Julio va tocando a su fin, ya es 26 y esto no amaina. Estamos viviendo un verano, como era previsible, especialmente intenso. Vamos hacia el ocaso del primer año completo del papado del Papa León XIV, lo que quedaba de 2025 fue remate del año santo y era comprensible un cierto retraso, ya no lo es. Las decisiones se van acumulando y no pueden esperar mucho más. Aquí estaremos para contarlo.
Jornada de jóvenes en Portugal.
Mensaje de vídeo de León XIV con motivo del Segundo Encuentro «Alégrense» – Jornada Nacional de la Juventud en Lamego, Portugal. El Pontífice recordó la JMJ de hace tres años: «Me alegró saber que están intentando mantener viva la llama de la Jornada Mundial de la Juventud 2023. Fueron días espléndidos y felices, gracias a la armonía entre todos; a la armonía entre las diferentes lenguas y culturas; pero sobre todo, al intenso encuentro con el Señor Jesús y a la experiencia de las maravillas que Cristo vivo obra cuando nos reunimos en su nombre». «Es bueno ver que tienen hambre de justicia y caridad, y que no se conforman con valores efímeros. ¡No teman a la inquietud que habita en ustedes! Aprovechen su impulso de acercarse cada vez más a Cristo y de dar testimonio de los valores del Evangelio. Firmemente arraigados en la Palabra de Jesús , leyendo el Evangelio cada día, no dejen de soñar con una tierra de paz y fraternidad, ni de contemplar el mundo con fascinación, ni de afrontar el futuro con la luz de la esperanza. Queridos jóvenes, no permitan que nada ni nadie les robe la esperanza ». El Papa los invita a la JMJ de Seúl en 2027: «Siempre es especial estar con los jóvenes, porque el entusiasmo de su fe es contagioso».
El mandato apostólico.
Ya se ha materializado otro cisma, menos sonoro que el de la Fraternidad, de menores dimensiones, pero otro cisma, por ahora sin reacción de la Santa Sede. Un grupo de monjes sedevacantistas en Escocia llevó a cabo este 25 de julio la consagración ilícita de un «obispo», a pesar de las reiteradas advertencias de que hacerlo constituiría un acto cismático y una ruptura con la Iglesia Católica. Los Redentoristas Transalpinos, también conocidos como los Hijos del Santísimo Redentor, transmitieron en directo la ceremonia desde su monasterio en Papa Stronsay, en Escocia. El Obispo de Aberdeen, Mons. Hugh Gilbert, había advertido en una carta pastoral publicada el 18 de julio que la consagración constituiría un «acto de cisma» que «situaría fuera de la Iglesia Católica a quienes participen en él». La ceremonia fue presidida por los obispos Rodrigo Ribeiro da Silva, Fernando Altamira y Pierre Roy. La consagración fue conferida al P. Michael Mary, sacerdote de la orden y rector de la comunidad. A principios de 2026, los Redentoristas Transalpinos negaron públicamente la legitimidad del papado actual.
En mayo publicaron una declaración sedevacantista en la que afirmaban que no otorgarían «ningún reconocimiento jurídico» al Papa León XIV ni a los demás pontífices que, según sostienen, «se han apartado» de la fe desde el Concilio Vaticano II. En agosto de 2025, el Vaticano autorizó a la Diócesis de Christchurch a prohibir que la orden ejerciera el ministerio público en esa diócesis, en medio de acusaciones de haber realizado exorcismos sin autorización. El obispo retiró las facultades ministeriales a los miembros de la comunidad y también les pidió que «abandonaran la Diócesis de Christchurch».
El cisma se concreta de una forma visible en la inevitable pregunta del ritual. El obispo Pierre Roy pregunta al co-consagrador, el obispo Rodrigo da Silva: «¿Tiene usted un mandato apostólico?». El obispo responde: «LA SEDE DEL BEATO APÓSTOL PEDRO ESTÁ VACANTE». Con esta respuesta, se afirma que no hay ningún Papa reinante del que pueda emanar un mandato apostólico. Por lo tanto, la consagración se lleva a cabo verdaderamente en un estado genuino de necesidad, y no en desobediencia a una autoridad papal existente. La Fraternidad de San Pío X prefiere justificar sus consagraciones como actos de desobediencia a un «Papa» al que afirma reconocer como legítimo, mientras que defienden que pueden seguir siendo miembros del Cuerpo Místico de Cristo.
‘El pastor y los lobos’
‘El pastor y los lobos’ (Planeta), el nuevo libro que el escritor peruano presenta esta semana en la Feria del Libro de Lima (FIL) y que ya se vende en Perú, repasa la trayectoria del papa, especialmente cómo abordó los abusos sexuales, psicológicos y económicos cometidos por el disuelto Sodalicio de Vida Cristiana (SVC) en Perú. En El pastor y los lobos Santiago Roncagliolo ha rastreado la huella de Prevost: «(En Perú) Prevost había sido capaz de manejar todos esos temas, pero lo hizo sin crear una guerra. Esto es lo que terminó haciendo que Francisco lo llevase al Vaticano y lo promoviese como un posible sucesor perfecto».
La familia del autor era afín al movimiento teológico y político de la Teoría de la Liberación, lo que moldeó parte de la infancia de Roncagliolo y marcó un punto en común con Prevost, que cree en una Iglesia cercana a los pobres. «Ahí había algo que yo podía contar, no solamente sobre quién es el papa, sino sobre cómo se entiende a Dios en un lugar del mundo y cómo se entiende América Latina». Roncagliolo se embarcó en una publicación plagada de entrevistas con sacerdotes, periodistas y teólogos para conocer al «papa peruano» y comprender cómo llegó al Vaticano.
Sostiene que en el proceso de elaboración del libro ha encontrado lo mejor y peor de la Iglesia, pues se ha adentrado en los abusos cometidos por el Sodalicio contra niños y comunidades pobres, pero también ha descubierto a personas dispuestas a dejarlo todo para servir a otras personas. «Para mí este es un libro sobre el bien y el mal, porque la gente que he visto en la investigación es lo mejor y lo peor de los seres humanos, y están en conflicto dentro de la Iglesia como lo están en el mundo».
Nombramientos en la Signatura Apostólica.
El Papa León nombró siete nuevos miembros del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, el máximo órgano jurisdiccional de la Iglesia Católica. Son los arzobispos Salvatore Joseph Cordileone (San Francisco) y Krzysztof Nitkiewicz, obispo de Sandomierz en Polonia; el canonista Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, antiguo secretario del Dicasterio para los Textos Legislativos; el obispo estadounidense Edward M. Lohse, obispo titular de Kalamazoo; y los padres Eduardo Baura de la Peña y Gianpaolo Montini , ambos profesores de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y la Pontificia Universidad Gregoriana, respectivamente. A ellos se une Ulrich Rhode, Sr., jesuita, profesor de Derecho Canónico en el Collegium Maximum de la Universidad Gregoriana.
La Signatura resuelve conflictos de jurisdicción entre tribunales y dirime controversias administrativas contra actos de dicasterios curiales. Actualmente está presidida por el cardenal Dominique Mamberti, prefecto desde 2014. Entre los nuevos miembros, destaca el nombre del padre Gianpaolo Montini , canonista de reconocida trayectoria y catedrático de la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante el pontificado de Francisco, Montini se enfrentó a una fuerte hostilidad en círculos cercanos al Papa, particularmente debido a sus duras críticas a la reforma del proceso matrimonial canónico. El Papa Francisco incluso consideró su destitución de Roma, una propuesta a la que se opusieron los jesuitas, que defendieron el mérito académico del profesor y el papel que desempeña dentro de la universidad.
Sobre la situación en Alemania: “se evita declarar heréticos a esos obispos. Se ofrecen distintas explicaciones y se sostiene que todo responde únicamente a una adaptación o modernización. Pero, si se examina con mayor profundidad, se descubre una auténtica contradicción. Lo que están haciendo en Alemania constituye un abuso del concepto de ‘desarrollo del dogma’. El desarrollo del dogma no significa cambiar su sustancia”. “La doctrina se fundamenta en la autorrevelación de Dios en Jesucristo. Él es la Verdad en persona. En Alemania existe además el Comité Central de los Católicos Alemanes, un grupo de ideólogos; quizá no todos sus miembros, pero sí, desde luego, quienes lo dirigen. Pretenden crear otra Iglesia conforme a sus propias ideas, inspiradas en la ideología woke y en el feminismo. Quieren sacerdotes mujeres, pero no porque les preocupe el anuncio del Evangelio o porque tengan una visión eclesial determinada. No les interesa la misión de la Iglesia. Lo que desean es ocupar una posición de prestigio personal y satisfacer su deseo de estar en primer plano. Es algo absurdo”.
El cisma y el caso Rupnik.
Esta tarde a las 21 horas, hora europea, Luigi Casalini, editor del blog Messainlatino.it analiza dos de los acontecimientos que están generando el mayor debate en el mundo católico. Las nuevas consagraciones episcopales de la Sociedad Sacerdotal de San Pío X, celebradas el 1 de julio de 2026, sin mandato pontificio. Las motivaciones de la Sociedad, la postura de la Santa Sede y las consecuencias canónicas, teológicas y eclesiales de una decisión que sin duda marcará las relaciones con Roma.
El caso del padre Marko Ivan Rupnik, sacerdote y artista esloveno responsable de los famosos mosaicos de numerosas iglesias y santuarios de todo el mundo, se encuentra ahora en el centro de un proceso canónico tras las acusaciones de presunto abuso espiritual, psicológico y sexual. Las implicaciones de este caso para la Iglesia, para las víctimas y sobre la delicada relación entre el valor artístico, la responsabilidad personal y la justicia.
La excomunión ‘atómica’.
Es un artículo de el Padre Paul Robinson, FSSPX. «Este decreto es, en cierto modo, como una bomba atómica, porque especifica que la excomunión afecta no solo a los obispos consagrantes y a los obispos consagrados, como lo establece el derecho canónico, sino, de manera más general, a cualquier persona asociada con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ya sean sacerdotes, seminaristas, hermanos, religiosos o incluso ustedes, los fieles». «Estas medidas son extremadamente severas por parte del Vaticano. Y esto se hace aún más evidente considerando la situación actual de la Iglesia. Seamos honestos: dentro de la Iglesia existen herejías de todo tipo, hay escándalos de toda índole, se pueden cometer muchas acciones contrarias a la fe sin censura alguna. Se puede celebrar la misa de una manera profundamente escandalosa. Se puede negar públicamente la fe católica. Se puede expresar aprobación de las uniones homosexuales, el divorcio y otras formas de inmoralidad. Sin embargo, ninguno de estos ataques a la fe justifica la excomunión». «Las excomuniones masivas son extremadamente raras en la historia de la Iglesia. Es excepcional que un papa excomulgue a todo un grupo de personas, en nuestro caso cientos de miles (…) llegamos a la conclusión de que en Roma existe una especie de síndrome de hostilidad hacia la Tradición».
«Lo importante es que seguiremos existiendo. No desapareceremos. Al consagrar a estos obispos, hemos garantizado nuestro futuro, razón por la cual Roma parece profundamente irritada y está intentando imponernos sanciones de una severidad totalmente desproporcionada. Es triste porque el Papa es nuestro padre y lo vemos como tal. En toda familia, cuando un hijo es maltratado por su padre, incluso cuando hace algo bueno, algo por el bien de la familia, y el padre reacciona con castigo y severidad, es una situación dolorosa.
«¿Puede una excomunión ser injusta? Naturalmente, no consideramos válida esta excomunión. Una cosa es afirmar que se ha pronunciado una excomunión; otra muy distinta es saber si es real o no. (…) Lo que es seguro es que la estrategia del Vaticano consiste en usar la fuerza y el miedo contra los fieles para impedir que seamos católicos tradicionales y continuemos haciendo lo que hemos estado haciendo durante los últimos sesenta años». «La tormenta pasará. Creo que la ceremonia de consagración fue un símbolo magnífico para todos nosotros. (…) Inmediatamente después de las consagraciones episcopales, llegó la tormenta: la tormenta de las sanciones romanas. ¿Y qué debemos hacer? Debemos mantener la calma, rezar a la Virgen María, permanecer cerca de ella y tener la certeza de que la tormenta pasará.
Los desastres de la ‘iglesia en salida’.
Nada puede justificar un cisma, pero sabemos que hay muchas cosas que lo explican. Hoy todo se sabe y circulan por los medios digitales todo tipo de barbaridades litúrgicas. El primer vídeo muestra al obispo Trinidad Antonio Márquez Guerrero, nombrado obispo auxiliar de San Juan de los Lagos, saltando y bailando mientras lleva puesta su mitra y ornamentos litúrgicos durante un evento juvenil celebrado en una plaza de toros en Yahualica. El obispo no teme hacer el ridículo devaluando su función y sus vestiduras sagradas, con todo lo que estas significan. El segundo video muestra la danza pagana celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles en Los Ángeles. El periódico diocesano describió a los artistas como “intérpretes de la historia de Nuestra Señora de Guadalupe” y elogió la obra por “su capacidad para fusionar la fe católica con la cultura indígena mexicana”.
Homenaje la diócesis de Múnich a Santa María Magdalena. Una mujer vestida de rojo realizó una «danza litúrgica» y otra, con una estola, pronunció una homilía en forma de diálogo junto al obispo auxiliar Wolfgang Bischof, quien permaneció junto al altar durante toda la celebración eucarística. Se utilizaron globos rojos durante la misa. Asistieron cuatrocientas mujeres de toda la diócesis. La misa marcó la culminación del Año de María Magdalena, una iniciativa de asociaciones de mujeres, la Comisión de Mujeres, el Foro de Mujeres y la Oficina de Pastoral Femenina de la Arquidiócesis de Múnich y Freising, para conmemorar el décimo aniversario de la declaración del Papa Francisco que equipara a María Magdalena con los apóstoles.
Los nuncios y los ceremonieros.
En los últimos tiempos, con motivo de la toma de posesión canónica de una diócesis, se ha vuelto cada vez más común que el Nuncio Apostólico presida la celebración para la instalación del nuevo obispo . Esto ocurre especialmente en aquellos países donde el representante papal disfruta particularmente de la ostentación, pero la costumbre se ha extendido casi por inercia, probablemente fomentada por una concepción distorsionada. Asistimos a una redefinición necesaria del papel de los nuncios, su función histórica hoy ya no es necesaria en muchos aspectos, las distancias y las relaciones han cambiado, y su papel en la elección de obispo es más que discutida.
Otro fenómeno se extiende, nada marginal y vemos el nombramiento de individuos problemáticos como maestros de ceremonias episcopales , sacerdotes que ya han generado diversos problemas en la vida diocesana. En lugar de intervenir seriamente en su formación humana y espiritual, los obispos prefieren consentirlos y confiarles el papel de maestros de ceremonias , optando así por la manera más eficaz de avivar las divisiones dentro de la diócesis.
Cuando un sacerdote locuaz , entrometido y quizás incluso demasiado indulgente asume el papel de maestro de ceremonias , no solo desvirtúa un rol que debería estar reservado para aquellos que, en el presbiterio, saben pasar desapercibidos en lugar de causar molestias, sino que también termina creando divisiones dentro del clero , cuyos miembros tenderán a participar lo menos posible en las celebraciones litúrgicas en lugar de tener que lidiar con individuos problemáticos. Lo discretos y sabios ceremonieros van desapareciendo y hoy abundan los imitadores sin fundamento, sea por lo progre o por lo carca. Es un dato más de la desacralización de las celebraciones, cada vez son más un espectáculo vacío en el que falta la oración y sobra el entretenimiento.
Las homilías y la inteligencia artificial.
Esto va muy rápido, la técnica existe y solo es cosa de tiempo, de poco tiempo, que forme parte de nuestras vidas. Vemos con frecuencia estos comentarios: «El sacerdote estaba bien preparado. Leyó su homilía. Estaba bien estructurada y contenía información precisa. Pero tuve la impresión de que la había generado una inteligencia artificial». Basta hacer la prueba sobre cualquier tema y en un minuto, tenemos un informe preciso.
La pregunta es ¿Acaso la homilía generada por IA no puede ser tan válida y precisa como la elaborada por otros medios?. El Papa León XIII no opina así. Y no solo en su reciente encíclica Magnifica Humanitas . Al comienzo de la Cuaresma de este año, reunido con los sacerdotes de la diócesis de Roma, les exhortó a resistir la tentación de preparar homilías con la ayuda de la inteligencia artificial. Una verdadera homilía consiste en compartir la fe, y la inteligencia artificial es incapaz de hacerlo.
Comunicar el Evangelio, en última instancia, no es simplemente transmitir información, por importante que sea. Es, ante todo, la comunicación de una Persona: Jesucristo. Además, es un proceso personal que va desde el creyente que proclama hasta el creyente que recibe. Es, en definitiva, un encuentro entre personas. Santo Tomás de Aquino utilizó una expresión que más tarde se convirtió en el lema de la Orden Dominicana y que también retomó el Concilio Vaticano II para describir la predicación: contemplata aliis tradere , es decir, «transmitir a otros lo que nosotros mismos hemos contemplado». Este es un proceso profundamente personal. Encontramos un eco de la misma dinámica en las palabras de San Pablo a los cristianos de Corinto, hablando tanto de la Eucaristía (1 Cor 11:23) como de la resurrección (1 Cor 15:3): «Os he transmitido lo que yo también recibí».
El mismo dinamismo de contemplata aliis tradere anima también el comienzo de la Primera Carta de Juan: «Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palpado con nuestras manos, acerca del Verbo de vida… lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos también a vosotros, para que tengáis comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1 Juan 1:1-3). Estas palabras muestran claramente la transición de la experiencia personal, vivida en toda su riqueza, a la proclamación.
La predicación de un sacerdote a su pueblo es un verdadero acto de intimidad. Cuando predicamos, nos abrimos a los demás y revelamos algo de nuestra vida más profunda. Los fieles quizás no puedan describir explícitamente el mundo interior de sus sacerdotes; sin embargo, al menos intuitivamente, comprenden si realmente creemos lo que decimos, si el Evangelio realmente enciende nuestros corazones o no. Este es el significado de afirmar que la predicación, la proclamación de la Palabra, es un acto de intimidad.
La intimidad evoca espontáneamente algo privado, silencioso, oculto al escrutinio público. Sin embargo, en la proclamación del Evangelio ocurre lo contrario. La Palabra de Dios está destinada a llegar al mundo entero. Por ello, paradójicamente, su proclamación es a la vez profundamente íntima y plenamente pública, en la mayor medida posible. Proclamar la Palabra implica vivir esta paradoja. Y es una paradoja que la inteligencia artificial no puede sostener. Ninguna inteligencia artificial puede reemplazar jamás un corazón transformado por la gracia en el acto de proclamar el Evangelio.
Los jóvenes brasileños.
Encuesta nacional presentada a la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Brasil (CNBB). Recabó respuestas de más de 11 000 católicos de entre doce y veintinueve años en todo Brasil. Se utilizó un cuestionario en línea voluntario en lugar de una muestra aleatoria representativa. Según los resultados parciales, la santidad y la fe cristiana fueron los temas de interés más citados por los encuestados. Muchos también expresaron su deseo de una formación más sólida en la doctrina católica, un mayor énfasis en las Sagradas Escrituras y la Eucaristía, así como una liturgia bien celebrada. Al preguntarles qué dificulta la participación en la vida de la Iglesia, los encuestados citaron con mayor frecuencia la falta de atención en la liturgia y un énfasis excesivo en cuestiones sociopolíticas.
Patrícia Espíndola de Lima Teixeira, del Observatorio de la Juventud de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul, quien coordinó la investigación, y declaró que «no sorprenden a quienes trabajan directamente con jóvenes». «Tenemos una generación expuesta a una enorme cantidad de contenido superficial, y esta es precisamente la hipótesis que explica por qué tantos jóvenes demuestran una sed de relaciones más profundas que nutran la fe y un sentido de propósito en la vida». «Lo que realizamos es un estudio libre de prejuicios, que reveló una tensión pastoral que necesita ser acogida y reflexionada con madurez y equilibrio. Creo que la Iglesia está viviendo precisamente este tipo de vocación: superar la polarización y experimentar la unidad incluso en nuestras diferencias, en el espíritu de Pentecostés. Me gusta recordar la imagen paulina del cuerpo y sus muchos miembros (1 Cor 12,12-27): la Iglesia es un solo cuerpo, pero posee una auténtica pluralidad de dones, sensibilidades y experiencias de vida, y esta diversidad debe vivirse en comunión. Este es un tema que merece una exploración continua y profunda, no solo con los jóvenes, sino con todos».
«El objetivo de la investigación era escuchar a los jóvenes y comprender su experiencia de fe. Los datos revelaron que muchos expresan un fuerte deseo de profundizar en su vida espiritual. Existe un interés considerable en temas como la santidad, la Palabra de Dios, la Eucaristía, la formación cristiana y una liturgia bien celebrada. Más que etiquetas, los jóvenes anhelan autenticidad. Esperan encontrar una Iglesia que proclame claramente a Jesucristo, ofrezca formación, promueva un encuentro auténtico con Dios y les ayude a vivir su fe en el mundo actual».
¿Habéis entendido todo esto?
Buena lectura.