Crecen las dudas sobre el asesinato del obispo de Mozambique: «Era una voz incómoda para muchos intereses»

Crecen las dudas sobre el asesinato del obispo de Mozambique: «Era una voz incómoda para muchos intereses»

Más de dos semanas después del asesinato del obispo mozambiqueño Osório Citora Afonso, las autoridades continúan investigando el crimen sin haber esclarecido todavía quién ordenó su muerte ni cuáles fueron los motivos. Mientras tanto, voces cercanas al prelado comienzan a cuestionar la versión oficial y apuntan a posibles intereses políticos, económicos e incluso eclesiales detrás del asesinato.

Según informó a Vida Nueva, la religiosa María Gómez-Lechón, misionera en Mozambique desde hace décadas, describió al obispo como una figura incómoda para numerosos sectores de poder debido a sus denuncias contra la corrupción, las injusticias sociales y determinadas estructuras enquistadas tanto en la sociedad como dentro de la propia Iglesia.

Un obispo asesinado a sangre fría

Osório Citora Afonso, miembro de los Misioneros de la Consolata y obispo de Quelimane desde 2025, fue hallado muerto el pasado 6 de junio en la residencia episcopal. Tenía 54 años.

Según las investigaciones, los atacantes lograron superar el sistema de seguridad de la residencia y acabaron con su vida utilizando un fusil de asalto AKM. Desde el primer momento, las autoridades trataron el caso como un homicidio.

La muerte del prelado causó una profunda conmoción en la Iglesia africana. Además de dirigir la diócesis de Quelimane, Afonso ejercía como administrador de Beira y desempeñaba el cargo de secretario general de la Conferencia Episcopal de Mozambique.

Una voz crítica frente a la corrupción y los abusos

Quienes conocieron al obispo coinciden en destacar su firme compromiso con la justicia y la transparencia.

La religiosa María Gómez-Lechón aseguró que Afonso denunciaba abiertamente los abusos de poder, la corrupción política y determinados intereses económicos presentes en el país. Sus intervenciones eran especialmente contundentes respecto a la situación en Cabo Delgado, la conflictiva región del norte de Mozambique marcada desde hace años por la violencia yihadista y la inestabilidad.

Sin embargo, sus críticas no se limitaban al ámbito político. Según la misionera, el obispo también abordó con decisión problemas internos de la Iglesia, incluyendo irregularidades financieras y estructuras de gobierno que consideraba perjudiciales para la misión eclesial.

Esta actitud le habría granjeado respeto entre muchos fieles, pero también enemigos dentro y fuera de los ambientes eclesiásticos.

Sospechas sobre la versión oficial

Uno de los aspectos que más interrogantes suscita es la hipótesis manejada inicialmente por algunos investigadores, según la cual un sacerdote podría estar implicado de forma directa en el crimen.

Gómez-Lechón considera poco convincente esa explicación. A su juicio, tanto el arma utilizada como la planificación de la operación apuntan a una acción mucho más compleja que la actuación aislada de una sola persona.

La religiosa sostiene que detrás del asesinato podrían existir estructuras organizadas con capacidad logística y recursos suficientes para ejecutar un ataque de estas características. Por ello, no descarta que algunos sospechosos hayan podido ser utilizados como piezas secundarias dentro de una trama más amplia.

«Un mártir de la justicia»

Las sospechas de que el asesinato pueda estar relacionado con la actividad pastoral y pública del obispo también han sido compartidas por personas que trabajaron estrechamente con él.

En declaraciones a la agencia misionera Fides, el padre Stefano Camerlengo, antiguo superior general de los Misioneros de la Consolata, definió a Afonso como «un mártir de la justicia».

El religioso recordó que el obispo insistía con frecuencia en la obligación moral de denunciar las injusticias y no guardar silencio ante los abusos de poder. Lo describió además como un pastor comprometido con la reconciliación, el diálogo y la responsabilidad social de la Iglesia.

Una investigación todavía abierta

Las autoridades mozambiqueñas han interrogado a diversas personas vinculadas al entorno del obispo, entre ellas un sacerdote de la diócesis y varios empleados de la residencia episcopal. También se han ordenado análisis forenses y otras diligencias para esclarecer los hechos.

Por el momento, ninguna de las hipótesis ha sido confirmada oficialmente y los investigadores no han comunicado cuál podría ser el móvil del crimen.

La muerte de Osório Citora Afonso se suma a la larga lista de agentes pastorales y líderes religiosos africanos que han sufrido amenazas o ataques por denunciar la corrupción, la violencia y las injusticias sociales. Mientras las investigaciones avanzan lentamente, en Mozambique crece la exigencia de que se esclarezca por completo quién ordenó matar a uno de los obispos más influyentes y respetados del país.

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