Veintidós mujeres de la Comunidad Loyola dejaron por escrito en el año 2000 testimonios sobre presuntos abusos espirituales, psicológicos y sexuales atribuidos a Marko Ivan Rupnik. Las cartas, cuya existencia no había trascendido públicamente hasta ahora, añaden una nueva pieza a un caso que continúa pendiente de resolución en el Vaticano y muestran que numerosas integrantes de la comunidad habían plasmado sus acusaciones por escrito más de dos décadas antes de que el escándalo se hiciera público.
Según ha revelado OSV News, las cartas fueron redactadas durante la Pascua del año 2000 por indicación de Ivanka Hosta, entonces superiora de la Comunidad Loyola, y estaban dirigidas al propio Rupnik. Los documentos quedaron conservados en los archivos de la comunidad, actualmente bajo custodia de la archidiócesis de Liubliana, en Eslovenia.
El Vaticano confirmó el pasado 22 de julio que el juicio penal canónico sigue abierto y catalogó como «completamente infundadas» las informaciones sobre una supuesta absolución del exjesuita. La representante de algunas denunciantes había expresado apenas un día antes su malestar por la escasa información recibida sobre la marcha del procedimiento.
Veintidós testimonios entre unas 40 religiosas
Fabrizia Raguso, antigua integrante de la Comunidad Loyola y actualmente profesora de Psicología en la Universidad Católica Portuguesa, es la única de las mujeres relacionadas con estas cartas que ha aceptado ser identificada públicamente.
Raguso explicó a OSV News que unas 40 integrantes de la comunidad recibieron la indicación de escribir a Rupnik con motivo del Jubileo del año 2000. De ellas, 22 habrían relatado diferentes formas de abuso.
«Durante la Pascua del año 2000, Ivanka Hosta, superiora de la Comunidad Loyola, nos obligó a escribir una carta a Marko Rupnik en la que describíamos nuestra relación con él, lo que nos había hecho y después debíamos perdonarlo», declaró.
Según Raguso, la superiora justificó aquella petición por la necesidad de buscar una reconciliación con Rupnik con motivo del Jubileo. La antigua religiosa asegura que desconoce si las cartas llegaron finalmente a manos del sacerdote.
Los documentos describirían presuntas situaciones de manipulación, abuso de autoridad, presiones y agresiones físicas y sexuales. Fuentes conocedoras de su contenido señalaron al medio que varias mujeres relataron también el supuesto uso de la dirección espiritual y del lenguaje religioso para presionarlas a realizar actos que se les presentaban como expresiones de pureza o de la voluntad de Dios.
Algunos testimonios sostienen además que Rupnik habría utilizado experiencias anteriores de abuso sufridas por algunas de las mujeres para ejercer nuevas formas de abuso sobre ellas. Raguso, por su parte, afirma haber sido víctima de abuso espiritual, pero no sexual.
Testimonios escritos mucho antes de que el caso se hiciera público
La fecha de las cartas constituye uno de los elementos más relevantes de la revelación. Los documentos fueron redactados 22 años antes de que las acusaciones contra Rupnik trascendieran públicamente a finales de 2022.
Las quejas sobre su comportamiento se remontaban incluso más atrás. A comienzos de la década de 1990 habían llegado denuncias a superiores de la Compañía de Jesús y al entonces arzobispo de Liubliana, Alojzij Šuštar. Rupnik fue apartado de la Comunidad Loyola en 1993 y se trasladó posteriormente a Roma, donde fundó el Centro Aletti.
Su carrera artística, sin embargo, continuó creciendo. Cuando fueron escritas las cartas en el año 2000, Rupnik ya había realizado los mosaicos de la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico Vaticano. En los años siguientes recibió encargos para algunos de los principales templos y santuarios católicos del mundo, entre ellos Lourdes y Fátima, la basílica de San Pío de Pietrelcina en San Giovanni Rotondo, el Santuario Nacional de San Juan Pablo II en Washington y la catedral de la Almudena de Madrid.
La cronología introduce así una cuestión que trasciende el contenido concreto de las nuevas cartas: durante años existieron quejas y testimonios sobre la conducta del sacerdote mientras su prestigio y presencia en instituciones eclesiales de primer nivel continuaban aumentando.
Nueve de las 22 volvieron a declarar en 2021
Las cartas tampoco permanecieron completamente desconectadas de las investigaciones posteriores. Nueve de las 22 mujeres que habrían relatado abusos en el año 2000 prestaron testimonio en una investigación preliminar encargada por los jesuitas en 2021 y realizada por una persona externa a la Compañía de Jesús.
Aquella investigación concluyó en enero de 2022 considerando fundadas las acusaciones recibidas, según informó posteriormente la propia orden.
Para entonces, Rupnik ya había sido objeto de otro procedimiento por un delito relacionado con el sacramento de la Penitencia. En 2018, los jesuitas recibieron una acusación según la cual había absuelto sacramentalmente a una mujer después de haber cometido con ella un pecado contra el sexto mandamiento.
La investigación preliminar consideró creíble la denuncia y el asunto fue remitido a la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe. Rupnik fue declarado culpable del delito de absolución del cómplice y excomulgado en 2020. La excomunión fue levantada posteriormente tras constatarse su arrepentimiento.
El recorrido posterior del caso ha estado marcado por sucesivas decisiones y por largos periodos de escasa información. En octubre de 2022, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe consideró prescritos los hechos denunciados por antiguas integrantes de la Comunidad Loyola. Un año después, el papa Francisco decidió levantar la prescripción para permitir que Rupnik pudiera ser juzgado.
¿Forman parte las cartas del expediente?
La revelación plantea ahora una cuestión concreta: si estas 22 cartas están siendo examinadas por el tribunal que juzga a Rupnik.
Cuando confirmó en julio que el proceso continuaba abierto, la Santa Sede explicó que los jueces estaban estudiando documentación procedente de las diócesis, de la Compañía de Jesús, de las partes implicadas y de otras fuentes. El Vaticano, sin embargo, no ha hecho público un inventario de las pruebas incorporadas al expediente.
Fuentes próximas al caso consultadas por OSV News presumen que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe conoce la existencia de las cartas, pero no existe por ahora una confirmación oficial de que los 22 documentos formen parte de las actuaciones que examinan los jueces.
La cuestión no es menor. Nueve de sus autoras declararon posteriormente en la investigación de 2021, y los relatos contenidos en las cartas presentarían similitudes con acusaciones que otras mujeres, entre ellas Gloria Branciani, han formulado públicamente contra Rupnik.
Veintiséis años después
Rupnik fue expulsado de la Compañía de Jesús en 2023 después de negarse a cumplir las restricciones impuestas por sus superiores en relación con las acusaciones de abusos sexuales, espirituales y psicológicos. El sacerdote ha negado haber cometido abusos y el tribunal canónico deberá determinar su responsabilidad respecto de las acusaciones sometidas a juicio.
A fecha de 6 de agosto de 2026, continúa figurando en la página web del Centro Aletti como presidente del Atelier de Teología.

Las 22 cartas conocidas ahora obligan, en cualquier caso, a ampliar la perspectiva temporal del escándalo. No se trata de testimonios reconstruidos únicamente después de que el caso adquiriera notoriedad pública: decenas de mujeres fueron requeridas para escribir sobre su relación con Rupnik en el año 2000 y 22 de ellas habrían dejado entonces constancia de presuntos abusos.
La sentencia deberá establecer los hechos y las responsabilidades que correspondan. Pero, con independencia de su resultado, permanece una cuestión que afecta también al funcionamiento de las instituciones eclesiales: cómo pudieron acumularse durante décadas quejas y testimonios de esta gravedad mientras Rupnik desarrollaba una de las carreras artísticas más relevantes y mejor conectadas de la Iglesia contemporánea.