Una semana después del terremoto, la Iglesia coordina una nueva etapa de ayuda en Venezuela

Una semana después del terremoto, la Iglesia coordina una nueva etapa de ayuda en Venezuela
TOPSHOT - Volunteers search for possible victims in a collapsed building following twin earthquakes in Caraballeda, La Guaira state, some 40 km northeast of Caracas, on June 25, 2026. The death toll from twin quakes, measured at magnitudes 7.2 and 7.5, has risen to at least 188, with more than 1,520 others injured, top lawmaker Jorge Rodriguez reported, while residents continue searching for missing relatives. (Photo by Federico PARRA / AFP via Getty Images)

Una semana después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la costa norte de Venezuela el pasado 24 de junio, el país continúa inmerso en las labores de rescate, atención a los damnificados y evaluación de los daños. Mientras miles de personas permanecen fuera de sus hogares y numerosas familias siguen buscando a sus seres queridos, la emergencia comienza a evolucionar hacia una crisis humanitaria y sanitaria que exigirá una respuesta sostenida durante los próximos meses.

Según el balance oficial difundido por las autoridades venezolanas, los seísmos han causado 1.943 fallecidos, más de 10.500 heridos y cerca de 16.000 damnificados. Sin embargo, organismos internacionales y entidades humanitarias advierten de que el impacto definitivo podría ser mayor conforme avancen las labores de búsqueda y se esclarezca el número de desaparecidos. La región de La Guaira figura entre las zonas más castigadas por una catástrofe que ha dejado centenares de edificios dañados y miles de familias sin vivienda.

En este contexto, la Iglesia católica ha reforzado la coordinación de su respuesta pastoral y humanitaria. Obispos, sacerdotes, Cáritas y el nuncio apostólico trabajan conjuntamente para atender las necesidades más urgentes de la población, al tiempo que preparan una segunda fase de asistencia orientada a la reconstrucción material y al acompañamiento espiritual de las comunidades más afectadas.

La Iglesia coordina la respuesta nacional

Con ese objetivo, la Conferencia Episcopal Venezolana reunió en su sede al nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega Martín; al presidente del episcopado, monseñor Jesús González de Zárate Salas; a los obispos de la Provincia Eclesiástica de Caracas y al clero de la diócesis de La Guaira para coordinar las líneas de acción de la Iglesia ante la emergencia.

Durante el encuentro, monseñor González de Zárate destacó que numerosas diócesis y parroquias se transformaron desde las primeras horas en centros de acopio, espacios de oración y lugares de acogida para los damnificados. El presidente de la Conferencia Episcopal subrayó además la necesidad de atender a los propios sacerdotes de La Guaira, muchos de los cuales también han sufrido pérdidas materiales y personales mientras continúan prestando servicio a sus comunidades.

«Nuestra intención es prioritaria: ayudar a estos cuidadores del pueblo de Dios para sanar sus propias heridas y así permitirles seguir prestando auxilio y consuelo», afirmó.

Por su parte, el nuncio apostólico confirmó que el papa León XIV ha enviado ayuda material para los afectados y permanece atento a la evolución de la tragedia. Asimismo, anunció que se esperan nuevas ayudas procedentes tanto de la Santa Sede como de otras Iglesias particulares.

La respuesta de la Iglesia también pasa por la oración

Junto a la ayuda material, las diócesis venezolanas han intensificado las iniciativas de oración por las víctimas y por quienes participan en las labores de rescate.

En Maracaibo, la parroquia San Benito de Palermo ha iniciado jornadas de adoración al Santísimo Sacramento que concluyen con el rezo del Santo Rosario por los fallecidos, los heridos, los desaparecidos y los equipos de emergencia. Los fieles rezan también para que puedan ser rescatadas con vida el mayor número posible de personas que aún permanecen bajo los escombros.

Estas iniciativas se suman a las eucaristías, vigilias y otros momentos de oración organizados desde el inicio de la emergencia en distintas diócesis del país, con el propósito de acompañar espiritualmente a las familias afectadas y sostener la esperanza de las comunidades golpeadas por la tragedia.

Cáritas alerta de una nueva fase de la emergencia

Mientras continúa la coordinación de la ayuda, la situación sobre el terreno comienza a agravarse. En declaraciones a Vatican News, el director de Cáritas La Guaira, el diácono Rubén Perdomo, advirtió de que la emergencia entra ahora en una etapa marcada por el riesgo sanitario.

«Tenemos todavía muchos cadáveres que no se han podido rescatar de entre los escombros», explicó. Según indicó, la escasez de bolsas mortuorias obligó a improvisar morgues provisionales, mientras las labores de búsqueda continúan avanzando con cautela porque todavía se han producido rescates con vida varios días después de los terremotos.

Perdomo calcula que alrededor de 30.000 familias han perdido sus viviendas y que muchas personas permanecen durmiendo en calles, parques y espacios públicos a la espera de noticias sobre familiares desaparecidos o de poder iniciar la reconstrucción de sus hogares.

El responsable de Cáritas destacó también el papel que están desempeñando las parroquias durante la emergencia. «La gente está muy apegada a los sacerdotes. Están sintiendo la respuesta de la Iglesia», afirmó.

Un plan de ayuda para los próximos meses

Durante la reunión celebrada por el episcopado, la directora ejecutiva de Cáritas Venezuela, Janeth Márquez, presentó el denominado Plan 24 por 24, una estrategia destinada a mantener de forma permanente la recepción y distribución de ayuda humanitaria a través de la red parroquial.

Según explicó, en apenas tres días fueron enviados más de 321 camiones con alimentos, agua y otros productos de primera necesidad hacia La Guaira, Caracas, Carabobo y Falcón. La organización trabaja ahora junto con las diócesis, organizaciones sociales y administraciones públicas en una segunda fase orientada a atender las necesidades que surgirán durante las próximas semanas y meses.

Por su parte, el obispo de La Guaira, monseñor Pablo Modesto González, explicó que la diócesis desarrolla un diagnóstico comunidad por comunidad para identificar las necesidades más urgentes, restablecer la comunicación con las zonas aún aisladas y ofrecer acompañamiento psicosocial a quienes han quedado profundamente afectados por la tragedia.

La solidaridad llega también desde España

La movilización eclesial ha encontrado eco en otros países. La Archidiócesis de Valladolid dio a conocer estos días el testimonio del padre Aderito García Ramos, misionero claretiano vallisoletano que lleva cerca de sesenta años en Venezuela y reside actualmente en Caracas.

Durante los primeros días tras los terremotos, la residencia de los Misioneros Claretianos acogió a vecinos cuyos edificios presentaban riesgo de derrumbe. Además, el principal salón parroquial ha sido habilitado como centro logístico de Cáritas Petare para almacenar y distribuir alimentos, agua, ropa y colchones entre los damnificados.

El sacerdote, de 87 años, hizo también un llamamiento a la oración. «Es importantísimo que desde España recen por nosotros. La oración siempre es importante», afirmó.

A esta iniciativa se suma el apoyo material de Cáritas Española, que ha destinado una primera ayuda de 300.000 euros para responder a la petición formulada por Cáritas Venezuela. Varias diócesis españolas han anunciado además colectas extraordinarias y celebraciones litúrgicas por las víctimas y sus familias.

«Reconstruir vidas, reconstruir un pueblo»

Durante el encuentro de coordinación, el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, recordó que el desafío que afronta Venezuela va más allá de la reconstrucción de edificios e infraestructuras.

«Lo fundamental en esta hora es reconstruir vidas, reconstruir el tejido comunitario y reconstruir un pueblo», afirmó. El arzobispo pidió asimismo que los procesos de acogida y reubicación respeten la unidad de las familias, evitando separar a padres e hijos durante la emergencia.

Con las labores de rescate todavía en marcha y un largo proceso de reconstrucción por delante, la Iglesia venezolana se prepara para mantener una presencia estable junto a las comunidades afectadas, combinando la ayuda humanitaria, el acompañamiento pastoral y la oración como parte de su respuesta a una de las mayores tragedias naturales que ha vivido el país en las últimas décadas.

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