La oración y la protesta pacífica frenan una discoteca LGBT que opera en una antigua iglesia australiana

La oración y la protesta pacífica frenan una discoteca LGBT que opera en una antigua iglesia australiana

Una discoteca y espacio artístico LGBT instalado en una antigua iglesia del centro de Sídney ha cancelado su programación después de las protestas de grupos católicos y otros cristianos, que denunciaron el uso ofensivo de símbolos y referencias de la fe.

Divine Playhouse —«Teatro Divino»— abrió en un edificio histórico de Kent Street construido hace aproximadamente 150 años. El inmueble fue desconsagrado en 1932 y utilizado posteriormente como teatro y espacio comunitario.

El proyecto había sido promocionado inicialmente con el nombre de Unholy Playhouse —«Teatro Profano»—. Su fundadora, Kat Dopper, decidió modificarlo tras las críticas de varios cristianos, aunque defendió que el término pretendía ser una forma de «reapropiación» para comunidades que no se habían sentido acogidas en espacios religiosos tradicionales.

El cambio de nombre no puso fin a la controversia. La programación incluía fiestas y actuaciones con drag queens vestidas como religiosas, parodias de exorcismos y otras referencias cristianas utilizadas como material de provocación.

Foto: Anna Hay

Una vigilia de oración frente al antiguo templo

La noche de apertura, alrededor de 70 personas participaron en una vigilia convocada por Fit for the Kingdom, un apostolado católico masculino, y The Prodigal Sons, una hermandad cristiana.

Los asistentes rezaron y entonaron cantos religiosos frente al local. La Policía de Nueva Gales del Sur acudió al lugar al tratarse de una concentración no autorizada, pero la protesta transcurrió sin incidentes graves y el grupo se dispersó poco después. Un joven recibió una orden policial de abandonar la zona y la cumplió.

Los manifestantes insistieron en que su protesta no se dirigía contra las personas homosexuales, sino contra la utilización de Jesucristo, la Cruz, los hábitos religiosos y otros elementos sagrados como reclamo comercial y objeto de burla.

Una petición promovida por Chris Nave reunió más de 3.700 firmas y reclamó al Gobierno de Nueva Gales del Sur una disculpa pública a la comunidad cristiana y la retirada del apoyo estatal al proyecto.

«Esto no es simplemente una discoteca. Su marca utiliza deliberadamente símbolos, lenguaje y temas cristianos de una forma que muchos cristianos consideran, con razón, una burla de Jesucristo, de la Cruz y de nuestra fe», señaló Nave.

Un proyecto financiado con fondos públicos

La polémica aumentó al conocerse que Divine Playhouse había recibido una subvención de 100.000 dólares australianos de Create NSW, la agencia artística del Gobierno de Nueva Gales del Sur.

La ayuda estaba destinada a financiar durante cuatro meses un programa de reactivación creativa y un festival multidisciplinar. La vicealcaldesa de Sídney, Jess Miller, asistió a la inauguración y defendió el futuro papel comunitario del espacio.

Los grupos cristianos y varios representantes políticos cuestionaron que los contribuyentes financiaran un proyecto cuya promoción recurría expresamente a la parodia de símbolos religiosos.

La fundadora del local sostuvo que su objetivo no era generar controversia, sino facilitar a artistas independientes un espacio accesible. «Quiero que la gente entre con una sensación de descubrimiento», declaró Dopper, quien defendió que el edificio llevaba décadas dedicado al teatro y ya no funcionaba como iglesia.

El propietario exige el cese de la actividad

Pocos días después de la apertura, el propietario del inmueble notificó a los responsables de Divine Playhouse un posible incumplimiento del contrato por «actividad ofensiva» y les exigió detener las actuaciones incompatibles con las condiciones del arrendamiento.

Tras la notificación, los organizadores cancelaron los eventos previstos y retiraron de sus redes sociales parte de los contenidos promocionales.

La cancelación supone un resultado concreto para quienes estuvieron rezando e hicieron la petición ciudadana y la protesta pacífica en contra de una programación que utilizaba deliberadamente elementos de nuestra fe como material de provocación.

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