Empezamos semana y lo hacemos con la resaca de unos días muy intensos en información. Lo nuestro es contar lo que vemos, intentamos ser completos, no todo lo publicado nos gusta pero ocultarlo no tiene sentido. Los carísimos y nada leídos medios oficiales no son ya ningún cauce de comunicación entre los obispos y sus fieles. Algún día nos contarán los que realmente cuestan a los fieles, los obispos no ponen un céntimo, tanta publicación inútil. Tienen un buen resumen de la situación en ¿Quién paga la fiesta mediática del progresismo eclesial? de Francisco Jose Delgado. No es de recibo de los medios de información libres, los que no reciben un céntimo de la maraña de instituciones oficiales de la Iglesia, sean la fuente habitual y fiable de información incluso para obispos y cardenales. El Papa León sabe que se entera de mucho más por esta humilde Specola que por los enormes medios vaticanos en los que pierde más de cincuenta millones de euros de los fieles al año tirados para nada. Tomar decisiones puede ser costoso, hay que tener la capacidad de ponerse colorado alguna vez, el riesgo es vivir toda la vida amarillo y es esto parece que estamos.
El pontificado del veremos.
Aldo Maria Valli replica otro artículo de Infovaticana, se nota el crecimiento de lectores y de influencia. Lo citado es Il pontificato del “vedremo” en donde se da un repaso a algunos de los temas que el Papa León XIV parece que no quiere, o no puede, resolver y que va dando patadas hasta salir de la provincia. «Los asuntos más acuciantes siguen exactamente donde Francisco los dejó, con ese provideatur del 9 de mayo de 2025, que se ha convertido en la estrategia no oficial del pontificado. Lo que entonces parecía prudencia durante la transición, ahora es un sistema: la apuesta a que los problemas prescribirán antes de que tenga que resolverlos». «… Fernández no lo tocó: lo dejó donde estaba, que es la forma más barata de confirmarlo». Alemania es un ejemplo paradigmático. (…) Cuando se le preguntó sobre el tema durante su primer viaje, el papa lo desestimó con un «ya veremos»…». «Con el Opus Dei, la espera ya no se mide en meses, sino en pontificados…». «“Traditiones custodes” es otro ejemplo de cómo la inacción puede estallar: la FSSPX, necesitando asegurar su sustento espiritual, ha detonado una bomba de relojería». «…los problemas eclesiales no desaparecen solos; estallan. “Ya veremos”, dijo el Papa. “Lo estamos viendo”.
Con las familias del Vaticano.
«¡Alto a la destrucción!»
Durante el Ángelus, el Papa habló con profunda tristeza sobre los «violentos ataques que recientemente han azotado varias ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania, causando la muerte de personas inocentes». «Me solidarizo con el sufrimiento del pueblo, que ha vivido con angustia y miedo durante años. ¡Un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y la paz!». Estas palabras llegan en un momento especialmente delicado. Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados de Donald Trump, llegaron a Kiev el 6 de septiembre para reunirse con Zelensky tras haber sido recibidos por Putin en el Kremlin el día anterior. Las conversaciones, que duraron tres horas, fueron calificadas por la parte rusa de «sustanciales» y «constructivas», pero hasta el momento no se ha logrado ningún avance concreto. León XIV desde el inicio de su pontificado, insistió en la necesidad de una paz «auténtica, justa y duradera», y ofreció la disposición de la Santa Sede para fomentar el diálogo. El Vaticano carece de los medios para forzar una negociación y no oculta la distancia que separa a las partes.
Enzo Bianchi en los medios del Vaticano.
Enzo Bianchi falleció el martes 1 de septiembre en el Hospital Molinette de Turín. Tenía 83 años. Ese mismo día, L’Osservatore Romano, cuyo redactor jefe es Andrea Monda, publicó una breve nota biográfica en la página 5 bajo el titular «Ha muerto Enzo Bianchi». El periódico recordaba la fundación de Bose, su dimisión como prior y los nombramientos que recibió de Benedicto XVI y Francisco. En el centro, también se afirmaba que la comunidad se había convertido en «un referente no solo para los católicos, sino también para el diálogo ecuménico e interreligioso». Una sola línea para desestimar lo que había ocupado décadas de la vida de Bianchi y había dado a conocer a Bose en todo el mundo.
Ni una palabra de la editorial de Bianchi, Qiqajon, y su contribución al redescubrimiento de los grandes Padres de la Iglesia, los Padres del Desierto y una tradición espiritual que durante décadas hizo accesible. Qiqajon publicó textos de una profundidad espiritual, patrística, bíblica y monástica excepcional, contribuyendo a la formación de generaciones de lectores, tanto religiosos como laicos.
En la información oficial se dulcifica la medida en la que «mediante un decreto del 13 de mayo de 2020», la Santa Sede había ordenado a Bianchi que abandonara la comunidad. Ni una palabra sobre los motivos de dicha medida, cómo se adoptó y, sobre todo, a instancias de quién; qué luchas internas dentro de la comunidad habían precedido y acompañado a ese documento; y qué había surgido posteriormente de la investigación y de los documentos publicados en años posteriores por quienes habían leído, estudiado y, finalmente, hecho público el decreto en su totalidad.
Ravasi fue uno de los tres cardenales —junto con Matteo Zuppi y Giuseppe Versaldi— que se acercaron al secretario de Estado Pietro Parolin para buscar una solución más justa y digna para el fundador de la comunidad. La propuesta consistía en permitir que Bianchi se retirara a Cellole, la fraternidad que fundó en la Toscana, donde varios monjes que habían decidido acompañarlo también podrían vivir con él. La consecuencia es que hoy Bose es un monasterio sui iuris , directamente sujeto a la Santa Sede, y poco queda de la distinción ecuménica que marcó su nacimiento e historia.
Ravasi lo sabía. Conocía a Bianchi desde hacía cuarenta años, conocía a Bose, conocía el peso eclesial y humano de esa medida, e incluso había buscado una solución entre bastidores. Es sabido que narcisismo de Ravasi no tiene precedentes y camina de la mano de cualquiera que importe, siempre y cuando cada relación contribuya a inflar ligeramente su ego. Mientras Enzo Bianchi fue el abanderado del progresismo católico, el ecumenismo y el diálogo, todo iba bien. Pero cuando Bianchi se volvió un estorbo, cuando se vio envuelto en las luchas internas de la comunidad que él mismo había creado, el ambiente cambió.
El 6 de septiembre, casi una semana después de su fallecimiento, el Osservatore Romano publicó un extenso artículo de Sergio Valzania sobre la XXXII Conferencia Ecuménica Internacional sobre Espiritualidad Ortodoxa, que se celebrará en Bose. En él se relata la historia del monacato pachomiano, el programa, los ponentes, la dimensión ecuménica de la conferencia y la presencia de académicos de Australia, Estonia, Canadá, Grecia y Polonia. Enzo Bianchi no aparece ni una sola vez y sin mencionar al hombre que la concibió y la impulsó.
Enzo Bianchi dedicó uno de sus últimos libros a la fraternidad . En las primeras páginas, escribe que «la fraternidad es resistencia a la crueldad del mundo» y la describe como una elección que debe renovarse continuamente: rechazar la exclusión, buscar la reconciliación, preservar una comunión humana capaz de resistir la rivalidad y la violencia.
Entre el borgo Laudato Si y el basurero.
La realidad es muy cruel y mientras el Papa León XIV celebra en el Centro Laudato Si’ de Castel Gandolfo el día que promueve el cuidado de nuestra casa común a través de la protección del medio ambiente y el desarrollo local, el Ayuntamiento de Roma está construyendo una megaincineradora en las cercanías, cuyas emisiones comprometerán la eficacia de los experimentos biológicos del Centro Laudato Si’. Los ciudadanos de Castelli Romani firmaron una carta enviada el 18 de agosto al Vaticano y al Centro de Formación Avanzada Laudato Si’, solicitando su intervención para proteger la zona de Castelli Romani, amenazada por el proyecto de una gran incineradora que Roma Capitale pretende construir en Santa Palomba, a pocos metros de la frontera con Albano. La planta, diseñada para eliminar aproximadamente 600.000 toneladas de residuos al año, estaría ubicada a poca distancia de las Villas Pontificias de Castel Gandolfo y Borgo Laudato Si’.
La carta también cita el artículo 7 del Tratado de Letrán, que obliga al Estado italiano a proteger los bienes de la Santa Sede —incluidas las Villas Pontificias de Castel Gandolfo—, y dos convenios internacionales (Ginebra 1979, Espoo 1991) que establecen el principio de consulta preventiva entre territorios vecinos para proyectos con posibles repercusiones transfronterizas, como una incineradora a gran escala. Se trata de leyes vinculantes para Italia, pero que, al parecer, no se han respetado.
El lío de Torreciudad no amaina.
Seguimos con artículos que siguen poniendo en el punto de mira al peculiar obispo de Barbastro. Sus espejismos se centran ahora en la Imagen de Nuestra Señora de Torreciudad y exige su devolución a su ubicación original y rescata dos cartas del difunto Papa en las que se habla de «intrigas mafiosas». La prelatura expone los acuerdos de la época y afirma que las diferencias legales no pueden «transformarse en una acusación ofensiva e infundada».
El obispo de Barbastro apela a la autoridad del difunto Pontífice, el Papa Francisco, quien «estaba personalmente al tanto del problema», como se lo expresó durante su visita ad limina en diciembre de 2021. «Más tarde, en una nota manuscrita fechada el 13 de julio de 2023, me escribió de su puño y letra: ‘¡No cedas!’ Y el 18 de septiembre de 2024, cuando me lo encontré en la Plaza de San Pedro, me preguntó directamente de nuevo: ‘Ángel, ¿ya han sacado a la Virgen?'» Unas semanas más tarde, en otra nota manuscrita fechada el 13 de octubre de 2024, me advirtió expresamente de las «intrigas mafiosas en marcha» que rodeaban este asunto, tal como yo lo había hecho en mi homilía en nuestra catedral exactamente un año antes.
La extinción de los cristianos en Tierra Santa.
«Los cristianos viven esto con gran dificultad, sobre todo en Cisjordania. Una economía que antes dependía en un 75% del turismo religioso, como en Belén, ahora ve a cientos de familias en la miseria. Es una situación de emergencia. Los cristianos están preocupados por el futuro de su pueblo, sus hogares y sus tierras. Pero incluso quienes viven en Israel experimentan incertidumbre y dificultades. En el norte de Israel, la delincuencia organizada dificulta enormemente la vida, y muchos allí también consideran la posibilidad de emigrar para construir un futuro mejor para sus hijos en otro lugar». «Cuando el Papa León se reunió con los trabajadores humanitarios en Tierra Santa, nos habló de una auténtica hemorragia. Esta hemorragia es real y nos preocupa, pero siempre habrá una pequeña presencia allí, y siempre permaneceremos aquí junto a quienes se quedan».
La anulación de las partidas de Bautismo.
La Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea defiende la integridad de los registros bautismales antes de su próxima decisión sobre el caso de un apóstata belga que solicita la eliminación de sus datos a la Diócesis de Gante. La Diócesis de Gante decidió hacer una anotación al margen del registro, indicando la decisión de esta persona, bautizada en la infancia, de abandonar la Iglesia Católica. Los obispos sostienen que «un registro bautismal no es una ‘lista de miembros’ de la Iglesia, sino un registro de hechos históricos» que documenta los bautismos celebrados y que, por su naturaleza, «no puede equipararse de ninguna manera con el concepto de ‘afiliación’ aplicable, por ejemplo, a las asociaciones bajo el Derecho Civil». Cita varios casos en Francia, Italia y Malta que respaldan esta interpretación de los registros. También se recuerda que, según el canon 535 del Código de Derecho Canónico , «cada parroquia está obligada a conservar dichos registros y a custodiarlos con cuidado» y que constituyen «un instrumento probatorio fundamental» en la vida interna de la Iglesia. «Los derechos de una persona que ya no desea ser identificada como católica no pueden llegar al extremo de exigir a la Iglesia que adapte la forma en que ella misma considera los registros bautismales a sus sentimientos u opiniones». Esto no impide que «la persona en cuestión ejerza su libertad de conciencia o declare claramente que ya no desea ser considerada católica practicante o creyente».
«A cada día le basta su contrariedad».
Buena lectura.