Clérigos ortodoxos rusos expulsaron a fieles católicos de su templo en Ucrania para ocuparlo en Pascua

Clérigos ortodoxos rusos expulsaron a fieles católicos de su templo en Ucrania para ocuparlo en Pascua
Fieles greco-católicos de Tokmak

Clérigos del Patriarcado de Moscú ocuparon el pasado 12 de abril la iglesia de los santos Pedro y Pablo, en la ciudad ucraniana de Tokmak, tras expulsar a los fieles greco-católicos e impedirles el acceso al templo en plena celebración de la Pascua.

Toma del templo en plena celebración de la Pascua

La ocupación tuvo lugar en Tokmak, en la región de Zaporiyia, bajo control ruso desde la invasión de 2022. El templo pertenece a la Iglesia greco-católica ucraniana, en comunión con Roma, cuyos fieles fueron desalojados antes de la celebración litúrgica ortodoxa, coincidiendo con la Pascua de los cristianos orientales.

El jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana, el arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk, reaccionó días después en declaraciones recogidas por The Pillar: “Esto es una blasfemia contra el Señor resucitado, el Príncipe de la Paz. Y además en la fiesta de Pascua”.

Fieles expulsados y prohibición de rezar en su propia iglesia

La Iglesia greco-católica denunció que la toma del templo no fue un hecho puntual. Según el comunicado del exarcado de Donetsk, la ocupación se produjo de forma ilegal y los fieles locales han sido expulsados y privados del acceso al lugar.

“Con cinismo, nuestra iglesia fue tomada en Pascua; nuestros fieles fueron expulsados”, afirmó Shevchuk en su mensaje semanal del 19 de abril. El arzobispo añadió que el templo pasó a ser utilizado por clérigos ortodoxos rusos con la presencia de unidades paramilitares.

El exarcado subrayó que a los creyentes se les ha prohibido rezar en su propia iglesia mientras personas ajenas ocupan el templo. “Resulta especialmente indignante que se prohíba a los feligreses acudir a su iglesia mientras otros se presentan como ‘parroquianos’”, señala el texto.

Testimonios y presión sobre los fieles

Entre los casos citados, la Iglesia destaca el de Svitlana Loy, una laica que continuó acudiendo al templo para rezar y cuidarlo pese a amenazas e intimidaciones.

Según la denuncia, quienes intentan ejercer su libertad religiosa en estos territorios pueden enfrentarse a represalias por parte de las autoridades de ocupación, incluyendo penas de hasta 15 años de prisión.

Denuncias de persecución sistemática

La Iglesia greco-católica sostiene que lo ocurrido en Tokmak forma parte de un patrón más amplio. Desde el inicio de la invasión, denuncia detenciones, torturas y deportaciones de sus miembros, incluidos sacerdotes.

Organizaciones de derechos humanos han señalado también que las autoridades rusas utilizan estructuras de la Iglesia Ortodoxa para sustituir a comunidades cristianas no alineadas con Moscú.

Un informe internacional presentado en marzo cifra en 737 los lugares de culto dañados o destruidos en Ucrania desde el inicio de la guerra, y en 67 los miembros del clero fallecidos.

Versiones enfrentadas sobre lo ocurrido

Desde medios próximos al Patriarcado de Moscú se ha sostenido que la iglesia estaba “abandonada” y que su uso respondió a necesidades pastorales. También han acusado a la Iglesia greco-católica de aplicar un “doble rasero” en sus denuncias.

Llamamiento a la unidad en medio de la presión

En su mensaje, la Iglesia greco-católica pide a los fieles mantener la unidad y la esperanza en medio de la situación. “En estas circunstancias, es especialmente importante sostenerse en la oración y no perder la esperanza”, señala el comunicado.

Y añade una afirmación que conecta la situación actual con la fe cristiana: “La Resurrección de Cristo, como nuestra historia, muestra que la verdad y la libertad, aunque sean suprimidas temporalmente, acaban prevaleciendo”.

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