A punto de concluir su misión como nuncio apostólico en Estados Unidos tras casi una década en el cargo, el cardenal Christophe Pierre ha concedido una extensa entrevista en la que repasa algunos de los principales acontecimientos de su trayectoria diplomática, reflexiona sobre el legado del papa Francisco, valora el pontificado de León XIV y expresa su visión sobre la situación de la Iglesia estadounidense y el contexto internacional actual.
En una conversación publicada por el National Catholic Register, el diplomático francés, que regresará a Roma para asumir nuevas tareas al servicio de la Santa Sede, recordó que durante buena parte de su misión en Washington se propuso una tarea muy concreta: «Durante la mayor parte de mi misión, mi tarea fue explicar al papa Francisco a Estados Unidos y explicar Estados Unidos al papa Francisco».
Una vida al servicio de la diplomacia vaticana
Pierre deja atrás una carrera diplomática de casi medio siglo, con destinos en países tan diversos como Nueva Zelanda, Mozambique, Zimbabue, Cuba, Brasil, Haití, Uganda, México y Estados Unidos.
Durante esos años afrontó situaciones especialmente complejas, desde la crisis del sida en África hasta la violencia política en Burundi o las negociaciones para garantizar la libertad religiosa en México. Desde su llegada a Washington en 2016, recorrió gran parte del territorio estadounidense para conocer de primera mano la realidad de las diócesis y ayudar al Santo Padre en el nombramiento de nuevos obispos.
Al recordar esta etapa, el cardenal destacó especialmente la acogida recibida por los católicos estadounidenses. «He visitado la mayoría de las diócesis. He estado cuatro o cinco veces en Alaska, en Hawái, en California, en Florida… La belleza y la diversidad del país son extraordinarias», afirmó.
Aparecida y la visión de Francisco
Para el purpurado tiene una gran importancia el Documento de Aparecida, elaborado por el episcopado latinoamericano en 2007 y cuya redacción estuvo marcada por la participación del entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio.
Según Pierre, cuando llegó a Estados Unidos descubrió que muchos responsables eclesiales apenas conocían aquel texto, que considera fundamental para comprender el pontificado de Francisco.
«En Aparecida, los obispos vieron la ruptura en la transmisión de la fe y de los valores, la fragmentación de la sociedad y los desafíos de la modernidad. Comprendieron que era necesario volver a empezar desde Cristo», explicó.
Para el cardenal, el encuentro supuso «un punto de inflexión de este siglo» y permitió desarrollar una nueva reflexión evangelizadora que posteriormente encontró continuidad en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium.
León XIV, en continuidad con Francisco
Pierre también se refirió al actual pontificado, rechazando cualquier interpretación de ruptura entre Francisco y León XIV.
«Cuando se escucha al Santo Padre, se ve una total continuidad con lo que comenzó Francisco», aseguró.
El cardenal destacó la insistencia de León XIV en el Concilio Vaticano II y subrayó que el próximo consistorio estará dedicado precisamente a reflexionar sobre Evangelii Gaudium, uno de los documentos programáticos más importantes del pontificado anterior.
En una de las afirmaciones más llamativas de la entrevista, definió al nuevo Pontífice como «ante todo, un obispo latino», pese a haber nacido en Estados Unidos, debido a la profunda influencia que su experiencia pastoral en Hispanoamérica ha tenido en su visión de la Iglesia.
Asimismo, describió tanto a Francisco como a León XIV como figuras proféticas. «El profeta es quien anuncia el Evangelio en el mundo de hoy. León no quiere convertirse en un político. Quiere anunciar la buena noticia de Cristo», afirmó.
La Iglesia estadounidense y el riesgo de la ideologización
A lo largo de la conversación, Pierre retomó algunas reflexiones que ya había formulado en el pasado sobre la vida eclesial en Estados Unidos.
El nuncio consideró que durante años parte del catolicismo estadounidense quedó excesivamente condicionado por la lógica de la confrontación política.
«En cierto modo, el catolicismo en Estados Unidos se convirtió en una especie de partido político», señaló. A su juicio, el riesgo de cualquier ideología consiste en reducir la complejidad de la realidad a un único conjunto de ideas y terminar viendo al adversario como un enemigo.
Sin embargo, también quiso destacar los aspectos positivos de la Iglesia norteamericana. «No conozco otro país donde la contribución de los católicos a la sociedad sea tan extraordinaria», afirmó al referirse a la red de parroquias, hospitales, universidades y obras educativas levantadas por generaciones de fieles.
El cardenal mostró además una valoración especialmente positiva del sistema educativo católico estadounidense, que considera uno de los grandes logros históricos de la Iglesia en el país.
El caso Viganò, una cuestión que sigue sin comprender
Entre los momentos más difíciles de su etapa en Washington, Pierre mencionó la crisis provocada por su predecesor, el arzobispo Carlo Maria Viganò, que en 2018 pidió la renuncia de Francisco y que posteriormente fue excomulgado.
Aunque evitó profundizar en la polémica, reconoció que sigue sin entender las decisiones adoptadas por el antiguo nuncio.
«Lo respeto, pero sigo desconcertado. No logro comprender la posición de este hermano mío», confesó.
El cardenal explicó que continúa considerando a Viganò un hermano en el episcopado y admitió que este episodio ha sido una de las experiencias más dolorosas de su trayectoria eclesial.
Paz, diplomacia y diferencias con Washington
En la parte final de la entrevista, Pierre abordó la situación internacional y confirmó que recientemente mantuvo conversaciones con responsables del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Según explicó, existen diferencias significativas entre la visión diplomática de la Santa Sede y algunas orientaciones de la política exterior estadounidense.
El cardenal insistió en que el principal mensaje de León XIV desde el inicio de su pontificado ha sido la defensa de la paz. «La primera palabra que utilizó León XIV desde el balcón fue “paz”», recordó.
En referencia a los conflictos actuales, rechazó que la guerra pueda convertirse en un instrumento de negociación. «No se va a la guerra para negociar. Se negocia para evitar la guerra», afirmó.
Pierre expresó también su preocupación por lo que considera una creciente tendencia a privilegiar la fuerza sobre el diálogo en las relaciones internacionales, una evolución que, a su juicio, contrasta con la tradición diplomática defendida históricamente por la Santa Sede.
Tras casi diez años en Washington, el cardenal deja Estados Unidos convencido de que la misión de la Iglesia sigue siendo anunciar el Evangelio en medio de un mundo cada vez más polarizado, manteniendo siempre abiertas las vías del diálogo y la búsqueda de la paz.