En el día de ayer, el Vaticano nos sorprendió con una «declaración de la Santa Sede», aunque no aparece directamente firmada por Francisco.
Desde este medio hemos alertado, en no pocas ocasiones, de la preocupante deriva del camino sinodal alemán…y universal. Sin ir más lejos, esta misma semana, Luis Marín de San Martín, O.S.A, obispo subsecretario del Sínodo de los Obispos escribía un artículo criticando a los críticos del Sínodo.
En su empeño por pintar el Sínodo como algo maravilloso que dará muchos frutos espirituales, alertaba sobre aquellos que insisten «en la irrelevancia del proceso sinodal. Otros en su peligro. Algunos otros en su ineficacia».
Ahora, Roma emite un comunicado en donde se palpa una evidente preocupación dentro de los muros vaticanos por los delirios planteados por los alemanes.
Comunicado de la Santa Sede
«Para proteger la libertad del pueblo de Dios y el ejercicio del ministerio episcopal, parece necesario precisar que el «Camino sinodal» en Alemania no tiene potestad para obligar a los obispos y fieles a adoptar nuevas formas de gobierno y nuevas Aproximaciones a la doctrina y la moral», dice la nota vaticana.
Además, el comunicado de la Santa Sede asegura que «no sería lícito iniciar nuevas estructuras oficiales o doctrinas en las diócesis, antes de un acuerdo acordado a nivel de la Iglesia universal, lo que representaría una herida a la comunión eclesial y una amenaza a la unidad de la Iglesia».
El texto cita un trozo de la carta que escribió Francisco a los católicos alemanes allá en el año 2019: «La Iglesia universal vive en y de las Iglesias particulares, así como las Iglesias particulares viven y florecen en y de la Iglesia universal, y si se encuentran separados de todo el cuerpo eclesial, se debilitan, se pudren y mueren. De ahí la necesidad de mantener siempre viva y eficaz la comunión con todo el cuerpo de la Iglesia”.
Por último, la declaración concluye diciendo que «se espera que las propuestas del Camino de las Iglesias particulares en Alemania converjan en el camino sinodal que está recorriendo la Iglesia universal, para un mutuo enriquecimiento y testimonio de aquella unidad con la que el cuerpo de la Iglesia manifiesta su fidelidad a Cristo el Señor».
A pesar de esta declaración del Vaticano dirigida a la Iglesia de Alemania, por el momento son solo eso, palabras. Cabe recordar que en otras circunstancias, desde Roma se actuado con medidas más drásticas y contundentes como paralizar ordenaciones sacerdotales o quitar obispos incómodos.
Por eso, si es real la preocupación existente en Roma con el proceso sinodal alemán, sería conveniente pasar cuanto antes de las palabras a los hechos y tomar medidas contra aquellos sacerdotes, obispos y cardenales que empujan a la Iglesia de Alemania hacia el abismo del cisma.