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Cardenal Brandmüller: “La ley solo es válida cuando se acepta como tal”

Brandmüller Traditionis Custodes
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El cardenal alemán Walter Brandmüller ha dado en Kath.net su visión de Traditionis custodes desde un punto de vista jurídico, considerando su validez como ley.

“Con su motu proprio Traditionis custodes, el Papa Francisco ha desencadenado prácticamente un huracán que ha sacudido a los católicos que se sienten apegados al rito tridentino de la Misa revitalizado por el Summorum Pontificum de Benedicto XVI.

De ahora en adelante, según la declaración esencial de Traditionis custodes, el Summorum Pontificum de Benedicto queda en gran parte en suspenso y solo se consentirá la celebración de la Santa Misa, con algunas excepciones, según el misal de Pablo VI.

Una mirada a la escena de los comentaristas en Internet y otros medios revela que ha estallado una protesta mundial contra el documento, insólito en forma y fondo.

En contraste con las protestas relativas al contenido de Traditionis custodes, conviene hacer algunas reflexiones que se refieren a momentos fundamentales de la legislación eclesiástica.

Si hasta ahora la polémica sobre Traditionis custodes ha girado en torno al contenido legislativo del motu proprio, aquí lo analizaremos desde el punto de vista formal como texto jurídico.

Antes que nada hay que apuntar que una ley no exige una aceptación especial por parte de los interesados para adquirir fuerza vinculante.

Sin embargo, debe ser recibida por ellos. La recepción significa la aceptación afirmativa de la ley en el sentido de “hacerla propia”. Solo entonces adquiere la ley confirmación y permanencia, con enseñaba el padre del derecho canónico Graziano en su famoso Decretum. He aquí el texto relevante:

“Leges instituuntur cum promulgantur. Firmantur cum moribus utentium approbantur. Sicut enim moribus utentium in contrariem nonnullae leges hodie abrogatae sunt, ita moribus utentium leges confirmantur” (c. 3 D. 4).

Esto significa que para que una ley sea válida y vinculante debe ser aprobado por aquellos a los que se destina. Así, por otra parte, algunas leyes quedan abolidas por su inobservancia, de la misma manera que, al contrario, otras vienen confirmadas por el hecho de que los interesados las observan.

En este contexto, se puede hacer también referencia a la posibilidad prevista en el derecho consuetudinario según la cual una objeción justificada contra una ley de la Iglesia universal tiene al menos un efecto suspensivo. Eso significa que la ley no debe ser obedecida hasta que se responda claramente a la objeción.

También conviene recordar que en caso de duda sobre el hecho de que una ley sea vinculante, entonces no lo es. Tales dudas podrían, por ejemplo, deberse a una formulación inadecuada del texto de la ley.

Aquí resulta claro que las leyes y la comunidad para la que se emanan están mutuamente ligadas de modo casi orgánico, en la medida en que su objetivo es el ‘bonum commune’ de la comunidad.

En pocas palabras, esto significa que la validez de una ley depende en última instancia del consentimiento de quienes se ven afectados por ella. La ley debe servir al bien de la comunidad, no al revés.

Ambas cosas no se oponen, sino que están ligadas la una a la otra y ninguna puede existir sin la otra o contra la otra.

Si una ley no es observada desde el principio o en el curso del tiempo, pierde su fuerza vinculante y se vuelve obsoleta.

Esto, hay que subrayarlo con claridad, solo vale, naturalmente, para las leyes eclesiásticas, en ningún caso para las que se basan en el derecho divino o natural.

Como ejemplo de ‘lex mere ecclesiastica’, basta considerar la constitución apostólica Veterum sapientia del Papa Juan XXIII de 22 de febrero de 1962, con la que el Papa prescribía el latín para la enseñanza universitaria, entre otras cosas. […] Apenas dada a la imprenta, Veterum sapientia fue ignorada.

[…]

¡Qué espectáculo grotesco que el misterio mismo del amor se convierta en manzana de la discordia! Recordemos a San Agustín, que llamaba a la Sagrada Eucaristía el vínculo de amor y paz que une la cabeza y los miembros de la Iglesia. No tendría el Infierno mayor triunfo que si lograse que este vínculo volviera a romperse, como tantas veces sucedió en el pasado. Y el mundo podría burlarse: “¡Mirad cómo se aman!”.

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20 comentarios en “Cardenal Brandmüller: “La ley solo es válida cuando se acepta como tal”
  1. La tesis de que una ley sólo es válida si es aceptada por el colectivo al que va dirigida es errónea. La ley es válida desde el momento en que la promulga el órgano o la autoridad competente. Otra cosa es que el uso y la costumbre, junto a la inoperancia del órgano o la autoridad competente encargados de hacer cumplir esa ley, se inhiban, que es el ejemplo de la ley promulgada por ss Juan XXIII y que pone como ejemplo el artículo. En ese caso, hay que pedirle cuentas al responsable de que se haga cumplir la ley. Muy floja argumentación de su Eminencia.

    1. Coincido con usted. Una cosa es la vigencia y otra la validez. Pero la vigencia es prima facie. Es lo que da la promulgación. Incluso el acto nulo de pleno derecho ha de ser declarado tal para que tenga el mismo alcance universal que la ley que lo incluía. Está en juego el bien común.

    2. Creo que la parte salvable de la argumentación esta en la posibilidad de la legitima objecion:

      «En este contexto, se puede hacer también referencia a la posibilidad prevista en el derecho consuetudinario según la cual una objeción justificada contra una ley de la Iglesia universal tiene al menos un efecto suspensivo. Eso significa que la ley no debe ser obedecida hasta que se responda claramente a la objeción.»

      Coincido en que mínimo deberíade quedar suspendida hasta que se presenten soluciones adecuadas a las objeciones. De este modo quedaríamos protegidos porque no creo que el Papa Francisco sea muy inclinado a ofrecer aclaraciones como fue el caso de la dubbia.

      Sin embargo tenemos a obispos que por un afan de lamer botas aplican el Motu de manera radical e inmediata.
      Aqui las almas de los fieles y sus necesidades espiritales son lo menos importante, que gran ejemplo de un estúpido clericalismo.

  2. Muy alentador.
    Creo que es lo que debemos hacer, acudir a las misas tridentinamente e ignorar esta desfachatez.
    Y el Señor pondrá las cosas en su lugar.

  3. Fue el pueblo manipulado por los élites religiosas que impuso su sentencia a Poncio Pílatos para que hiciera crucificar al Cristo inocente (inocencia constatada por el mismo gobernador romano)…La sentencia, la aprobó la larga mayoría de la gente de aquellos tiempos.
    Lo que declaró Lope de Vega hace cuatro siglos conserva su valor eterno: “lo que manda el Rey que va contra lo que Dios manda, no tiene valor de ley, ni es Rey quien así se desmanda”.
    Sin comparar el moto “Traditionis custodes” de Francisco, con lo que ocurrió con Nuestro Señor Jesucristo, podemos sin embargo interrogarnos…

  4. UES como la ley se lo es válida cuando es aceptada por el colectivo… Tenemos Eutanasia y aborto legalización del asesinato y relativización del crimen.

    1. O sea que no lees porque pone esa excepción: en las leyes de origen divino o de derecho natural no vale ese argumento porque son obligatorias por si mismas.

  5. El cardenal Brandmüller dice acertadamente que «La ley debe servir al bien de la comunidad», y es obvio que en TC esto no se cumple. Y es muy atinado al destacar lo grotesco que es, que Francisco haya convertido «el misterio mismo del amor en manzana de la discordia.»

    1. Gracias, Sacerdote Mariano… es grotesco que la Santa Misa, nada menos ! ! !, haya sido convertida ahora en manzana de discordia…!

  6. Hola, amigos. ¿Por qué no podría aplicarse el mismo argumento a la ley divina? Hitler, Leopoldo II, Stalin y otros muchos carniceros de la historia podrían decir que el cumplimiento del quinto mandamiento de la ley de Dios iba contra el intereses de esos personajes que se suponía eran los de la comunidad. No sirve el razonamiento ni siquiera para las leyes eclesiásticas. El que quiera seguir con la misa tridentina que pida permiso y dé razones. Es sencillo. Con ello se ataja la manipulación de la misa tridentina que hacen Burke, Brandmüller, Müller, Sarah y demás, para atacar la figura y los planes del papa Francisco. Ellos son los que siembran la desunión y propician el cisma.

  7. yo creo que esta ley hará bien a la comunidad,en la medida en que ,los que no aceptan el Concilio,lo acepten y así ,con humildad,obtengan su permiso.Así,la misa tradicional,que tiene un valor infinito,se verá adornada por la obediencia y por la unidad.»que TODOS sean UNO»,el Centro es Cristo,y darle el gusto a ÉL,es el objetivo.

    1. Mercedes
      Por las venas de Jesús, el Señor, corre sangre preciosa, de salvación, fe resurrección, y ante ÉL hay que postrarse en adoración, para alabanza de la gloria del Padre.

      No sigo, ni soy Uno, con quien no acepta eso.

      1. Por las venas de Jesús, el Señor, corre sangre preciosa, de salvación, de resurrección, y ante ÉL hay que postrarse en adoración, para alabanza de la gloria del Padre.

      2. Por las venas de Jesús, el Señor, corre sangre preciosa, de salvación, de resurrección, y ante ÉL hay que postrarse en adoración, para alabanza de la gloria del Padre.

      3. Por las venas de Jesús, el Señor, corre sangre preciosa, de salvación, de resurrección, y ante ÉL hay que postrarse en adoración, para alabanza de la gloria del Padre.

  8. Ya esta senil el cardenal, bajo esa lógica, nadie seguiría ninguna ley de la Iglesia 🤦🏻‍♂️ Patética forma para defender un gusto personal elitista. Hablan estos señores como si la Eucaristía desapareciera si deja de celebrarse la misa tridentina, será que con estos argumentos tan idiotas, no se dan cuenta que hasta la razón le dan al Papa de los argumentos que usa para limitarla?

  9. Lo que ha conseguido con ese edicto, es que voy a localizar donde puedo asistir en Madrid a una misa tridentina por curiosidad y es muy posible que, a juzgar por lo leído, me agrade y mucho.
    Además el sacrificio místico se produce también en ese rito.

  10. Se pueden argumentar muchas cosas contra este horrible documento (y se ha hecho, muy inteligentemente, en días recientes), pero esto de hoy… es muy flojo, sí. Creo que le hace un flaco favor a la Misa Tradicional, e incluso a los que, sin ser «tradis», les disgusta este tiranesco y abusivo documento del Papa.

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