El obispo emérito de Solsona que, hasta que alguien diga lo contrario, sigue cobrando de la Iglesia católica y gozando del estatus de prelado jubilado, tramita ya su boda por lo civil con Silvia Caballol, la mujer de 38 años por la que, supuestamente, pidió la renuncia al Papa Francisco con tan sólo 52 años.
Así se hace constar en un edicto del juez Jaime Bransuela, del Registro Civil de Sùria, municipio situado a las afueras de Manresa, en la provincia de Barcelona. En el escrito, fechado el 7 de octubre de 2021, el juez acredita que Xavier Novell y Silvia Caballol han solicitado al Registro Civil poder contraer matrimonio civil de acuerdo a las leyes vigentes.
«En cumplimiento de lo que establece el artículo 246 del Reglamento del Registro Civil, y de acuerdo al Código Civil, invito a todas las personas que conozcan algún impedimento legal de los comprendidos en los artículos 46 y 47, en relación con el 48 del Código Civil para la celebración de este matrimonio civil, que lo manifiesten por escrito o de palabra en este juzgado, dentro del plazo de quince días”, se lee en el documento emitido por el juez.
El pasado 23 de agosto, el Vaticano anunciaba la sorprendente aceptación de la renuncia del joven obispo de Solsona por parte del Papa Francisco. La diócesis catalana emitió un comunicado en el que explicaba que el prelado había presentado la renuncia «libremente» por razones «estrictamente personales». La decisión, decía el escrito, la había tomado tras «un período de reflexión, de discernimiento y de oración».
Pronto se conoció que el obispo mantenía una relación con Silvia Caballol, psicóloga y autora de novelas eróticas. A comienzos de septiembre, el presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, pidió respeto por la intimidad del joven prelado. “Lo que me duele a mí es que la gente inventa y ha oído una cosa, otra y van haciendo un relato un poco morboso, yo creo que hay que respetar la intimidad de las personas y, junto a esto, añadir que delante de una persona que tiene sus razones para dejar su ministerio o en una familia cuando llega un momento y se divorcian, lo que hay que hacer es respetar y no hacer de eso una novela morbosa y machacar a las personas”, declaró Omella.