Más de medio siglo después de su muerte, la justicia de la República Checa estudiará la rehabilitación judicial completa del cardenal Štěpán Trochta, uno de los grandes símbolos de la persecución sufrida por la Iglesia bajo el régimen comunista en la antigua Checoslovaquia. El procedimiento busca reparar el internamiento ilegal al que fue sometido entre 1950 y 1953, un episodio que nunca había sido revisado por los tribunales pese a la anulación posterior de la condena política que lo llevó a prisión.
La Fiscalía presentó la propuesta tras examinar la documentación conservada en los archivos estatales y considerar acreditado que el entonces obispo de Litoměřice fue privado ilegalmente de su libertad. El Tribunal de Distrito de Litoměřice deberá decidir ahora sobre la rehabilitación, aunque todavía no se ha fijado la fecha de la vista.
El arzobispo Stanislav Přibyl, administrador apostólico de Litoměřice, expresó su confianza en que el proceso permita restituir plenamente el buen nombre de uno de los obispos más emblemáticos de la Iglesia checa durante el siglo XX.
Víctima de dos totalitarismos
La vida de Štěpán Trochta (1905-1974) estuvo marcada por la persecución de dos regímenes totalitarios. Salesiano de Don Bosco y doctor en Teología por Turín, fue detenido durante la ocupación nazi por su colaboración con la resistencia checa y deportado a varios campos de concentración, entre ellos Mauthausen y Dachau, de los que sobrevivió con graves secuelas físicas.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Pío XII lo nombró obispo de Litoměřice. Sin embargo, la llegada del régimen comunista volvió a situarlo en el punto de mira. Como portavoz del episcopado en las negociaciones con las nuevas autoridades, rechazó los intentos del Estado de controlar la vida de la Iglesia y denunció la llamada Acción Católica promovida por el régimen. Poco después fue sometido a arresto domiciliario, aislado y, finalmente, encarcelado acusado de «traición y conspiración» en un proceso político.
Aunque fue liberado gracias a una amnistía en 1960, se le prohibió regresar al gobierno de su diócesis y tuvo que trabajar como obrero manual durante años. Solo tras la relativa apertura política de finales de los años sesenta pudo reincorporarse a su ministerio episcopal. En 1969 san Pablo VI lo creó cardenal in pectore, un nombramiento mantenido inicialmente en secreto debido a la situación que vivía la Iglesia tras el Telón de Acero.
A su muerte, en 1974, el entonces arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyła —futuro san Juan Pablo II— desafió las restricciones impuestas por las autoridades comunistas y rindió homenaje al cardenal, al que definió públicamente como un mártir.
Un proceso de reparación histórica
El caso de Trochta se suma a otras decisiones adoptadas recientemente por los tribunales checos para reconocer la persecución sufrida por destacados miembros de la Iglesia durante el comunismo.
En febrero fue rehabilitado el cardenal Josef Beran, antiguo arzobispo de Praga, mientras que el pasado mes de junio otro tribunal hizo lo propio con el arzobispo Josef Karel Matocha, reconociendo la ilegalidad de su internamiento. En 2024 también fue rehabilitado el sacerdote Josef Toufar, torturado hasta la muerte por la policía secreta comunista.
Si el tribunal de Litoměřice aprueba ahora la propuesta de la Fiscalía, Štěpán Trochta se convertirá en el tercer alto prelado rehabilitado judicialmente en la República Checa en el marco del proceso de reparación de las víctimas de la persecución comunista contra la Iglesia.