Decenas de miles de jóvenes procedentes de 73 países participan del 1 al 6 de agosto en el Festival Internacional de Oración de Jóvenes de Medjugorje, celebrado este año bajo el lema Ad fontem!, «¡A la fuente!». Con motivo del encuentro, León XIV les ha pedido que vuelvan a Cristo, «fuente de vida nueva y de auténtica alegría», y que no se dejen seducir por «los engaños de una felicidad pasajera».
El mensaje pontificio, fechado en la Ciudad del Vaticano el 7 de julio y firmado por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, fue leído durante la apertura del festival por el visitador apostólico para la parroquia de Medjugorje, el arzobispo Aldo Cavalli.
En el texto, el Papa invita a los participantes a redescubrir, mediante la oración, la escucha de la Palabra de Dios y los sacramentos, «la belleza del encuentro personal con el Señor, que sacia la sed de todo corazón y concede la fuerza para recomenzar siempre».
Jóvenes de 73 países reunidos en Medjugorje
El Mladifest ha congregado este año a jóvenes de Europa, Hispanoamérica, África, Asia, América del Norte y Oriente Medio. Durante seis días participan en misas, catequesis, conferencias, testimonios, adoraciones y confesiones, además de peregrinar al Monte de las Apariciones y al Križevac.
Entre los países representados se encuentran España, Italia, Francia, Alemania, Polonia, Croacia, Estados Unidos, México, Argentina, Colombia, Chile, Venezuela, Ucrania, Líbano, Tierra Santa, Corea del Sur, China, India, Nigeria, Kenia y el Vaticano.
El párroco de Medjugorje, fray Zvonimir Pavičić, dio la bienvenida a los peregrinos antes de la lectura del mensaje de León XIV y de la misa inaugural, presidida por el nuncio apostólico en Bosnia y Herzegovina y Montenegro, el arzobispo Francis Assisi Chullikatt.
Buscar la verdad que hace libres
León XIV anima a los jóvenes a buscar sinceramente «la Verdad que les hace libres» y a no identificar la felicidad con el éxito inmediato, el reconocimiento social o los placeres pasajeros. También señala que las dudas y las inquietudes no deben entenderse necesariamente como obstáculos para la vida cristiana, pues, en el seguimiento de Jesús, pueden convertirse en «una ocasión de discernimiento y de crecimiento en la fe».
Durante la homilía, Chullikatt retomó esta idea y planteó a los asistentes una pregunta: «¿Qué es lo que realmente hace libre nuestra vida? ¿El éxito? ¿La aceptación? ¿El bienestar? ¿La imagen que los demás tienen de nosotros? ¿O la fidelidad al Evangelio?».
El nuncio advirtió de que la cultura contemporánea ofrece numerosas «falsas fuentes de felicidad», entre ellas el éxito rápido, la notoriedad, las posesiones y los placeres fugaces, que calificó como «promesas seductoras» capaces de dejar el corazón «todavía más sediento».
Una llamada a la vocación y a la coherencia cristiana
Chullikatt expresó además su confianza en que algunos de los participantes escuchen durante estos días una llamada al sacerdocio, a la vida consagrada o a un testimonio cristiano más comprometido en medio del mundo.
«Estoy convencido de que muchos de ustedes, como ya ha sucedido con tantos antes que ustedes, escucharán precisamente durante esta peregrinación a Medjugorje la voz del Señor que los llama al sacerdocio, a la vida consagrada o a dar un generoso testimonio cristiano en el mundo», afirmó.
El arzobispo recordó también que la fidelidad al Evangelio exige con frecuencia un «pequeño martirio de coherencia»: decir la verdad, conservar limpia la conciencia, actuar con honradez, perdonar y elegir a Cristo incluso cuando su enseñanza contradiga el ambiente dominante.
La misa fue concelebrada por el arzobispo Aldo Cavalli, el nuncio apostólico en Croacia, Leopoldo Girelli, el párroco de Medjugorje y otros 518 obispos y sacerdotes. Tras la celebración tuvo lugar la adoración eucarística.
Testigos del Evangelio y constructores de paz
En la parte final de su mensaje, León XIV exhorta a los jóvenes a dejarse guiar por el Espíritu Santo y a confiarse a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia.
El Pontífice pide que lleguen a ser «luminosos testigos del Evangelio, promotores de la fraternidad y constructores de la paz en la sociedad», antes de asegurarles su recuerdo en la oración e impartirles la bendición apostólica.
Al comienzo de la misa, Chullikatt definió la presencia de los jóvenes como «un signo luminoso de esperanza para la Iglesia» y afirmó que representan «su rostro joven, su vitalidad y su futuro».
El reciente ataque contra el santuario
La presente edición del festival se celebra pocos días después del acto vandálico cometido el 28 de julio en el altar exterior de la parroquia de Santiago Apóstol, donde tienen lugar los principales actos del Mladifest. El altar fue incendiado y una imagen de la Virgen apareció cubierta con inscripciones ofensivas.
Durante su homilía, el nuncio se refirió expresamente a estos hechos y advirtió de que los ataques contra los símbolos religiosos y los lugares de culto no solo hieren a los creyentes, sino que lesionan «valores universales como la libertad religiosa, el respeto por lo sagrado y la dignidad de la persona humana».
Tras mencionar «los recientes actos de destrucción y profanación cometidos aquí, en Medjugorje», Chullikatt guardó unos instantes de silencio junto a los jóvenes congregados ante el altar exterior. Después recordó que el cristiano no está llamado a responder «con odio ni con venganza», sino «con la fuerza serena del Evangelio, dando testimonio de la verdad en el amor, del perdón en la justicia y de la esperanza en la paz».
Dejamos a continuación el mensaje integro de León XIV:
Medjugorje, del 1 al 6 de agosto de 2026
Con ocasión del Festival de Jóvenes de Medjugorje, el papa León XIV dirige su cordial saludo a todos los participantes y los exhorta a volver AD FONTEM, es decir, a Cristo, fuente de vida nueva y de auténtica alegría. Los invita, por tanto, a redescubrir, mediante la oración, la escucha de la Palabra de Dios y los sacramentos, la belleza del encuentro personal con el Señor, que sacia la sed de todo corazón y concede la fuerza para recomenzar siempre.
Su Santidad anima a los jóvenes a buscar con sinceridad la Verdad que les hace libres, sin dejarse seducir por las ilusiones de una felicidad pasajera. En el seguimiento de Jesús, en efecto, cada uno puede acoger incluso las preguntas más difíciles y las inquietudes del corazón como una ocasión de discernimiento y de crecimiento en la fe.
Asimismo, el Santo Padre exhorta a los jóvenes a dejarse guiar por el Espíritu Santo y a confiarse a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, para que lleguen a ser luminosos testigos del Evangelio, promotores de la fraternidad y constructores de la paz en la sociedad.
Al mismo tiempo que les asegura su recuerdo en la oración, el Sumo Pontífice invoca sobre todos la abundancia de la gracia divina e imparte de corazón la bendición apostólica.
Cardenal Pietro Parolin
Secretario de Estado de Su Santidad