Un sacerdote entre los detenidos por el asesinato de un obispo en Mozambique

Un sacerdote entre los detenidos por el asesinato de un obispo en Mozambique

El asesinato de monseñor Osório Citora Afonso, obispo de Quelimane (Mozambique) y administrador apostólico de Beira, ha dado un giro inesperado tras la detención de tres sospechosos, entre ellos un sacerdote de la propia diócesis. La noticia ha causado conmoción entre los católicos de Mozambique, donde todavía persisten numerosas incógnitas sobre las circunstancias y los responsables del crimen.

Según informó el Servicio Nacional de Investigación Criminal (SERNIC) de Mozambique, las investigaciones han permitido identificar a tres personas presuntamente vinculadas al asesinato del prelado, ocurrido el pasado 6 de junio. Los detenidos son un sacerdote, un guardia y un jardinero que trabajaban en la residencia episcopal. Los tres comparecieron ante un juez de instrucción, que ordenó su ingreso en prisión preventiva mientras continúa la investigación.

Un crimen que sigue rodeado de interrogantes

Durante una rueda de prensa celebrada en la provincia de Zambezia, las autoridades explicaron que se han realizado peritajes médico-legales, análisis balísticos, pruebas de ADN y otras diligencias técnicas para esclarecer los hechos.

El portavoz provincial del SERNIC, Domingos Barone, confirmó que los indicios recabados hasta el momento apuntan a una muerte violenta causada por arma de fuego. Sin embargo, evitó responder a preguntas sobre el origen del arma utilizada o sobre otros aspectos clave de la investigación.

La detención de personas vinculadas directamente a la residencia episcopal supone un cambio relevante respecto a las primeras informaciones difundidas tras el asesinato. Inicialmente se informó de que los atacantes habrían escalado los muros del complejo para inutilizar el sistema de seguridad antes de disparar contra el obispo.

La versión llevó a algunos observadores a pensar en una operación cuidadosamente planificada. Según los primeros informes, monseñor Afonso habría recibido un disparo en el pecho efectuado con un fusil Kalashnikov modernizado, un arma de uso frecuente entre las fuerzas de seguridad del país.

Persisten las sospechas sobre una posible trama más amplia

Fuentes consultadas por The Pillar han expresado dudas sobre que los detenidos actuaran por iniciativa propia. Una de ellas, vinculada a una organización benéfica que trabaja con líderes eclesiales en Mozambique, señaló que la investigación debería aclarar si existieron otros colaboradores o autores intelectuales detrás del crimen.

Estas fuentes recuerdan que monseñor Afonso había impulsado cambios y reorganizaciones dentro de la diócesis de Quelimane, aunque consideran difícil explicar únicamente por ese motivo un asesinato de estas características.

Las mismas voces apuntan además al delicado contexto político que vive Mozambique. En los últimos años, la Iglesia católica ha mantenido una postura crítica frente a diversas actuaciones del Gobierno, especialmente tras las controvertidas elecciones de 2024 y la violencia registrada durante las protestas posteriores.

Los obispos mozambiqueños también han denunciado reiteradamente la incapacidad de las autoridades para contener la insurgencia yihadista que afecta desde hace años a la provincia septentrional de Cabo Delgado.

La Iglesia exige una investigación completa

En una nota pastoral publicada dos días después del asesinato, los obispos de Mozambique calificaron la muerte de monseñor Afonso como un intento de silenciar «la voz de la fe, la justicia y la paz».

Los prelados reclamaron una investigación rápida y exhaustiva y advirtieron de que cualquier fracaso en el esclarecimiento de los hechos supondría una grave responsabilidad para las autoridades del país.

Mientras tanto, miles de fieles participaron en las vigilias de oración celebradas en la catedral de Quelimane, donde el cuerpo del obispo permaneció expuesto antes de las exequias.

León XIV pide que se esclarezca el crimen

El mismo día del funeral, el papa León XIV envió un mensaje al arzobispo de Nampula y presidente de la Conferencia Episcopal de Mozambique, monseñor Inácio Saúre, en el que expresó su cercanía a la familia del obispo asesinado, a los Misioneros de la Consolata y a las diócesis de Quelimane y Beira.

«Mientras espero que se esclarezcan completamente las circunstancias de este crimen, imploro el consuelo de la esperanza», escribió el Pontífice. León XIV aseguró además su oración por el alma del obispo fallecido y pidió que este momento de dolor sea vivido «a la luz de Cristo resucitado», concediendo su bendición apostólica a la Iglesia mozambiqueña para que permanezca firme «en el anuncio del perdón y de la concordia».

«No debemos tener miedo de la verdad»

La misa exequial se celebró en la catedral de Nuestra Señora de la Liberación de Quelimane y estuvo presidida por el nuncio apostólico en Mozambique, monseñor Luis Miguel Muñoz Cárdaba. A la ceremonia asistieron numerosos sacerdotes, religiosos y fieles, así como el presidente de Mozambique, Daniel Chapo, miembros del Gobierno y otras autoridades nacionales.

Durante la homilía, el representante pontificio subrayó la gravedad del crimen al recordar que nunca antes había sido asesinado un obispo en la historia de Mozambique.

«Hoy no deberíamos estar aquí. Lo que ha sucedido nunca debería haber ocurrido», afirmó. El nuncio pidió además que se conozcan con certeza todos los motivos que condujeron a la muerte del obispo. «No debemos tener miedo de la verdad. La verdad nos hace libres», declaró.

Monseñor Muñoz Cárdaba describió a Osório Citora Afonso como «un hombre de paz», «un hombre de reconciliación» y un pastor que se entregó por completo al servicio de la Iglesia. «Han matado a un hombre de paz, a un hombre de reconciliación, un misionero que creía en la bondad de las personas», afirmó.

El nuncio expresó también su esperanza de que la muerte del obispo no sea estéril y que Dios pueda transformar el mal sufrido en un bien para la Iglesia y para Mozambique.

Un pastor muy querido dentro y fuera de Mozambique

Monseñor Osório Citora Afonso, misionero de la Consolata, tenía 54 años. Entre 2017 y 2023 trabajó en Roma como oficial del Dicasterio para la Evangelización, antes de regresar a su país para asumir responsabilidades pastorales.

Durante una misa celebrada esta semana en la sede del dicasterio en Roma, el cardenal Luis Antonio Tagle recordó su entusiasmo por la evangelización y su amor por la Sagrada Escritura. «No se cansaba nunca de promover encuentros de estudio bíblico y retiros espirituales», afirmó.

Por su parte, el cardenal Protase Rugambwa, arzobispo de Tabora (Tanzania), lo definió como un sacerdote «manso, humilde, culto y refinado», además de un trabajador incansable y un amigo leal.

Tras las ceremonias celebradas en Quelimane, los restos mortales del obispo serán trasladados a Nampula, ciudad en la que fue bautizado, confirmado y ordenado sacerdote, donde recibirá sepultura en el cementerio del clero local.

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