Olmedo, municipio ubicado en la diócesis y provincia de Valladolid, es conocida como “la villa de los siete sietes”, porque posee siete puertas en su muralla, siete parroquias, siete conventos, siete ermitas, siete pueblos, siete realezas (o reyes que protagonizaron los destinos de Olmedo en el siglo XV) y siete linajes.
Uno de estos siete linajes es el de los Cotes.
Desde el año 2020 investigamos la figura de fray Lope de Olmedo (1370 – 1433), monje que pasó a la posteridad por haber intentado una reforma de la Orden de San Jerónimo. Entre los meses de febrero de 2024 y septiembre de 2025, InfoVaticana publicó por entregas los resultados de la investigación sobre su vida y obra monástica. Bien podríamos hablar de que Lope de Olmedo vivió tres vidas, pues tales fueron las etapas muy diferenciadas de su trayectoria biográfica. Es conocida su vida como monje, si bien las narraciones existentes se hallan repletas de falsedades interesadas enunciadas por fray José de Sigüenza, cronista de los primeros siglos de la Orden. Es menos conocida la orden monástica que fundó tras no conseguir reformar la Orden de San Jerónimo. Y es parcialmente desconocida su vida antes de su entrada en religión en 1415.
Gracias a Josemaría Revuelta Somalo, se sabe que Lope fue embajador del infante Fernando de Antequera ante Benedicto XIII durante los prolegómenos del Compromiso de Caspe, enviado para convencer al pontífice de sus derechos sucesorios al trono de Aragón.
Pero cómo llegó a ser colaborador tan cercano del infante y posterior rey Fernando I de Aragón y cuáles fueron sus orígenes familiares es una cuestión totalmente desconocida. En su tesis doctoral de 1994 no publicada, una copia de la cual se conserva en la Biblioteca del Monasterio de Santa María de Guadalupe, Sophie Coussemacker afirmaba que los primeros años de la vida de fray Lope de Olmedo debían ser estudiados de nuevo, pues existía información que sus biógrafos de los siglos XVII y XVIII no habían alcanzado a conocer.
Siguiendo estas indicaciones, observamos que sólo se había investigado su figura con su nombre de religión, fray Lope de Olmedo, y no según su nombre civil, que él mismo indicaba en su testamento al profesar en Guadalupe en 1415: Lope González de Cotes.
Atentos pues, a esta fuente documental que es el testamento, conservada también en la Biblioteca del Monasterio de Santa María de Guadalulpe, pudimos observar que, además de a sí mismo, en él Lope también nombraba a su padre, García González, aún vivo en 1415, de quien sólo tres años después, en 1418, en una carta al arzobispo de Toledo, afirmaría haber fallecido.
Tirando del hilo de su apellido, “González de Cotes”, nos encontramos con que la iglesia de San Juan Bautista de la villa de Olmedo, hoy diócesis de Valladolid (aunque lo era de Ávila en el siglo XV), había albergado el muy conocido sepulcro de los Cotes, “notable monumento funerario del gótico español – como puede leerse en la web oficial del Ceres – realizado en piedra entre 1476 y 1500”. Se lee en la web que los restos enterrados en el sepulcro, doble, “pertenecen a don García de Cotes (regidor de Olmedo, Atienza y Cuéllar) y a su esposa, doña Catalina Rodríguez Becerra”.
La imagen que ubica este texto, creada con inteligencia artificial, propone la ubicación original de este sepulcro, que actualmente se exhibe en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.
Por otra parte, en la iglesia de San Juan se encuentra in situ, hasta hoy, una lápida funeraria en que puede leerse el nombre de Garci González de Cotes. Ésta, como podemos leer en el portal digital del Archivo Epigráfico de Hispania Carolingia y Medieval (AEHTAM®), “es una placa de yeso de 135 x 143 cm, acompañada del escudo familiar (rematado por un yelmo y los atributos episcopales). La escritura de la lápida es humanística minúscula pintada en negro y en la inscripción puede leerse: ´Aquí yace el honrado cavallero Garci González de Cotes y su muxer Theresa Rodríguez. Al cual armó cavallero el infante D. Fernando estando sobre Setenil año de 1407. Fallezió a 19 de septiembre año de 1413. Reedificose este arco con esta iglesia su descendiente Hernando de Bega y Cotes, presidente de los consejos de Hacienda, Indias y Obispo de Córdoba´”1.
A partir de estos datos, y a pesar de la discrepancia en la fecha de la muerte de Garci González de Cotes con respecto a los documentos de fray Lope, lanzamos la hipótesis de que este caballero era el padre de fray Lope de Olmedo, hipótesis expusimos en un artículo en coautoría con Peru Amorrortu publicado en el número 15 (2025) de la Revista de Genealogía e Historia de la Universidad de Córdoba que puede leerse aquí (https://journals.uco.es/hyg/article/view/18257/16845). Pensamos que es posible que la discrepancia en la fecha del fallecimiento de Garci González pueda deberse a un error en la restauración que se llevó a cabo en la iglesia, como lee la placa, en 1591.
Durante la investigación sobre los orígenes familiares de fray Lope de Olmedo surgió otra cuestión que quedó pendiente, y que es la que nos proponemos exponer aquí: la confusión existente en torno a los sepulcros del linaje de los Cotes conservados en la iglesia de San Juan Bautista de Olmedo y el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.
Los sepulcros de los Cotes y el origen del error historiográfico
Recurriendo a bibliografía de finales del siglo XIX y principios del XX, así como a estudios de finales del siglo XX, pudimos observar que Vicente Poleró, en su obra Estatuas tumulares de personajes españoles de los siglos XIII al XVII, copiadas de los originales (Madrid, 1902), asociaba la placa funeraria de Garci González de Cotes a un sepulcro doble cuya descripción es idéntica al sepulcro que hoy se conserva en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid (con el número de inventario CE072933), que está datado entre 1476 y 1500.
En base a las fechas distintas de la placa funeraria y el sepulcro, no es difícil suponer que se trate en realidad de dos sepulcros distintos de dos varones homónimos distintos: Garci González, Garci González de Cotes o Garci de Cotes. Nuestra hipótesis, teniendo en cuenta las fechas, es que el Garci González enterrado en el sepulcro conservado en el Museo de Valladolid sería el nieto del Garci González a quien se refiere la placa funeraria situada en la iglesia de San Juan de Olmedo. Este último, como dijimos, sería el padre de fray Lope de Olmedo, y el segundo sería su sobrino (hijo de un hermano menor de fray Lope, a quien él menciona también en su carta citada de 1418 al arzobispo de Toledo).
Así, propusimos este primer esbozo del árbol genealógico de este linaje perteneciente a estas tres generaciones:

Sin embargo, en la historiografía persiste el error que identifica ambos sepulcros, y pensamos que el entuerto historiográfico pudo haberse producido de la siguiente manera: D. Vicente Poleró, en su citada obra de 1902 (p. 49), reproduce en ilustración la estatua yacente de este caballero, y después de una breve descripción, afirma: ‘El bulto yacente de este caballero tiene armadura completa, menos en los pies, que aparecen calzados de malla. Encima de la armadura, hasta la mitad de los brazos y muslos, lleva cota de finísima y bien labrada malla; con las manoplas sostiene una ancha espada y a los pies un perro, como signo de fidelidad y nobleza. A su simpático semblante le da singular atractivo el cabello cortado por la frente, bajando en guedejas por ambos lados y cubriendo su cabeza un sencillo bonete. Este bulto, labrado en piedra y de tamaño natural, es, como obra de arte, lo mejor que en Castilla se hizo a mediados del siglo XV’. Según la descripción, este sepulcro se hallaba en el presbiterio de la iglesia de san Juan, al lado del Evangelio, debajo de un arco sostenido por varias columnas, y en la pared del arco la ya citada inscripción”.
La confusión se habría mantenido en el tiempo cuando autores posteriores que se refirieron a estos sepulcros reprodujeron sin contrastar las afirmaciones de Poleró. Por ejemplo, Moreno Guerra, en un artículo sobre el linaje de los Cotes aparecido en la Revista de Genealogía Española de 1912, afirma: “(…) daré comienzo a la relación del nobilísimo y antiguo linaje de Cotes, uno de los más ilustres de Olmedo y aun de todo Castilla la Vieja”2, y reproduce la descripción que Poleró hace del sepulcro de los Cotes. Afirma que “Garci González de Cotes es el primero de la familia (de los Cotes) del que hallé noticias en los expedientes de órdenes para cruzamiento de sus descendientes, y del que existe notable recuerdo en el magnífico sepulcro que guarda sus restos en la iglesia parroquial de San Juan” y aporta valiosa información descriptiva del mismo citando dos fuentes: D. José María Cuadrado, quien en la nota de la pág. 207 del tomo referente a Valladolid, Palencia y Zamora, que escribió para la obra España, sus monumentos y artes, copió la inscripción de esta sepultura y describe en el texto la iglesia, diciendo: Esta parroquia fue renovada cuando luchaba el renacimiento con las postreras tradiciones del arte gótico, por un obispo de Córdoba, a cuya ilustre familia de Cotes sirvió de panteón una capilla, hoy destinada a sacristía, con cúpula por techo y con platerescos sepulcros en sus ángulos”.
Por su parte, los hermanos García Carraffa, en el tomo XXV de su Diccionario heráldico y genealógico de apellidos españoles y americanos de 19273, afirman que “García de Cotes fue Mestresala de Don Juan II de Castilla y que fundó en Olmedo (Valladolid) una capilla y mayorazgo”. Tratando sobre el debate relativo al origen geográfico del linaje, afirman que “es lo cierto que el linaje de Cotes radicó en Olmedo desde principios del siglo XV, siendo uno de los más ilustres de dicha ciudad y poseyendo en ella el Patronato de la iglesia parroquial de san Juan y dos casas solariegas: una en la plaza llamada de Cotes, que era la del mayorazgo, y otra situada frente a la iglesia de san Andrés, que era del mayorazgo de los segundos de la familia (…). Las noticias genealógicas de los Cotes de Olmedo, comprobadas con datos de expedientes de Órdenes militares, se remontan a Garci González de Cotes, que es el primero que citamos en la filiación que damos por nota. Las armas que usaba esta familia se componían de escudo cuartelado, primero y cuarto de plata, la cruz hueca de gules; segundo y tercero de gules, castillo oro; armas que se encuentran en diferentes sitios de la iglesia parroquial de San Juan de Olmedo, patronato de esta familia, en que se encuentra el sepulcro de Garci González y su esposa Teresa Rodríguez; y en la casa del mayorazgo (o palacio, en palabras de Moreno Guerra4), ubicada en la plazuela de Cotes de la villa de Olmedo”.
En 1988, Matamala y Urrea5 atestiguan en su obra “La nobleza y su patronato artístico en Olmedo”, incurriendo en la misma identificación entre los dos sepulcros que “la inscripción que rodea el sepulcro (custodiado en el museo de Valladolid) doble del museo de escultura menciona el año de 1485”. Matamala y Urrea mencionan algo fundamental refiriendo a documentación “que afirma que los albañiles Hernando y Francisco de Moradillo, además de rebajar la altura del tejado del templo, se comprometieron en 1591 a ´guarnecer un arco en la capilla de los Cotes´”6. Se trata, probablemente, de la misma renovación encargada por Hernando de Vega y Cotes en la que se restituyó la placa.
Una visita de prospección e indagaciones institucionales
Ante la sospecha de que el error de Poleró no había resuelto, una vez planteada la hipótesis de trabajo, junto a la consulta de bibliografía se realizó una visita de prospección a la iglesia de San Juan Bautista de Olmedo y al Museo Nacional de Escultura de Valladolid, los días 15 y 16 de mayo de 2025.
En esta visita pudo observarse, por una parte, la dejadez en la que se encuentran los sepulcros de los Cotes y el desconocimiento de los mismos por parte del ayuntamiento de Olmedo, más allá del sepulcro doble hoy expuesto en el Museo de Valladolid y de que la sacristía fue, como atestiguan sus restos evidentes, una capilla funeraria del linaje de los Cotes.
La iglesia de San Juan Bautista se encuentra cerrada al culto. El arzobispado de Valladolid la cedió en 2024 para un periodo de 50 años al ayuntamiento de la localidad de Olmedo para convertirla en museo de Semana Santa y sede de las actividades de la Junta de Cofradías y de la Agrupación Musical de la Oración del Huerto. He intentado sin éxito que el ayuntamiento de Olmedo me facilitase información sobre qué iba a hacerse con la sacristía del templo, donde se encuentran la mayoría de sepulcros, así como en el presbiterio. En el momento de mi visita pude contar por lo menos una decena de sepulcros entre la sacristía y el presbiterio, todos ellos en un estado deplorable de conservación.
La capilla funeraria de los Cotes habría sido la del lado de la epístola, o sur, donde habría mandado ser enterrado Garci González III; mientras que el sepulcro de su abuelo, el primer Garci González enterrado en la iglesia de San Juan, habría estado situado en el extremo opuesto del presbiterio, en el lado del evangelio, donde aún se conserva la placa funeraria y el escudo.

*Izquierda: Iglesia de San Juan Bautista de Olmedo. Ubicación de la placa funeraria de Garci González y Teresa Rodríguez sobre la capilla del lado del Evangelio.
*Derecha superior: escudo de los Cotes
*Derecha inferior: texto de la placa funeraria
Una vez realizada la prospección en la iglesia de San Juan, emplazamiento original del sepulcro doble de los señores de Cotes, visité el Museo Nacional de Escultura de Valladolid para observarlo en detalle. La visita comportó varias sorpresas: en primer lugar, la ubicación del sepulcro, en una pequeña capilla en el recinto del museo, totalmente descontextualizado. En segundo lugar, la información de la ficha de que el origen de este magnífico sepulcro en piedra de finales del siglo XV era el comercio de arte, con fecha de 1968. Es decir, que el sepulcro había sido adquirido por el gobierno; lo cual indica que en algún momento entre 1912, en que Moreno Guerra lo sitúa en la iglesia de San Juan de Olmedo, y 1968, en que el gobierno lo compró, el sepulcro había estado desaparecido. La tercera sorpresa fue hallar, en el mismo rincón que el sepulcro doble, otros dos sepulcros, estos individuales y de arcosolio, de “bultos yacentes de caballeros”, como indicaba la ficha, originarios también de la iglesia de San Juan de Olmedo y adquiridos presumiblemente junto al anterior, en el mismo año de 1968.
Consultando al departamento de documentación del MNE7, obtuve la respuesta de que “en 1968 el Ministerio de Cultura del momento (que, como tal no existía, en realidad se denominaba Ministerio de Educación y Ciencia) a través de la Dirección General de Bellas Artes con Gratiniano Nieto como Director General a la cabeza, fue quien adquirió el Sepulcro de los Señores de Cotes, junto con otras obras”.

*Los sepulcros de los Cotes en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.
Los libros de fábrica de la iglesia de San Juan de Olmedo conservados en el Archivo Diocesano de Valladolid tampoco arrojaron ninguna luz al respecto, más allá de la importante constatación de que el nombre Garci o García fue empleado de manera recurrente en el linaje de los Cotes, como puede deducirse en registros de bautismo de finales del siglo XVI.
¿Existió un sepulcro original del primer Garci González de Cotes en la iglesia de San Juan?
Teniendo en cuenta la información expuesta, se planteó pregunta fundamental de si existió realmente un sepulcro doble de Garci González, nombrado caballero en 1407, y su esposa que se encuentre aún desaparecido: la posibilidad que se nos ha aparecido siempre como más evidente es que el sepulcro doble de Garci III se realizase en continuidad con el de su abuelo y se colocase en el lado opuesto.
De hecho, el arco que muestra la imagen superior conduce a una capilla lateral con un retablo barroco y una lápida en el suelo del siglo XVIII. Esa capilla, extensión de la nave lateral, bien podría haber sido originalmente la capilla funeraria del primer Garci González y su esposa, que su nieto Garci III habría replicado.
Sin embargo, esta presunción podría estar basada en el error de Poleró, y cabría por tanto la posibilidad de que tal sepulcro no hubiera existido nunca, y solamente se hubiera señalado el lugar del enterramiento del primer miembro destacado del linaje con la placa funeraria y el escudo.
Es una pregunta que permanece necesariamente sin respuesta.
Los Cotes. El nacimiento de un linaje de la baja nobleza castellana (s. XV)
La cuestión sobre los orígenes familiares de fray Lope de Olmedo llevó a otra cuestión, la de los sepulcros de esa familia. Y la pregunta sobre esos sepulcros conduce necesariamente a la pregunta sobre el linaje mismo. ¿Quiénes fueron los Cotes de Olmedo, considerados uno de los siete principales de la villa?
Es muy poco lo que se sabe de esta familia. Los estudios toponímicos revelan que Cotes sería originario de Valencia, y no se sabe nada de ellos con anterioridad a fray Lope de Olmedo, nacido en 1370, y la referencia a quien creemos que es su padre, Garci González de Cotes, enterrado en la iglesia de San Juan.
A falta de datos que les sitúen en el lugar con anterioridad, podemos aventurar la hipótesis de que algún o algunos miembros de esta familia llegaran a Olmedo a mediados del siglo XIV atraídos por su condición de villa regia bajo la nueva dinastía Trastámara.
El primer Garci González de Cotes habría entrado al servicio del infante Fernando de Antequera y habría participado con él en el sitio de Setenil, lo cual le reportó ser nombrado caballero en 1407. Tal distinción pudo suponer el nacimiento de un linaje de la baja nobleza, a partir de entonces estrechamente vinculados al infante Fernando.
En la placa funeraria sita en la iglesia de San Juan se lee sobre él la siguiente inscripción: “Aquí yace el honrado cavallero Garci González de Cotes y su muxer Theresa Rodríguez. Al cual armó cavallero el infante D. Fernando estando sobre Setenil año de 1407. Fallezió a 19 de septiembre año de 1413. Reedificose este arco con esta iglesia su descendiente Hernando de Bega y Cotes, presidente de los consejos de Hacienda, Indias y Obispo de Córdoba”.8
Ello ayudaría a comprender el posterior servicio de Lope de Olmedo al infante, así como el hecho de que un nieto de Garci González de Cotes, del mismo nombre e hijo de un hermano homónimo de fray Lope, llegara a ser regidor de Olmedo, Privado de Isabel la Católica, su Vasallo y Contino de la Casa Real, obteniendo merced por Real Cédula el 23/7/1503 dada en Olivares. A él y su esposa, Catalina Becerra, corresponde el sepulcro doble conservado en el MNE.
La prosperidad del linaje, a partir seguramente del tercer Garci, quien obtuvo el condado de Ordoño, explicaría el mayorazgo sobre la iglesia de San Juan, convertida en panteón familiar, así como que la plaza en que se ubica dicha iglesia fuese conocida a principios del siglo XX, como indica Moreno Guerra, como “plazuela de los Cotes”, y que en dicha plaza se hallara también la casa solariega del linaje, hoy desaparecida, además de una casa para los segundos del linaje desde el siglo XV9; situada esta última, según los hnos. García Carraffa, frente a la iglesia de San Andrés.
En 1703, Felipe V concedió el señorío y el título de Marqués de Ordoño a García Manuel de Cotes, cuyos descendientes ostentaron puestos de autoridad en la zona hasta el siglo XVIII.
Conclusiones
Queda por referir el incierto futuro de los sepulcros de la iglesia de San Juan de Olmedo, puesto que en todo el año transcurrido desde la visita no hemos recibido ninguna respuesta institucional a nuestras preguntas sobre el papel que ocupan en el plan de restauración del templo.
Ésa, junto con el rescate del olvido del linaje de los Cotes, y la confirmación de la pertenencia de fray Lope de Olmedo a tal familia, es la razón de ser de este escrito.
Dado el uso que va a darse al templo de San Juan como museo de las cofradías de Semana Santa, y que ha sido cedido para tal uso por el arzobispado al ayuntamiento, el riesgo de que los sepulcros continúen deteriorándose o sean cubiertos es una posibilidad real. Creemos sin embargo que su interés patrimonial, por una parte, es relevante, y que, además, apunta al nacimiento y desarrollo histórico de un linaje de la baja nobleza castellana como son los Cotes, uno de los siete linajes familiares más importantes de la villa de Olmedo en la Baja Edad Media y la época moderna (García-Murillo Basas, 1986, pp. 101 – 104).
Por tanto, es de interés patrimonial, histórico y cultural – turístico para la villa de Olmedo que se profundice en la investigación sobre este linaje y se restauren y conserven sus sepulcros.
1 http://hesperia.ucm.es/consulta_aehtam/Generalidades.php?id=4633. Consultado en mayo de 2025.
2 MORENO GUERRA, J., “Antiguos linajes de Castilla la Vieja. Los Cotes”, Revista de Historia y Genealogía Española, año 1. Núm. 8 (1912), p. 353.
3 GARCÍA CARRAFFA, A. & A., Diccionario heráldico y genealógico de apellidos españoles y americanos, tomo XXV, pp. 242 – 243, 1927.
4 MORENO GUERRA, J., “Antiguos…”, op. cit., p. 357.
5 MATAMALA, P., URREA, J., La nobleza y su patronato artístico en Olmedo, Valladolid, p. 91, 1998.
6 MATAMALA, P., URREA, J., La nobleza…, op. cit., pp. 92-93.
7 Museo Nacional de Escultura, Valladolid.
8 Disponible en: http://hesperia.ucm.es/consulta_aehtam/Generalidades.php?id=4633.
9 MATAMALA, P., URREA, J., La nobleza y su patronato artístico en Olmedo, Valladolid, p. 91, 1998.