Los obispos franceses denuncian un «grave punto de ruptura» tras la aprobación de la ley de eutanasia

Los obispos franceses denuncian un «grave punto de ruptura» tras la aprobación de la ley de eutanasia

La presidencia de la Conferencia Episcopal de Francia ha reaccionado a la aprobación parlamentaria de la ley que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido, calificando la votación del 15 de julio como «un grave punto de ruptura» en la historia del país. En una declaración firmada por el cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal, y los arzobispos Vincent Jordy y Benoît Bertrand, los obispos sostienen que la nueva legislación introduce en el ordenamiento jurídico «la posibilidad de provocar la muerte» y rompe con la tradición médica orientada al cuidado y al acompañamiento del enfermo.

El texto recuerda que, durante los últimos cuatro años, la Iglesia católica en Francia ha participado en el debate sobre el final de la vida mediante propuestas y aportaciones dirigidas a defender la dignidad de toda persona. Sin embargo, los obispos consideran que el debate anunciado por las autoridades como «sereno, informado y respetuoso» terminó condicionado por «intereses políticos, ideológicos y, sin duda, también económicos», ocultos —afirman— «bajo palabras engañosas».

Alertan de las consecuencias sociales de la nueva legislación

La Conferencia Episcopal sostiene que los efectos de la ley aún no pueden medirse plenamente, aunque advierte de que la aprobación de la eutanasia y del suicidio asistido modificará la relación de la sociedad con la enfermedad, la discapacidad, la vejez y la vulnerabilidad.

Asimismo, los obispos expresan su preocupación por el posible deterioro de la confianza entre pacientes, profesionales sanitarios y familias, y alertan del riesgo de que las personas mayores en situación de precariedad puedan sentirse presionadas a solicitar la muerte para no convertirse en una carga para sus familiares.

El comunicado añade que la experiencia de otros países muestra una progresiva ampliación de los supuestos de acceso a la eutanasia y al suicidio asistido, mientras los cuidados paliativos quedan relegados.

La Iglesia anima a reforzar el acompañamiento al final de la vida

Ante la nueva situación, los obispos llaman a reforzar el compromiso de familias, sanitarios, voluntarios, capellanes y asociaciones para ofrecer un acompañamiento que alivie el sufrimiento físico y psicológico sin recurrir a la provocación deliberada de la muerte.

El texto expresa también el agradecimiento de la Conferencia Episcopal a quienes trabajan diariamente con personas enfermas, mayores, con discapacidad o en fase terminal, y anima a los centros sanitarios católicos a mantener su actuación conforme a los principios éticos de la Iglesia, absteniéndose de prácticas que consideran moralmente ilícitas.

Pendientes del recurso ante el Consejo Constitucional

La Conferencia Episcopal anunció que seguirá de cerca los recursos previstos ante el Consejo Constitucional francés, así como las iniciativas promovidas por distintas asociaciones, con el objetivo de garantizar el respeto a la libertad ética de los centros dedicados al acompañamiento de personas al final de la vida que excluyen la práctica de la eutanasia y del suicidio asistido.

Los obispos concluyen su declaración afirmando que los católicos franceses continuarán trabajando «al servicio de la vida» junto con otras personas, creyentes y no creyentes, convencidos de que «la grandeza de una sociedad nunca consiste en dar la muerte a los más frágiles o permitirles que se la den, sino en acompañarlos, mediante una fraternidad real, hasta el final».

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