cuyo uso recibió autorización de la Santa Sede.

Reid explica que los monjes han comenzado además a cantar íntegramente los Maitines con melodías gregorianas. Este trabajo ha dado lugar a la publicación del primer volumen de un Nocturnale Monasticum, proyecto destinado a proporcionar los textos y melodías necesarios para el canto del oficio nocturno monástico.

La comunidad trabaja asimismo en la restauración de su actual propiedad, adquirida en 2020 cerca de Brignoles. El conjunto cuenta con una iglesia románica del siglo X que fue entregada a los benedictinos en 1025 y estuvo posteriormente vinculada, entre otros, a los templarios y a la Orden de Malta.

Para Reid, esta recuperación material está vinculada al propósito fundamental de la comunidad: mantener una vida benedictina en la que, siguiendo la Regla de san Benito, «nada se anteponga a la obra de Dios».

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