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80 años de la muerte de Pío XI

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Fino intelectual y diplomático, ocupó cargos de prestigio siendo aún un joven sacerdote. Elegido Pontífice en 1922, Pío XI es recordado habitualmente como el Papa de los Pactos de Letrán, pero su magisterio encarnó el lema «Pax Christi in regnum Christi». Murió el 10 de febrero de 1939 a la edad de 82 años, siete meses antes de la Segunda Guerra Mundial.

(Vatican News/InfoVaticana)- Su nombre ha quedado vinculado a los pactos lateranenses, pero la amplitud de su labor pastoral, diplomática, política, misionera y cultural, hace de Pío XI el Papa capaz de guiar a la Iglesia a través de un período histórico de nuevas perspectivas. Su magisterio es parte de un tablero político, nacional e internacional, completamente diferente de los anteriores, en el cual la libertad de la Iglesia debía ser negociada.

Achille Ambrogio Damiano Ratti, el Papa de Brianza, asciende al trono pontificio en el período de posguerra, tras la Primera Guerra Mundial. Tras la muerte de Benedicto XV el 22 de enero de 1922, Achille Ratti fue elegido Papa el 6 de febrero. Un pontificado largo de 17 años, a menudo difícil, sobre todo por las relaciones con el fascismo, las persecuciones religiosas -como en España y México-, la voluntad de defender el catolicismo y valorizar a los laicos dentro de la Iglesia, la aparición del nacionalsocialismo de Hitler y del comunismo en Rusia.

Contra la ideología nazi, el 14 de marzo de 1937 escribió en alemán la encíclica Mit brennender Sorge (Con viva preocupación).

«Solo los espíritus superficiales pueden caer en el error de hablar de un Dios nacional, de una religión nacional, y emprender el loco intento de encarcelar dentro de los límites de un sólo pueblo, en la limitación étnica de una raza, Dios, Creador del mundo».

En la encíclica Divini Redemptoris del 19 de marzo del mismo año, condena la ideología del comunismo.

«El comunismo de hoy, más pronunciado que otros movimientos similares del pasado, oculta en sí mismo una idea de falsa redención».

Encíclicas definidas como «magníficas columnas» por el entonces obispo Angelo Giuseppe Roncalli, más tarde Papa Juan XXIII. La voluntad del Papa Ratti de reconciliación con Italia es clara desde el principio. Tan pronto como fue elegido como sucesor de Pedro, impartió la bendición Urbi et Orbi desde la logia externa de la Basílica de San Pietro, cerrada desde 1870 en señal de protesta tras la captura de Roma que significó el fin de los Estados Pontificios. Cinco meses después, el 25 de julio, Pío XI sale al sagrato de la Basílica, poniendo fin al retiro voluntario de los Papas.

Pío XI inscribe el programa de su magisterio en el lema Pax Christi in regno Christi. En 1925 anunció el Jubileo para alentar a los fieles a rezar por la paz entre los pueblos y para organizar la gran Exposición Universal Misionera, para documentar la actividad de la Iglesia en el mundo. Promovió la formación del clero indígena y en San Pedro consagró los primeros seis obispos chinos. Reformó la Acción Católica y fomentó su difusión. A partir de aquí vino el choque con Mussolini que prohibió las asociaciones juveniles excepto las fascistas. La respuesta de Pío XI fue la publicación de la encíclica Non abbiamo bisogno el 29 de junio de 1931. El acuerdo con el dictador llegará el año siguiente.

Ratti no es sólo un fino diplomático e intelectual; con gran visión comprendió la importancia de la tecnología y los estudios en el campo de las comunicaciones. El 12 de febrero de 1931, inauguró la estación de Radio Vaticana, construida por Guglielmo Marconi, con un mensaje de radio.

«A toda la creación, a Dios, a los católicos, a la jerarquía, a los religiosos, a los misioneros, a todos los fieles, a los infieles y disidentes, a los gobernantes, a los súbditos, a los ricos, a los pobres, a los obreros y a los empleadores, a los afligidos y perseguidos».

Otros serán los mensajes que el Papa Pío XI enviará, como Mentre Milioni de 1938, una invitación a la oración «por el peligro inminente de la guerra y la amenaza de masacres y ruinas sin ejemplo». El contexto histórico mundial en los últimos años del pontificado estaba, de hecho, marcado por profundas laceraciones y tensiones que darían lugar al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Pío XI no vivirá esos horrores, pero vislumbró la aproximación de la tragedia, entonces inminente. Murió el 10 de febrero de 1939.

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4 comentarios en “80 años de la muerte de Pío XI
  1. Bueno fue el Papa Ratti, gran nivel teológico -contaba con tres doctorados a diferencia de Jorge que no pudo terminar uno- y valiente. Tenía pronta una segunda encíclica aplastante de verdades contra el nazismo. La muerte lo sorprendió antes de publicarla.

    Papa con gran sensibilidad católica, muy diferente a su sucesor.

    Acertada y justa memoria de Pío XI hace Infovaticana al recordarlo.

  2. Gracias por iluminarnos condenando todo el falso ecumenismo postconciliar, que los papólatras siguen insistiendo en que es el mismo y que sólo ha sido Francisco el que lo ha cambiado.
    Son unos enfermos.

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