Valle de los Caídos: La manipulación de un auto judicial al servicio de un relato

Por: Carlos H Bravo

Valle de los Caídos: La manipulación de un auto judicial al servicio de un relato

La Audiencia Nacional no validó ningún acuerdo sobre la resignificación del Valle de los Caídos. El auto únicamente denegó una medida cautelar, pero un titular convirtió una resolución cautelar en una sentencia que nunca existió.

El reciente titular de Religión Digital, firmado por Jesús Bastante —«La Justicia valida el acuerdo Iglesia-Vaticano para la resignificación de Cuelgamuros»— constituye un ejemplo paradigmático de cómo un medio de comunicación puede atribuir a una resolución judicial afirmaciones que ésta nunca realiza. Una lectura mínimamente atenta del auto basta para comprobar que el titular no se corresponde en absoluto con su contenido.

El Auto 281/2026 de la Audiencia Nacional no valida ningún acuerdo. Resuelve exclusivamente una pieza separada de medidas cautelares y se limita a denegar la suspensión provisional del denominado acuerdo Cobo-Bolaños. La propia Sala recuerda expresamente que su análisis se efectúa «en el ámbito del limitado examen que permite esta pieza separada», es decir, sin entrar a resolver el fondo del litigio.

La diferencia jurídica es elemental. Denegar una medida cautelar no equivale, ni remotamente, a declarar conforme a Derecho el acto impugnado. La legalidad o nulidad del acuerdo deberá decidirse en la sentencia que ponga fin al procedimiento principal, tras un examen completo de todas las cuestiones planteadas.

Tampoco es cierto que la Audiencia Nacional haya declarado que el cardenal Cobo era competente para suscribir ese acuerdo. El auto únicamente afirma que, en el limitado examen cautelar, «no resultan palmarias causas de nulidad absoluta» derivadas de la alegada falta de competencia y que los datos del expediente «no permiten aval en tal sentido». Se trata de una valoración estrictamente provisional, insuficiente para convertirla en una declaración judicial de competencia.

La resolución tampoco afirma que exista un acuerdo entre el Gobierno de España y la Santa Sede, ni que el Vaticano haya aprobado la resignificación del interior de la Basílica, ni que el contenido del documento sea conforme al Derecho Canónico o al derecho fundamental a la libertad religiosa. Todas esas afirmaciones pertenecen al relato construido por Jesús Bastante, no al texto del auto. Basta leer la resolución para comprobar que ninguna de ellas aparece en su contenido.

El propio fallo es inequívoco: acuerda únicamente «denegar la suspensión». Nada más. No valida el acuerdo, no resuelve el recurso y no anticipa el sentido de la futura sentencia.

En una materia tan sensible como la libertad religiosa, las relaciones entre la Iglesia y el Estado o la protección jurídica de un templo católico, el rigor informativo no es una opción, sino una exigencia ética y profesional. Cuando un medio presenta como hechos judicialmente acreditados afirmaciones que la resolución no contiene, deja de informar para construir un falso relato.

Desde un punto de vista moral y deontológico, esta forma de proceder resulta especialmente grave. El primer deber del periodista es el respeto a la verdad de los hechos y la fidelidad al contenido de las fuentes. Atribuir a un órgano judicial pronunciamientos que nunca ha realizado vulnera ese deber esencial, induce al lector a una comprensión errónea de la realidad y deteriora la confianza pública tanto en la Justicia como en el propio periodismo.

La libertad de información exige independencia, rigor y honestidad intelectual. No ampara la atribución a un tribunal de afirmaciones que jamás ha pronunciado. Cuando un periodista convierte un auto cautelar en una supuesta sentencia sobre el fondo del litigio, deja de informar para influir en la percepción del lector. Ese modo de proceder no sólo contraviene los principios más elementales de la deontología periodística; termina perjudicando precisamente a la persona cuya posición pretende reforzar, es decir, el cardenal Cobo.

En este caso, lejos de contribuir a restaurar la intensa pérdida de credibilidad del cardenal Cobo entre numerosos sacerdotes y fieles tras el escandaloso acuerdo suscrito con el ministro Bolaños, este tipo de publicaciones, firmadas habitualmente por el periodista Jesús Bastante en Religión Digital, alimenta la impresión de que sólo mediante la deformación del contenido de una resolución judicial puede sostenerse un relato que el propio auto desmiente.

Las falsedades nunca sirven verdaderamente a nadie; antes o después terminan perjudicando, precisamente, a quienes se pretendía defender con ellas.

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