Tras la polémica suscitada por la misa celebrada el pasado 13 de junio en la iglesia de los Santos Apóstoles de Londres, en la que una pareja del mismo sexo recibió una bendición pública al término de la celebración, el cardenal Timothy Radcliffe ha roto su silencio. En declaraciones exclusivas al medio AdVaticanum, el dominico británico rechaza haber participado en esa bendición y afirma que desconocía que fuera a producirse.
La celebración, de la que InfoVaticana informó esta semana, conmemoraba los cinícuenta años de convivencia de Julian Filochowski y Martin Pendergast, dos conocidos activistas de la pastoral con personas homosexuales en la archidiócesis de Westminster. Al finalizar la misa, el clero presente impartió una bendición con un texto preparado para la pareja, un gesto que suscitó interrogantes por su aparente incompatibilidad con los límites fijados por la declaración Fiducia supplicans, que excluye expresamente las bendiciones ritualizadas en contexto litúrgico para parejas en situación irregular.
«No di ninguna bendición a nadie y no sabía que se fuera a impartir ninguna bendición», declaró Radcliffe. El cardenal insistió en que su participación se limitó a la predicación de la homilía y negó que hubiera querido presentar la relación de los homenajeados como objeto de celebración eclesial.
Según explicó, su reflexión estuvo dedicada a la amistad cristiana. «Dije que la amistad es una participación en la vida de Dios. Eso es perfectamente ortodoxo. No me refería específicamente a la de ellos. La misa era una celebración de toda amistad», afirmó. Añadió que las referencias a Filochowski y Pendergast se produjeron únicamente «en relación con su pasión compartida por la justicia», por la que, según dijo, ambos son conocidos dentro de la Iglesia.
Defiende que el acto debía permanecer en privado
Radcliffe sostuvo asimismo que la celebración había sido concebida con carácter privado precisamente para evitar interpretaciones erróneas.
«Las directrices dadas por la Iglesia son que cualquier ocasión de este tipo debe ser privada para no causar malentendidos. Se acordó que esta celebración fuera privada. No sé por qué no se respetó esa privacidad», afirmó.
En la misma línea, rechazó que la misa pudiera interpretarse como una celebración de una relación homosexual. «No fue concebida para celebrar las relaciones homosexuales como tales. Presentarla así sería tergiversarla. Hacerlo con el propósito de provocar escándalo sería moralmente incorrecto», añadió.
Una bendición pública durante la Misa
Sin embargo, las imágenes difundidas por los propios organizadores muestran que, al término de la celebración, se impartió una bendición pública a la pareja mediante un texto previamente preparado, inspirado —según los organizadores— en un formulario aprobado por los obispos de Bélgica. En él se pedía que la gracia de Dios descendiera sobre ambos con motivo del cincuentenario de su relación y que su amor continuara creciendo.
La ceremonia incluyó además otros elementos que suscitaron controversia, entre ellos la proclamación dialogada del Evangelio por varios laicos —entre ellos la hermana Jeannine Gramick y el teólogo James Alison— y la distribución de la Preciosísima Sangre por uno de los homenajeados durante la comunión.
Las declaraciones de Radcliffe constituyen la primera explicación pública del cardenal tras la controversia generada por una celebración que, hasta el momento, no ha motivado ningún pronunciamiento oficial ni de la archidiócesis de Westminster ni de la Santa Sede.