Una «escapada» que te transforma

Misa montaña
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(Raffaella Frullone en Il Timone)-Cristo es la única propuesta que funciona», explica don Roberto De Meo, párroco de San Nicandro Garganico, donde la semana en la montaña es una pieza fundamental de la vida parroquial.

La escapada como centro de la actividad pastoral. Puede parecer el título de una de esas conferencias un tanto vacías y cansinas que proponen ciertas parroquias progresistas, pero no es así. Todo lo contrario. Estamos en San Nicandro Garganico, un municipio pullés de poco más de 14.000 habitantes en la provincia de Foggia, y más concretamente estamos en la parroquia de la Iglesia Madre de San Nicandro, donde el padre Roberto De Meo es párroco desde 2006. Nacido en 1976, criado en la escuela de don Giussani, don Roberto es el último de cuatro hermanos, entre los que hay otro sacerdote, don Matteo. Desde hace ocho años, el padre Roberto ofrece a sus feligreses un camino en el que la escapada es un elemento clave. La propuesta está abierta a jóvenes y mayores y es la misma para todos: una semana juntos, normalmente en la montaña, con misa diaria, testimonios y excursiones. A primera vista, parece la receta estándar de una parroquia cualquiera, si no fuera porque en San Nicandro, la estatua – de metro y medio – de la Virgen María también se sube al autobús, y porque estas vacaciones han generado frutos sorprendentes.

Padre Roberto, ¿por qué es tan importante para usted la escapada?

“Básicamente por dos razones: para muchos es una propuesta, la propuesta de una forma diferente de vivir, de experimentar la realidad. ¿Por qué diferente? Porque es una propuesta de vida vivida a partir de la fe, a partir de Jesucristo. Por tanto, es una forma de hacer que las personas experimenten que la fe realmente genera una forma diferente de vivir, una forma mejor, más plena, capaz de potenciar la realidad en todos sus aspectos. Y esto no ocurre con las palabras, sino a través de una experiencia juntos. Además, la escapada es también un punto de llegada; hablo de aquellos que quizás durante el año ya han vivido juntos la experiencia cristiana en una amistad: la escapada en este caso es la culminación de una forma de estar juntos de una manera diferente, quiero decir, a partir de la fe. La belleza de las vacaciones así entendidas es precisamente el hecho de que no son algo que termina, sino algo que en cierto modo comienza y continúa en la vida cotidiana”.

Esta es una visión que heredó de don Giussani, ¿verdad?

Por supuesto. Siempre decía que en la educación el momento más importante es precisamente el uso del tiempo libre. Es decir, lo que realmente le importa a un hombre no se comprende por lo que hace por obligación, por trabajo o por las cosas de la vida cotidiana.

No, surge en el tiempo libre. Porque el tiempo libre es el único tiempo que es verdaderamente nuestro, es en cómo utilizamos ese tiempo donde surge lo que realmente nos importa, el ideal por el que vivimos, por lo que las vacaciones, es decir, el tiempo libre, es precisamente la oportunidad de comprobar si Cristo es lo que realmente nos importa. Giussani decía: “Las vacaciones son el tiempo de la libertad”; y otra cosa que subrayaba es que las vacaciones nunca son “vacaciones de nosotros mismos”, sino que son el momento en el que tenemos la oportunidad de llegar aún más a fondo en nuestro interior. Por eso, según el carisma de don Giussani y tal como lo he vivido, es uno de los momentos más altamente educativos. Lo más alejado del pensamiento de Giussani es concebir las vacaciones como una distracción, por lo que las organizamos metiendo de todo en ellas. Así quienes participan no tienen en absoluto la percepción de estar dejando de lado las cosas para descansar, al revés, los días de fiesta están llenos: hay oración, excursiones, juego, cultura, en fin, está toda la vida”.

Es bonito, pero ¿realmente esto cambia la vida de las personas?

“Por la gracia de Dios durante estos años hemos visto grandes cosas. Por ejemplo, he visto a jóvenes que empiezan a tomarse más en serio la oración o incluso la adoración eucarística, impresionados por la forma en que viven sus días de vacaciones, especialmente los momentos de oración y la misa diaria, cosas que un joven no hace normalmente; he visto a jóvenes que empiezan a tomarse en serio la misa de entre semana, no sólo la misa de los festivos. He visto a otros convertirse, es decir, tomarse en serio la fe que habían abandonado durante años, gracias a lo que experimentaban en las vacaciones, tal vez impactados por pequeñas cosas: un paseo, un testimonio, una determinada manera de hacer las cosas, una canción. 

Por último, también he visto a algunos jóvenes descubrir su vocación a la vida consagrada, gracias a las vacaciones. En fin, no sé cómo decirlo, son pequeños ejemplos, pero son como una prueba, una evidencia de que lo que experimentamos, lo que se nos propone, funciona. Porque Jesucristo actúa y, cada vez que alguien se lo propone de verdad, el corazón humano, si no se cierra, queda inevitablemente fascinado por él”.

Pero ¿por qué lleváis la estatua de la Virgen, de metro y medio de altura, de vacaciones? Alguien podría señalar que la Santísima Virgen María escucha las oraciones de sus hijos aunque no llevéis la estatua en autobús desde Apulia hasta Trentino…

“Es algo que surgió de forma sencilla. La idea fue de los chicos que ya llevan varios años caminando conmigo y que siempre tienen la estatua de la Virgen en el altar delante de ellos; cuando estábamos a punto de irnos, uno de ellos la miró y dijo: “¿Pero no viene con nosotros?” Por supuesto que la Virgen escucha las oraciones de sus hijos incluso sin la estatua, pero también es verdad que no somos ángeles, necesitamos ver y tocar, por eso el infinito se hizo carne en Jesús, por eso necesitamos signos. La estatua de la Virgen es para muchos de nosotros una importante referencia a una presencia, la presencia de María entre nosotros.

Y quiero terminar diciendo que, si soy sincero, las mejores cosas que han sucedido desde que soy párroco, con adultos y niños, comenzaron cuando empezamos a rezar el Rosario todos los días. El Rosario empezó a generar milagros: conversiones, vocaciones, milagros de belleza. Así que llevar a la Virgen con nosotros nos parece lo mínimo, ya que Ella es el corazón invisible de todo esto”.

Publicado por Raffaella Frullone en Il Timone

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
6 comentarios en “Una «escapada» que te transforma
  1. ¡Qué maravilla, Señor!!! Muchas gracias por este sacerdote, Madre, hazlo todo tuyo, para que sea todo de Jesús
    ¡Bendito sea Dios en sus santos sacerdotes!
    ¡ Y bendita sea la Virgen María, que nació inmaculada, y nunca dudó de su Hijo, como algunos nos quieren insinuar!

    1. El P. Roberto De Meo siempre viste traje talar (sotana negra). Así que, en la foto sí está oficiando la Santa Misa con casulla. Si se fija en las muñecas se aprecia que asoma el alba por debajo de la misma. Lo que ocurre es que la casulla es blanca, por ser una fiesta importante (la Navidad o la Pascua, por ejemplo), o por celebrarse la memoria de un santo.

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