El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ha cuestionado públicamente una notificación doctrinal emitida en 2006 contra el jesuita Jon Sobrino, uno de los nombres más conocidos de la teología de la liberación.
Fernández realizó estas declaraciones el pasado 12 de mayo en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, durante una jornada de estudio dedicada a la llamada “teología contextual”.
Una crítica a la Doctrina de la Fe de Benedicto XVI
La notificación contra Sobrino fue publicada por la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo el cardenal William Levada, y aprobada por Benedicto XVI.
El documento examinaba dos obras del teólogo jesuita español y concluía que contenían “notables discrepancias con la fe de la Iglesia”, especialmente en cuestiones relativas a la cristología, la divinidad de Cristo y los fundamentos metodológicos de la reflexión teológica.
Uno de los puntos centrales de la crítica vaticana era la afirmación de Sobrino de que “los pobres” constituían un lugar teológico privilegiado para la teología latinoamericana. La Congregación respondió entonces que el fundamento eclesial de la cristología no podía identificarse con “la Iglesia de los pobres”, sino con la fe apostólica transmitida por la Iglesia.
Fernández defiende la “teología contextual”
En su intervención, Fernández sostuvo que muchos teólogos latinoamericanos tuvieron dificultades para comprender algunos aspectos de aquella notificación.
A juicio del cardenal argentino, el problema del documento era que restringía excesivamente el punto de partida de la teología a la tradición eclesial, dejando bajo sospecha expresiones como “pensar desde la experiencia pastoral”, “pensar desde la maternidad” o “pensar desde el sufrimiento de los pobres”.
“Lo que llamamos teología contextual sería siempre visto con sospecha”, afirmó Fernández.
El prefecto llegó a decir que la notificación parecía indicar que la teología elaborada “en el contexto de los pobres” era “inadecuada y peligrosa”.
El prefecto revela sus propios problemas con el antiguo Santo Oficio
Fernández también recordó que su defensa de la teología contextual le causó dificultades con la Congregación para la Doctrina de la Fe hace más de una década.
Según explicó, en 2007 publicó un artículo antes de la conferencia del episcopado latinoamericano en Aparecida en el que sostenía que, aunque la fe de la Iglesia seguía siendo el punto de partida fundamental, podían existir otros “puntos de partida complementarios” vinculados a situaciones históricas concretas.
Ese texto volvió a ser examinado en 2010, cuando el episcopado argentino lo propuso como rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina. Fernández aseguró que la Congregación retrasó la concesión del nihil obstat y le pidió publicar una rectificación.
El cardenal afirmó que, en lugar de retractarse, publicó en 2011 un segundo artículo en el que reafirmó sus tesis, aunque subrayando que es precisamente la fe de la Iglesia la que permite mirar a los pobres como Dios los mira.
Continuidad con el pensamiento de Francisco
Fernández vinculó sus planteamientos con el pontificado de Francisco, a quien presentó como un defensor de la idea de que la realidad se comprende mejor desde las periferias y desde la experiencia de los pobres.
El cardenal citó Evangelii gaudium para advertir contra un pensamiento abstracto desconectado de la realidad.
El prefecto también intentó apoyar su argumentación en textos de Juan Pablo II, Benedicto XVI y documentos anteriores de la Congregación para la Doctrina de la Fe, especialmente la instrucción Libertatis conscientia, publicada en 1986 bajo el cardenal Joseph Ratzinger.
Una nueva rehabilitación indirecta de la teología de la liberación
Aunque Fernández insistió en que la teología contextual debe permanecer vinculada a la Revelación y a la fe de la Iglesia, sus palabras suponen una crítica directa a una intervención doctrinal aprobada durante el pontificado de Benedicto XVI.
El episodio vuelve a mostrar el giro que vive el Dicasterio para la Doctrina de la Fe bajo la dirección del cardenal argentino, más preocupado por abrir espacios a enfoques teológicos ligados a las “periferias” que por subrayar las advertencias tradicionales frente a las desviaciones de la teología de la liberación.
La notificación contra Sobrino se produjo en un contexto de vigilancia doctrinal sobre corrientes latinoamericanas que, bajo la legítima preocupación por los pobres, habían sido cuestionadas por sus riesgos de inspiración marxista y por formulaciones ambiguas sobre Cristo, la salvación y la Iglesia.
Fuente: Advaticanum