Del campo de concentración a los altares: la Iglesia beatifica a nueve salesianos polacos

Del campo de concentración a los altares: la Iglesia beatifica a nueve salesianos polacos

La Iglesia celebrará este sábado en Cracovia la beatificación de nueve religiosos salesianos polacos asesinados en campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. La ceremonia tendrá lugar en el Santuario de San Juan Pablo II y será presidida por el prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el cardenal Marcello Semeraro.

Los nuevos beatos fueron reconocidos como mártires por el papa León XIV el pasado mes de octubre, al determinar que fueron perseguidos y asesinados por odio a la fe durante la ocupación alemana de Polonia.

Sacerdotes y educadores perseguidos por su fe

Los nueve religiosos pertenecían a la Congregación Salesiana y desarrollaban su labor pastoral y educativa en distintas regiones de Polonia cuando fueron arrestados por las autoridades nazis.

El padre Jan Świerc y siete de sus compañeros murieron en el campo de exterminio de Auschwitz entre junio de 1941 y septiembre de 1942. El padre Franciszek Miśka falleció en mayo de 1942 en el campo de concentración de Dachau, donde fueron internados miles de sacerdotes procedentes de toda Europa.

La Iglesia reconoce ahora oficialmente su testimonio de fidelidad a Cristo en medio de la persecución y los propone como ejemplo para los fieles.

El sacerdote que se ofreció para salvar a un hermano salesiano

Entre los nuevos beatos destaca la figura del padre Włodzimierz Szembek. Nacido en 1883 en una familia aristocrática cercana a Cracovia, estudió ingeniería agrónoma en la Universidad Jaguelónica y durante años administró importantes propiedades familiares. Sin embargo, eligió una vida de sencillez y servicio, dedicándose al apostolado entre los más humildes y ayudando generosamente a pobres, huérfanos y comunidades religiosas.

Ingresó en la Congregación Salesiana en 1928 y fue ordenado sacerdote seis años después por el entonces arzobispo de Cracovia, Adam Stefan Sapieha.

Su martirio comenzó el 9 de julio de 1942. Cuando agentes de la Gestapo irrumpieron en la casa salesiana de Skawa para detener al superior de la comunidad, el anciano padre Walenty Kozak, de 72 años, Szembek intervino para pedir que lo arrestaran a él en su lugar. Los nazis acabaron llevándose a ambos religiosos, aunque el superior sería liberado pocas semanas después.

Tras su detención fue encarcelado en Nowy Targ y Zakopane, donde sufrió brutales torturas. Sus verdugos le rompieron varias costillas, lo mantuvieron en condiciones inhumanas y lo sometieron a continuos interrogatorios. Compañeros de cautiverio recordaron posteriormente que regresaba de las sesiones de tortura sin odio hacia sus perseguidores e insistiendo en que debían rezar por ellos.

Finalmente fue deportado a Auschwitz con graves lesiones físicas. Obligado a realizar trabajos forzados y debilitado por los malos tratos, murió el 18 de septiembre de 1942. Tenía el número de prisionero 60019.

Una beatificación unida a la oración por las vocaciones

El arzobispo de Cracovia, monseñor Grzegorz Ryś, ha querido vincular la celebración a la actual necesidad de nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas.

En un mensaje difundido antes de la ceremonia, el prelado explicó que la Iglesia no solo recordará el sacrificio de estos mártires, sino que también rezará para que jóvenes polacos respondan generosamente a la llamada al sacerdocio y a la vida consagrada.

Ryś recordó que la falta de sacerdotes durante la ocupación nazi dejó una profunda huella en la vida de la Iglesia polaca y señaló que el testimonio de estos religiosos sigue siendo una fuente de inspiración para las nuevas generaciones.

El vínculo con san Juan Pablo II

La beatificación se celebrará en el santuario dedicado a san Juan Pablo II por una razón especialmente significativa.

Según explicó el arzobispo de Cracovia, el joven Karol Wojtyła fue testigo de la detención de uno de los salesianos perseguidos por los nazis. Aquella experiencia formó parte del contexto espiritual que acompañó el nacimiento de su vocación sacerdotal durante los años de la guerra.

El futuro Papa vivió además directamente las consecuencias de la persecución contra el clero polaco y conoció de cerca las dificultades que afrontaban las comunidades cristianas cuando los sacerdotes eran encarcelados o asesinados.

La persecución nazi contra la Iglesia en Polonia

La ocupación alemana de Polonia estuvo marcada por una política sistemática de represión contra la Iglesia católica.

Según datos de la Conferencia Episcopal Polaca, cerca de 2.800 sacerdotes y religiosos polacos fueron asesinados por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, entre ellos seis obispos.

San Juan Pablo II quiso reconocer especialmente ese testimonio de fidelidad y, durante su viaje a Varsovia en 1999, beatificó a 108 mártires polacos víctimas de las persecuciones del siglo XX.

Los nueve salesianos que serán elevados a los altares este sábado forman parte de un grupo más amplio de 122 católicos polacos cuyo proceso de beatificación comenzó en 2003. León XIV autorizó la promulgación del decreto de martirio el 24 de octubre de 2025, culminando un largo proceso que permitirá a la Iglesia honrar oficialmente a estos sacerdotes asesinados por permanecer fieles a Cristo en uno de los capítulos más dramáticos de la historia europea.

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