León XIV nombra decano a Tagle, Müller contra la nota mariana, petición de cárcel para un obispo, obispos de EE. UU. contra un fusilamiento, bautizos de adultos en Francia y un concilio, sacerdotes diocesanos se pasan a la Fraternidad, Marco Rubio y la herencia cristiana de Occidente.

León XIV nombra decano a Tagle, Müller contra la nota mariana, petición de cárcel para un obispo, obispos de EE. UU. contra un fusilamiento, bautizos de adultos en Francia y un concilio, sacerdotes diocesanos se pasan a la Fraternidad, Marco Rubio y la herencia cristiana de Occidente.
Sábado, vamos terminando una semana muy intensa y como tal termina, ofrecemos más de cincuenta noticias citadas. El cardenal Tagle es el nuevo decano del Colegio Cardenalicio. Primer asiático en el cargo y, cosa menos comentada, un decano que sí podría entrar en un cónclave. Giovanni Battista Re, noventa y dos años y ocho meses, pasa a decano emérito, todos piensan que deja pero no deja, un pura sangre no abandona nunca y, como decía Juan Pablo II, es Re y reina. El día trae abusos, y en dos frentes. La fiscalía de Enna ha pedido dos años de cárcel sin suspensión para el obispo de Piazza Armerina y para su vicario judicial, acusados de falso testimonio en el proceso contra un sacerdote condenado en firme por violencia sexual sobre menores; la sentencia se dicta el 11 de diciembre. Y en Estados Unidos el Pentágono ha anunciado que emitirá en directo un fusilamiento, con la Conferencia Episcopal en contra. También hay cifras, y esta vez publicadas. Sale a la luz el dossier de la agrivoltaica de Santa Maria di Galeria, mientras RomaToday publica que el Vaticano ha cambiado de rumbo de su hospital con el ex Forlanini. Y San Pedro sigue sin arcipreste. Fuera del aula se discute en voz alta lo que dentro se discute en voz baja: el cardenal Müller recusa la nota que prohibió llamar Corredentora a la Virgen, y Andrea Grillo pide reconocimiento canónico para nuevas formas de autoridad. Con Francia al fondo, que bautizó a veintiún mil cuatrocientos adultos y adolescentes en Pascua y ha convocado un concilio provincial para administrarlo.

Un decano que podría entrar en el cónclave

El Papa aceptó la renuncia del cardenal Giovanni Battista Re al oficio de decano del Colegio Cardenalicio y aprobó la elección del cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, como nuevo decano. El anuncio es de ayer; los cardenales del Orden de los Obispos lo eligieron el día antes, reunidos en Roma con motivo del encuentro sobre la familia. Tagle asume el título de Ostia y conserva el de Albano. Re pasa a decano emérito y mantiene Sabina-Poggio Mirteto. Es el primer decano asiático. El único no europeo anterior fue el beninés Bernardin Gantin, entre 1993 y 2002. Repubblica le puso el titular más directo y Exaudi subrayó el dato asiático. El mecanismo merece una línea porque explica por qué Tagle y no otro. El canon 352 §2 dispone que al decano lo eligen los cardenales que tienen el título de una iglesia suburbicaria, «y solo ellos», y que corresponde al Romano Pontífice aprobar la elección. Francisco cooptó a Tagle en el Orden de los Obispos en mayo de 2020 por rescripto especial, en derogación del derecho, pero sin asignarle sede suburbicaria: era cardenal obispo y no podía ser elegido decano. León XIV le dio Albano, de la que tomó posesión el 11 de octubre del año pasado. Menos de un año después, decano. El título de Ostia que ahora suma no es un premio: el canon 350 §4 lo adjudica al decano junto con la iglesia que ya tenía. Son doce los cardenales obispos a día de hoy y nadie ha publicado el recuento de votos. El motu proprio de Francisco de 21 de diciembre de 2019 fijó el oficio en «un quinquenio eventualmente renovable», después de los casi quince años de Angelo Sodano, y creó el título de decano emérito. Media prensa escribe que el quinquenio es renovable «una sola vez»: el texto no dice eso, dice «eventualmente renovable», sin límite. Re fue aprobado como decano el 18 de enero de 2020 y Francisco le renovó el mandato el 7 de enero del año pasado. Se va, por tanto, a mitad del segundo quinquenio, después de seis años y ocho meses y medio. La edad es lo que cambia el oficio. Re tiene noventa y dos; el vicedecano, Leonardo Sandri, ochenta y dos. Ninguno de los dos entraría en un cónclave. Tagle tiene sesenta y nueve y será elector hasta junio de 2037. El último decano que entró en un cónclave fue Joseph Ratzinger, en abril de 2005, y salió Papa; en mayo del año pasado Re presidió las congregaciones generales y se quedó fuera de la Sixtina, donde la elección la presidió el cardenal Parolin como primero del Orden de los Obispos entre los electores. A partir de ahora el decanato vuelve a ser un oficio con función y no solo con precedencia. El Giornale di Brescia, que es de su tierra, le saca la frase del día por WhatsApp: «Escriba que mi sucesor tiene veintitrés años menos que yo. Significa que soy viejo». Noventa y dos menos sesenta y nueve, veintitrés. El mismo diario anota que se retira como el decano más anciano de la historia, por delante de Sodano, y que ha servido a siete Papas. Il Messaggero, en cambio, titula con una frase que atribuye a Re: «Te hemos elegido para gobernar, no para desmontar la Iglesia», dirigida a Francisco. El comunicado no dice nada del vicedecano, cuyo mandato fue renovado también en enero del año pasado y que sigue en el puesto. Y en el mismo dicasterio hubo movimiento el día antes: León XIV nombró a sor Mary Teresa Barron secretaria adjunta de la Sección para la primera evangelización y las nuevas Iglesias particulares y presidenta de las Obras Misionales Pontificias,  

Enna: dos años sin suspensión

El fiscal Santo Di Gregorio ha pedido dos años de cárcel para el obispo de Piazza Armerina, Rosario Gisana, y para su vicario judicial, Vincenzo Murgano, párroco hoy de la Chiesa Madre de Enna. Pidió además que la pena no se suspenda y que se excluyan las atenuantes. Sabemos que el derecho en la iglesia está hecho unos zorros y los obispos no espabilan hasta que no se ven el banquillo civil. El cargo es falso testimonio en el proceso contra el sacerdote Giuseppe Rugolo. El procedimiento va por juicio abreviado ante el Tribunal de Enna y la sentencia está fijada para el 11 de diciembre. Ninguna crónica fecha la requisitoria; ViviEnna es la única que data algo, y sitúa las conclusiones de la defensa el 8 de octubre.  Korazym titula sobre los dos años pedidos para el obispo y el vicario judicial. La condena de Rugolo fue de cuatro años y seis meses en primera instancia, en diciembre de 2024; la Audiencia de Caltanissetta la rebajó a tres años y la Casación rechazó el recurso de la defensa en mayo de este año, de modo que los tres años que citan las crónicas de ayer son la condena definitiva. Y «facilitador de los abusos» es el lenguaje de la motivación de aquella sentencia sobre la conducta del obispo, no la calificación del cargo que se juzga ahora, que es falso testimonio. En enero del año pasado, al día siguiente de la citación a juicio, LiveSicilia informó de que el Vaticano había enviado un visitador apostólico a la diócesis, un obispo del norte de Italia que estuvo en la zona de Enna del 15 al 18 de enero y que debía relacionar directamente al Papa sobre el estado de la diócesis y sobre la conducta del obispo en el caso Rugolo. Veintiún meses después, el visitador sigue sin nombre público, su informe sigue sin consecuencia conocida y el titular de la sede es el mismo. El 11 de diciembre habla un tribunal italiano. Del eclesiástico no sabemos nada como suele ser habitual.

Ciento diecinueve megavatios

El proyecto agrivoltaico de Santa Maria di Galeria llevaba dos años siendo una potencia estimada y poco más. Ya tiene dossier. Massimiliano Tripodo publica en pv magazine Italia los números del informe «Vatican to green» de la Fundación Fratello Sole: 119 megavatios instalados, 53 hectáreas ocupadas de las 370 de la finca, unos 202 gigavatios hora anuales de producción esperada, 90 millones de euros de inversión inicial, que son 760 euros por kilovatio, y 1,2 millones al año de explotación y mantenimiento. Módulos bifaciales sobre seguidores de un eje, a dos metros y medio del suelo. El consumo conjunto de la Ciudad del Vaticano y la Santa Sede está estimado en unos 160 gigavatios hora al año. La planta producirá más de lo que la Santa Sede gasta, y el excedente irá a estructuras vinculadas, el hospital Bambino Gesù entre ellas, más una cuota cedida gratis a entes públicos del territorio. La base jurídica es el acuerdo entre Italia y la Santa Sede de 31 de julio de 2025, cuyo proyecto de ley de ratificación pasó el Senado el 7 de enero. La obra la ejecuta Acea, con un protocolo de intenciones firmado en junio, el mismo mes en que el Papa instituyó la Fundación Fratello Sole para construirla y gestionarla «también en el plano financiero». Cronograma de obras, ninguno: el dossier no lo trae. Esas cifras hay que leerlas con cautela. El propio dossier se contradice: en un pasaje dice 202 gigavatios hora y en otro 203. Y los 90 millones no cuadran con lo que circuló en agosto, cuando algún medio hablaba de cien y otro de ciento diecisiete. El otro expediente inmobiliario va en dirección contraria. RomaToday titula que el Vaticano dice adiós al ex Forlanini porque «ya no es un buen negocio», y dice apoyarse en un informe reservado que explicaría qué hizo descarrilar el plan de compra. Lo que sí tenemos es el papel original. La declaración de intenciones que firmaron el cardenal Parolin y el subsecretario de la Presidencia del Consejo, Alfredo Mantovano, el 8 de febrero de 2024, preveía una cadena de seis pasos: la Santa Sede compraría el área y el complejo a la Región Lazio a un precio por determinar; concedería al INAIL un derecho de superficie de duración y valor por acordar; el INAIL construiría el hospital; el INAIL se lo arrendaría al Bambino Gesù por un canon que amortizase su inversión; Italia y la Santa Sede extenderían a la nueva sede las inmunidades de los artículos 15 y 16 de Letrán; y se discutiría el futuro de Sant’Onofrio, con derecho de prelación del Estado italiano. Ni superficie, ni importe, ni canon, ni plazos. Las tres preguntas que dejamos abiertas hace unos días siguen:  de quién es el edificio cuando el canon acabe de amortizar, cuánto es el canon y qué pasa con el Gianicolo, siguen sin respuesta pública. Si el Vaticano se retira, la primera deja de importar y las otras dos cambian de dueño. Y una tercera pieza, menor pero del mismo capítulo. KINTO, la marca de movilidad del grupo Toyota, amplía su acuerdo con el Governatorato dentro del plan «Conversione Ecologica 2030»: primero la flota oficial, que se sustituye por modelos de cero o bajas emisiones, y ahora los empleados, que podrán alquilar Toyota y Lexus en condiciones ventajosas. Número de vehículos, valor del contrato, duración y firmantes: nada de eso se publica, son costumbres de la casa.  Tres notas de conversión ecológica esta semana y los únicos euros que han salido a la luz son los del dossier solar.

Después de Gambetti

El 3 de octubre, a mediodía, el cardenal Mauro Gambetti fue nombrado arzobispo de Chieti-Vasto, anuncio simultáneo en la catedral de San Giustino y en la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Entra en la diócesis la tarde del 29 de noviembre, primer domingo de Adviento. Deja tres cargos de 2021: arcipreste de San Pedro, vicario general de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano y presidente de la Fábrica de San Pedro. Avvenire lo dice con una sequedad que vale más que cualquier comentario: oficios que quedarán vacantes, porque el Papa no ha procedido al nombramiento simultáneo del sucesor. Hoy se cumple una semana. El Quotidiano Nazionale atribuye el relevo a críticas por «una gestión demasiado gerencial del lugar sagrado». Luigi Bisignani dedica su columna de Il Tempo al nuncio en España, Piero Pioppo, con un signo de interrogación en el título que hace todo el trabajo: después de Gambetti, ¿Pioppo? La misma columna salió por la tarde en el sitio de Nicola Porro con otro titular, el de que León XIV desafía a Sánchez y a Macron. Un texto, dos puertas, el mismo día. Separemos los planos, porque el artículo los mezcla con cuidado. Documentado: Pioppo, nacido en Savona en 1960, fue secretario personal del cardenal Sodano y prelado del IOR entre 2006 y 2010; es nuncio en España desde diciembre del año pasado, en sustitución de Bernardito Auza, y la prensa italiana lo señaló en septiembre como favorito para suceder a Parolin. En indicativo, y por tanto afirmado: que el Papa recibió a Isabel Díaz Ayuso en la nunciatura de Madrid durante el viaje de junio, y que Macron cambió su agenda para asistir a la misa final de Metz y acompañar al Papa al aeropuerto.  Félix Bolaños presionó al nuncio «con particular dureza» para que el Papa pasara por la Moncloa, vinculando esa parada al acceso a otras sedes oficiales salvo el Palacio Real y las Cortes; que la maniobra buscaba que Ayuso no fuese anfitriona; que el silencio del nuncio provocó malestar en los Sacros Palacios; y que Pioppo acompañó espiritualmente a monseñor Perlasca mientras se formaban las acusaciones contra Becciu. Esto último lo cierra el propio Bisignani con una pregunta: «¿Acompañamiento religioso o también sugerencias sobre las declaraciones?». Del nombre que ocupará San Pedro no informa nadie, y el signo de interrogación del título es honesto a su manera.

Una ejecución por televisión

El Pentágono anunció que emitirá en directo la ejecución de Nidal Hasan, el antiguo comandante y psiquiatra del Ejército condenado a muerte por un tribunal militar en 2013 por los disparos del 5 de noviembre de 2009 en Fort Hood, que dejaron trece muertos y treinta y dos heridos. Está fijada para el 3 de diciembre, en Fort Hood, por fusilamiento. Sería la primera ejecución militar estadounidense desde 1961 y la primera por fusilamiento desde 1945. La emisión la aprobó el presidente Trump a propuesta del secretario de Defensa, Pete Hegseth. El arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos y arzobispo de Oklahoma City, habló de «conmoción y gran dolor» y dijo que la decisión «es una promoción bárbara de la cultura de la muerte y debe reconsiderarse». Citó a los Romanos, no devolver a nadie mal por mal, y añadió que una ejecución pública «solo socavará aún más el tejido moral de nuestra nación y será una mancha en la conciencia de su pueblo». La prensa italiana lo recogió como el choque de los obispos americanos. Coakley está estos días en Roma: es uno de los veintidós participantes que el Papa eligió personalmente para el encuentro sobre la familia. El jueves, en Nueva York, el observador permanente de la Santa Sede pedía ante la Asamblea General una moratoria sobre las ejecuciones. Entre esa petición y el anuncio del Pentágono hay veinticuatro horas.

La comisión de los once

La Oficina de Prensa informó ayer sobre los trabajos del encuentro y, entre los temas, dejó un dato de procedimiento. La comisión encargada de revisar el informe de síntesis tiene once miembros, uno por continente donde ha sido posible, y la preside como delegado el cardenal Kevin Farrell. De ahí saldrá el texto del día 14. Del contenido, el padre Giacomo Costa explicó el método y lo que ha subido de los grupos: la inmigración, que apareció en todos, con familias separadas, abuelos criando nietos y matrimonios interreligiosos; la vida digital, con seminaristas formados en esa cultura haciendo preguntas sobre su propia formación; el acompañamiento de las parejas después de la boda; y los supervivientes de abusos. Una frase suya describe el problema de fondo de la semana entera: «palabras comunes pueden referirse a enfoques diferentes». De la oración dijo que «quizá no sea noticia». Los jóvenes y la vocación matrimonial ocuparon el tercer día, y el segundo lo abrió el cardenal Grech. Chiara Lonardo resume lo que allí se ha oído sobre ellos: tienen sed de amor pero ya no creen que pueda durar. Desde el otro extremo, LifeSiteNews acusa a un cardenal de traicionar a la familia natural en el encuentro, y Settimana News titula sobre una sinodalidad mortificada. Cuatro días de aula cerrada y todos escribiendo sin haber entrado.

Müller contra la nota

El 7 y el 8 de octubre se celebró en Roma el congreso internacional De Maria numquam satis, y la intervención del cardenal Gerhard Müller del segundo día es lo más duro que se ha dicho en voz alta contra un documento doctrinal de este pontificado. Marco Tosatti la publica en Stilum Curiae, reproduciendo con permiso la crónica de Edward Pentin y el texto íntegro de la conferencia. El objeto es la nota Mater Populi Fidelis, publicada el 4 de noviembre del año pasado, que declaró el título de Corredentora «siempre inapropiado» en el lenguaje oficial y en la liturgia por el riesgo de oscurecer la mediación salvífica única de Cristo. Müller, prefecto emérito de la Doctrina de la Fe, sostiene lo contrario: que el título es expresión legítima de la fe católica, que no discute que Cristo sea el único Redentor y Mediador, y que hay que entenderlo analógicamente, porque solo Cristo redime en sentido primero y perfecto mientras la cooperación de María depende por entero de la gracia. Se apoya en la dignitas causalitatis de Tomás de Aquino, en Ireneo de Lyon sobre Eva y María, y en el principio mariano numquam satis. De la frase que más circulará: «Si hubiera rechazado su ‘Fiat’, habríamos quedado todos perdidos para siempre». Müller rechaza expresamente que se abandone el título para evitar objeciones protestantes, y dice que esa preocupación revela una idea insuficiente de la libre cooperación humana con la gracia. Es decir: acusa a la nota de ceder en doctrina por razones de diálogo. No está solo. Un grupo de mariólogos publicó este verano una respuesta formal al documento, y aquí mismo se discutió en noviembre. Un prefecto emérito recusando a su antiguo dicasterio en la misma semana en que el Vaticano celebra un encuentro sobre la familia: el calendario romano tiene estas cosas.

Lex condenda

Andrea Grillo escribe en Settimana News sobre el poder en la Iglesia y las nuevas formas de autoridad, y lo hace leyendo dos textos juntos: el informe final del grupo de estudio sinodal de los canonistas, que propone una reforma del Código a largo plazo, y el discurso con el que León XIV abrió la reflexión por los diez años de Amoris laetitia. Arranca con la paradoja: «en la Iglesia uno solo es el titular de toda autoridad: el Señor muerto y resucitado, que se sienta a la derecha del Padre», y el Papa «no es sino servus servorum Dei, instrumento menor y pequeño, arrodillado a los pies del Señor». De ahí saca su tesis: que en la Iglesia ya existen autoridades nuevas y solo se reconocen de forma esporádica y a veces arbitraria, de modo que hacen falta dos cosas distintas, normas que las reconozcan y el reconocimiento mismo, y que las normas no se justifican solas sino por las autoridades a las que sirven. Habla de «una nueva capacidad, todavía embrionaria pero objetiva, de reconocer autoridades», y sitúa a la Iglesia en lex condenda, derecho que se está haciendo, y no en lex condita. Los ejemplos que pone son los dos que estaban esperando: que la reconciliación de los divorciados vueltos a casar «no debe quedarse solo en el secreto del confesionario, sino poder decirse desde los tejados de las casas», porque mientras tanto «toda nueva unión sigue siendo, formaliter, una forma de vida clandestina»; y que la autoridad de las mujeres no se confine a la potestas iurisdictionis excluyendo la potestas ordinis, arreglo que llama paternalista. Llama «lefebvriana» a la resistencia al proceso sinodal, por leer la Iglesia como pirámide preconciliar. El texto es lo que es, una propuesta de parte, y tiene el mérito de decir en voz alta lo que el aula cerrada discute en voz baja. Que el mismo medio publique a la vez este texto y otro titulado sobre una sinodalidad mortificada da la medida del desacuerdo interno de esa orilla.

El hombre es un ser que recibe

Don Giuseppe Russo comenta en el blog de Sabino Paciolla un texto de Benedicto XVI sobre qué es el hombre, continuación de la pieza que recogíamos ayer. Benedicto llevaba dos años y medio siendo Papa emérito cuando pronunció esta homilía a su familia.  Interesante la observación de arranque: que el debate no empieza por el matrimonio ni por la familia, sino por la pregunta de qué es el hombre. El desarrollo va en línea recta. «El hombre es un ser que recibe», porque «no se da el ser a sí mismo», y por tanto la identidad no puede entenderse solo como producto de la propia voluntad. «El hombre no se encuentra a sí mismo replegándose sobre sí, sino abriéndose al otro.» Sobre el matrimonio: «la definitividad no es lo contrario de la libertad; puede ser una de sus formas más altas», y «la libertad no es omnipotencia». Sobre el celibato, «una vez por todas me decido». Y el remate, que es de Benedicto y no del comentarista: «dándose, el hombre recibe». Once años después hay otro encuentro sobre la familia en Roma, con once personas redactando la síntesis y la inmigración, la vida digital y el acompañamiento posmatrimonial como temas que suben de los grupos. La pregunta por el hombre no está en la lista.

El cuarenta y cuatro por ciento

Don Giorgio Bozza se pregunta por qué crece el número de sacerdotes que, tras años de párrocos, piden no recibir otra parroquia. Siguen siendo sacerdotes y lo siguen siendo en serio: celebran, confiesan, echan una mano donde hace falta. Lo que dejan es la responsabilidad directa de una comunidad. Su tesis es que cuando una conducta se vuelve fenómeno, el problema ya no está en las personas sino en la forma que se le ha dado al ministerio: patrimonio inmobiliario, cuentas, normativa, empleados y voluntarios, multiplicado por varios campanarios, y después, si queda tiempo, el anuncio del Evangelio. Los números están en el estudio que cita, y el original dice algo más que el titular. El National Study of Catholic Priests que Gallup realizó para la Catholic University of America entre el 12 de mayo y el 30 de junio de 2025, con 1.164 respuestas y una tasa del 38 %, encuentra que el 44 % de los sacerdotes diocesanos presenta al menos un síntoma de desgaste frente al 31 % de los religiosos. El desglose por generaciones dice más. A la afirmación «se espera de mí que haga demasiadas cosas que van más allá de mi vocación sacerdotal» responden que sí el 13 % de los ordenados antes de 1980, el 38 % de los ordenados entre 1980 y 1999 y el 45 % de los ordenados desde 2000. Casi la mitad de los curas jóvenes. El mismo estudio mide la confianza en los obispos: el 52 % de los diocesanos la tiene en el suyo, tres puntos más que en 2022, y solo el 27 % en el episcopado como cuerpo. Una variable ordena el resto. Entre los que dicen que su obispo se preocupa por ellos, la confianza es del 72 %; entre los que dicen que no, del 10 %.

Padua: la fiscalía abre expediente, y nosotros corregimos

El jueves presentamos como anomalía que el reglamento ponga la sharía como criterio primero y el derecho italiano como residual. El profesor Filippo Danovi, catedrático de procesal en la Statale de Milán y antiguo número dos de la oficina legislativa del ministerio, explica que el artículo 822 del Código de Procedimiento Civil, reformado por el decreto legislativo 149 de 2022, permite a las partes elegir «las normas o la ley extranjera» que regule la controversia, y que la redacción se pensó para abarcar fuentes distintas de la ley estatal, como la lex mercatoria. Lo que escribimos sobre el artículo 806 y los derechos indisponibles se mantiene. La rareza, no: desde 2022 elegir normas no estatales cabe en la ley. El límite, dice Danovi, es el orden público, sustantivo y procesal, y el contradictorio. El presidente de la cámara, Omar Vanin, abogado musulmán y profesor de derecho internacional en Padua, sostiene que no es un tribunal, que no ofrece justicia alternativa, que el arbitraje se limita a materias comerciales y patrimoniales y no al derecho de familia, y que no hay ningún procedimiento pendiente ni laudo dictado. La Unión de Comunidades Islámicas de Italia se ha desmarcado, y califica a la entidad de «autodenominada» y promovida por personas desconocidas para las comunidades musulmanas italianas. La Nuova Bussola dedica dos piezas al asunto, una sobre por qué el arbitraje le parece peligroso y otra sobre la permeabilidad del sistema jurídico.

Sacerdotes que cruzan a la Fraternidad

La Fraternidad San Pío X publica en su propio boletín un recuento de sacerdotes diocesanos que se acercan o se incorporan a ella, y el recuento tiene fechas. En Estados Unidos, la diócesis de Knoxville anunció el 2 de octubre la retirada al padre David Mary Engo de «todas las facultades, permisos y autorizaciones» por su actividad pastoral asociada a la Fraternidad y de apoyo a ella; ordenado en 1997, antiguo franciscano y fundador de los Franciscan Brothers Minor, era hasta hace poco capellán de una comunidad contemplativa. Días antes, el padre Philip Conklin, ordenado en 2024 en Minnesota, fue objeto de un procedimiento canónico tras confirmar su afiliación, y se explicó así: «soy un sacerdote que simplemente no podía ignorar su conciencia». El padre David Fulton se incorporó el año pasado, después de veintiún años de ministerio diocesano y dos de formación con ella. En Polonia, el padre Wojciech Kmak, de la diócesis de Łowicz, empezó su periodo de prueba en Varsovia el 29 de junio, y la Fraternidad enumera cinco sacerdotes polacos más llegados del clero diocesano o de comunidades religiosas. En Brasil, el padre Rodrigo de Oliveira Silva, suspendido por su diócesis en febrero, abrió un nuevo lugar de culto y en agosto recibió nuevas sanciones. En Irlanda, el padre Ailbe Michael O’Reilly ha calificado públicamente las sanciones de Roma como injustas e inválidas. En Austria, la reunión sacerdotal de septiembre juntó a diecinueve sacerdotes de la Fraternidad, cuatro asociados y dos diocesanos amigos, y en Italia el superior del distrito habla de varios grupos de «sacerdotes amigos de la Fraternidad», en su mayoría diocesanos. Lo interesante no son los nombres, que son pocos, sino la dirección y el momento. Roma prepara un procedimiento para los sacerdotes que quieran dejar la Fraternidad, y la Fraternidad responde publicando la lista de los que entran.  

Veintiún mil cuatrocientos

Il Timone sostiene que la Iglesia en Francia levanta la cabeza. La revista no deja leer su artículo a quien no entra con navegador, así que vamos a los números, que están publicados y son extraordinarios. En la Pascua de este año se bautizaron en Francia 13.234 adultos y 8.152 adolescentes de once a diecisiete años, unos 21.400 en total. Los adultos crecen un 28 % sobre el año anterior y los adolescentes un 10 %. En 2016 los adultos bautizados fueron algo más de 4.100: se han triplicado con holgura en diez años. El grupo de 18 a 25 años es ya el mayor entre los adultos, cuando en 2020 el de 26 a 40 era el doble, y las mujeres son el 62 % del total. Los datos son de la encuesta de la Conferencia Episcopal francesa, y París aportó 3.184 bautismos, Marsella 1.437 y Lyon 1.200. La otra columna del libro existe, y hay que ponerla al lado. Los bautizos de niños cayeron de unos 380.000 en 2000 a unos 150.000 en 2024. Las bodas religiosas, de unas 122.000 a principios de siglo a unas 40.000 en 2023. El 46 % de los franceses se declaraba católico en 2025 frente al 85 % de principios de los sesenta, y a misa dominical va el 5 %. Este año se ordenaron ochenta y cuatro sacerdotes. Monseñor Olivier de Germay, arzobispo de Lyon y responsable del catecumenado en Francia, lo resume sin resolverlo: la tendencia «no deja de sorprender e interpelar». Lo institucionalmente interesante es la respuesta. Las ocho diócesis de Isla de Francia y la diócesis de las Fuerzas Armadas han convocado un concilio provincial, titulado «Catecúmenos y neófitos: nuevas perspectivas para la vida de nuestra Iglesia en nuestras diócesis». Los obispos precisan que es un concilio y no un sínodo, aunque trabaje con método sinodal. Empezó en enero, la consulta cerró el 1 de julio, las sesiones deliberativas son este mes, en enero y en mayo de 2027, y después viene la recepción, con las directrices aplicadas en las diócesis tras la aprobación de Roma. Desde el Concilio Vaticano II se han celebrado siete concilios provinciales en todo el mundo. Este es el octavo, y lo convoca la conversión de adultos en el país que se daba por descristianizado. El fenómeno lo veníamos siguiendo desde el año pasado.

Rubio en la Acrópolis

El Departamento de Estado publicó el 7 de octubre el discurso que Marco Rubio pronunció en Atenas, con la Acrópolis de fondo, durante su gira por capitales europeas. Stefano Magni lo analiza en La Nuova Bussola y sostiene que su mérito es restaurar un concepto que había desaparecido del lenguaje político occidental, incluido el «América primero»: el de Occidente. Rubio afirma que Occidente existe y que Estados Unidos pertenece a él, y traza la línea de Grecia a la Europa cristiana y de ahí a América, en ciencia, filosofía, ética, derecho y religión. Dice que la racionalidad griega «abrió el camino al Evangelio de Jesucristo, que encontró terreno fértil en Europa y floreció en el imperio de la cristiandad», nombra a Agustín y a Tomás de Aquino y la tradición del derecho natural, y pone las catedrales de Milán, Colonia y Florencia como herederas de los constructores del Partenón. La parte política es la previsible: orgullo nacional, rearme, reindustrialización y competencia tecnológica. «Con el tiempo, los occidentales hemos empezado a avergonzarnos precisamente de lo que nos hacía excepcionales.» «Elegiremos actuar ahora o perderemos del todo la posibilidad de actuar.» «Queremos ganar juntos. Debemos ganar juntos.» Stefano Feltri lo recoge en Appunti como el programa que va de la herencia griega a la política de Trump, aunque su análisis queda detrás del muro de pago. En un discurso así se notan las ausencias, no hay llamada a la diplomacia multilateral ni a los organismos supranacionales, ni Unión Europea ni Naciones Unidas. Y la Iglesia y la Santa Sede no aparecen: la cristiandad sale como patrimonio civilizatorio, con Agustín y Tomás como columnas de una genealogía, no como autoridad viva con la que haya que contar. Un secretario de Estado católico reclamando la herencia cristiana de Occidente sin mencionar a la institución que la custodia es, en sí mismo, un dato.

Las herencias de Francisco, y las del otro

La Biblioteca delle Oblate de Florencia abre el 15 de octubre un ciclo titulado «Le eredità di Francesco. Pace, ambiente, spiritualità, dialogo», organizado por el Istituto Sangalli con el Ayuntamiento y bajo el patrocinio del Comité Nacional para el centenario del Tránsito de Francisco. Siete sesiones en la Sala Dino Campana, a las cinco y media de la tarde, entrada libre y retransmisión por YouTube. El Francisco del título es el de Asís, y el programa va de Antonio Musarra sobre el mundo según Francisco de Asís el 15 de octubre a Franco Cardini sobre el encuentro de 1219 con el sultán al-Malik al-Kamil el 17 de noviembre, pasando por Ermanno Orlando sobre mujeres y hombres contra la guerra en la Edad Media y Alessandro Vanoli sobre la misión franciscana en los siglos XIII y XIV. Pero dos sesiones son del otro Francisco: el padre Giuseppe Buffon, franciscano, el 26 de noviembre, sobre el Papa Francisco y Francisco de Asís, con presentación de monseñor Giovanni Roncari; y el padre Antonio Spadaro, el 10 de diciembre, sobre la mirada del Papa Francisco y su uso de la poesía. Monseñor Timothy Verdon cierra la parte artística el 3 de diciembre. Un centenario del Tránsito que acaba en diciembre con Spadaro hablando de poesía es un ciclo sobre dos herencias, y la segunda llevaba seis meses sin acto propio en Italia.

Seis años del 10 de octubre

Il Giornale recuerda el papel del cardenal Becciu en la causa de Carlo Acutis. La fecha ayuda: hoy hace exactamente seis años que Becciu, entonces prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, presidía en Asís la beatificación del santo más popular del siglo. Veinte días después dejaba el cargo y los derechos del cardenalato. Hoy espera la sentencia de apelación de un proceso cuyo primer grado sus defensores piden anular entero. Este fin de semana está en Sassari, en las celebraciones del centenario misionero, acto que la prensa sarda cubre con normalidad. Y la entrevista del expresidente del IOR de la que hablábamos ayer toca el mismo periodo y la misma reforma.

Más lecturas

LifeSiteNews presenta el nombramiento de sor Mary Teresa Barron como el de una monja que planteó el sacerdocio femenino; la cita en que se apoya no hemos podido verificarla, y el mismo medio recoge a fieles defendiendo una misa en latín independiente. Taiwán y la Santa Sede convierten la esperanza en acción, según el Giornale Diplomatico, que es el tipo de pieza que conviene leer sabiendo que Pekín la lee también. En Alemania, el nuevo obispo auxiliar Zehe dice que quiere escuchar y hacer cura de almas. El local secreto bajo el bar de la amiga de Mirella Gregori sigue dando titulares. El árbol de Navidad de la plaza de San Pedro vendrá de Basilicata. En dos días, el Dicasterio para la Evangelización ha estrenado secretaria adjunta y ha visto a su pro-prefecto convertido en decano del Colegio. San Pedro lleva una semana sin arcipreste y de eso no hay una palabra oficial. Leo quietus. Buen sábado. «Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen» (Lc 11, 28).

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