El papa León XIV recibió este lunes en audiencia al presidente de la República de Corea, Lee Jae-myung, en el Palacio Apostólico Vaticano. El encuentro sirvió para constatar el buen estado de las relaciones entre la Santa Sede y Corea del Sur, así como para abordar los preparativos de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Seúl en 2027.
Según informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede en un comunicado difundido este 15 de junio, tras la audiencia con el Pontífice el mandatario surcoreano mantuvo también reuniones con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, y con monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales.
La visita del mandatario surcoreano estuvo precedida por una participación en una «Misa especial por la paz y la solidaridad» celebrada en la basílica de San Pablo Extramuros. En un mensaje publicado en sus redes sociales antes de la audiencia, Lee manifestó su deseo de reflexionar en Roma sobre «el significado auténtico de la paz».
Reconocimiento a la labor de la Iglesia en Corea
Durante los encuentros celebrados en la Secretaría de Estado, ambas partes destacaron las buenas relaciones existentes entre la Santa Sede y la República de Corea, así como la contribución que la Iglesia católica realiza en la sociedad surcoreana.
El comunicado vaticano señala que se puso de relieve especialmente la labor desarrollada por la Iglesia en los ámbitos educativo y asistencial, sectores en los que las instituciones católicas desempeñan un papel significativo en el país asiático.
Recordando que la Iglesia en Corea del Sur se ha convertido en una de las comunidades católicas más dinámicas de Asia y cuenta con una presencia relevante en la educación, la asistencia sanitaria y la acción social.
La JMJ de Seúl, en el centro de las conversaciones
Uno de los asuntos principales abordados durante la visita fue la organización de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, prevista para 2027 en Seúl.
La cita reunirá a cientos de miles de jóvenes procedentes de todo el mundo y supondrá la primera Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Corea del Sur. El evento será además una oportunidad para dar a conocer la historia del catolicismo coreano, marcada por el testimonio de miles de mártires y por el notable crecimiento de la Iglesia en las últimas décadas.
Así, la preparación de la JMJ constituye una prioridad tanto para la Iglesia local como para las autoridades surcoreanas, que ven en el acontecimiento una oportunidad de proyección internacional para el país.
Una visita marcada por el mensaje de la paz
Antes de reunirse con el Pontífice, Lee participó en una celebración litúrgica junto al cardenal Lazarus You Heung-sik, prefecto del Dicasterio para el Clero y una de las figuras relevantes de la Iglesia coreana en Roma.
El presidente surcoreano describió la basílica de San Pablo Extramuros como un lugar que transmite al mundo «un mensaje de paz y de amor» y expresó su gratitud por poder compartir ese momento con miembros del clero coreano presentes en la capital italiana.
En el mismo mensaje, Lee destacó también la cercanía personal de León XIV y elogió los gestos espontáneos del Pontífice hacia los jóvenes. Como ejemplo, mencionó el episodio en el que el Papa accedió a firmar una carta Pokémon que le había presentado un muchacho durante un encuentro público.
Según el mandatario, «estos pequeños actos de amabilidad y afecto acercan a las personas entre sí y contribuyen también a hacer el mundo más pacífico».
Atención al contexto regional e internacional
Además de los asuntos relacionados con la Iglesia en Corea, las conversaciones abordaron diversos aspectos de la situación regional e internacional.
Aunque el comunicado de la Santa Sede no ofrece más detalles, la referencia al contexto regional se produce en un momento marcado por las tensiones en la península coreana y por los desafíos geopolíticos que afectan al este de Asia.
La audiencia es el primer encuentro oficial entre León XIV y el nuevo presidente surcoreano desde el inicio de su mandato, y confirma la voluntad de ambas partes de seguir fortaleciendo la cooperación existente entre la Santa Sede y la República de Corea.