El papa León XIV concluyó ayer sus vacaciones de verano en Castel Gandolfo, regresando al Vaticano tras más de tres semanas en Castelli Romani. El Pontífice abandonó la residencia a las 20:34, saludando y bendiciendo a varios niños y sus familias que lo esperaban a la salida. Durante su estancia celebró el Ángelus dominical, presidió celebraciones litúrgicas, se reunió con fieles y peregrinos, y realizó gestos de especial atención hacia los más vulnerables. En los próximos días, León XIV retomará sus funciones habituales en la Santa Sede, al tiempo que regresará a las Villas Pontificias para algunas citas previamente programadas.
El Perdón de Asís.
En los próximos días comenzarán las celebraciones del Perdón de Asís. El 2 de agosto celebramos el Perdón de Asís, el don que San Francisco obtuvo para que el mayor número posible de almas pudiera reencontrar el camino al Cielo a través de la conversión, la confesión y la gracia de Dios. San Francisco no proclamó un Evangelio adaptado al mundo. Anunció a Cristo crucificado, invitó a hacer penitencia y deseó la salvación de las almas. Por eso también acudió al sultán: no para afirmar que todas las religiones eran iguales, sino para dar testimonio de Jesucristo y llamar a cada hombre a la verdad del Evangelio.
Desde los primeros siglos, la fe cristiana ha sido custodiada por los Padres de la Iglesia como un tesoro recibido de los Apóstoles. Enseñaron que la verdad no puede ser modificada según los tiempos, porque Cristo es el mismo ayer, hoy y para siempre. San Ireneo de Lyon recordó que la verdadera fe es la transmitida por los Apóstoles y salvaguardada por la Iglesia, advirtiendo contra las doctrinas que se alejan de la verdad recibida. San Atanasio afirmó con firmeza que la fidelidad a Cristo requiere permanecer firmes en la verdadera fe, incluso cuando el mundo o muchos hombres se alejan de la verdad. San Agustín escribió: “Nadie puede tener a Dios como Padre si no tiene a la Iglesia como Madre”, recordando la importancia de permanecer unidos a la fe auténtica transmitida por la Iglesia.
Hoy nos vienen a la mente las palabras de San Pablo: «Llegará un tiempo en que la sana doctrina ya no perdurará» (2Tm 4, 3). Y también: «En los últimos días vendrán tiempos difíciles» (2Tim 3, 1). Vemos con preocupación una confusión creciente en la fe. La idea de que todas las religiones conducen por igual a Dios, algunas reuniones de oración interreligiosas que pueden percibirse como una Misa al mismo nivel que todas las religiones, el tema de la Pachamama, las aperturas a las uniones civiles, las bendiciones de parejas del mismo sexo y el acceso a la Eucaristía para algunas personas divorciadas y que han vuelto a casarse son cuestiones que suscitan una profunda preocupación y que alejan a los fieles de la claridad del Evangelio.
Cristo nunca dijo que todos los caminos conducen al Padre. Los Apóstoles proclamaron: «No hay salvación en ningún otro» (Hch 4, 12). La misión de la Iglesia no es adaptar el Evangelio al espíritu de los tiempos, sino proclamarlo en su totalidad, incluso cuando es difícil y va en contra de la corriente. Los Padres de la Iglesia nos recuerdan que la misericordia de Dios no elimina la necesidad de la conversión. San Juan Crisóstomo enseñó que no basta con llamarse cristiano, sino que se debe vivir según el Evangelio y transformar la propia vida. Las iglesias se están vaciando, muchas abandonan la fe, a menudo se relativiza el pecado, la confesión se descuida y la conversión se debilita. Todo es también fruto de una pérdida de claridad en la proclamación de la verdad.
San Pablo advierte enérgicamente: «¡Aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os prediquemos un Evangelio distinto al que os hemos predicado, sea anatema!» (Gal 1, 8). «Entra por la puerta estrecha… porque estrecha es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida» (Mt 7, 13-14).
Cordileone en la Signatura Apostólica.
Es un nombramiento que no ha pasado desapercibido: «Estoy profundamente agradecido al Santo Padre, el Papa León XIV, por nombrarme miembro de la Suprema Signatura Apostólica». “Asumo esta responsabilidad con un profundo sentido de mayordomía, reconociendo que cada cargo en la Iglesia se confía al servicio de Cristo, de su pueblo y de la misión del Evangelio”. “Al conmemorar el 800 aniversario del tránsito de nuestro patrón, San Francisco de Asís, ruego que su ejemplo de humilde fidelidad a Cristo y de servicio gozoso a los demás siga guiando mi ministerio.”
El Papa León XIV también nombró para el Tribunal Supremo a prelados como el obispo Edward M. Lohse de Kalamazoo, Michigan; el obispo Krzysztof Nitkiewicz de Sandomierz, Polonia; y el obispo Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, antiguo secretario del Dicasterio para los Textos Legislativos. El Papa también incluyó en el grupo a varios académicos: el padre Eduardo Baura de la Peña, del Opus Dei, profesor de Derecho Canónico en la Universidad Santa Croce de Roma; el padre Gianpaolo Montini, profesor emérito de Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana de Roma; y el padre Ulrich Rhode, SJ, también profesor de Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana. Rhode es exalumno de la Escuela Superior de Filosofía y Teología de San Jorge (Philosophisch-Theologische Hochschule Sankt-Georgen) en Fráncfort, Alemania, donde el joven padre Jorge Bergoglio estudió brevemente en 1986. Cordileone fue nombrado arzobispo de San Francisco hace exactamente 14 años, el 27 de julio de 2012, por el Papa Benedicto XVI. Recientemente pidió un acceso más fácil a la Misa Tradicional en latín.
¿Por qué Covadonga?
En la catedral de Las Palmas de Gran Canaria.
Alrededor de quinientas personas posaron desnudas frente a la Catedral de Santa Ana en Las Palmas de Gran Canaria, pintadas con los colores de la bandera arcoíris. Esta idea fue tomada por el fotógrafo estadounidense Spencer Tunick durante el festival Culture & Business Pride. El hecho de que se elijan con frecuencia entornos religiosos para este tipo de actuaciones es una cuestión de psiquiatría. Lo curioso es que que el obispo de Canarias, monseñor José Mazuelos, que no participó en el evento, en lugar de condenar el incidente y mandar a la multitud vestida con los colores del arcoíris a vestirse, calificó la maniobra de «marketing para la ciudad». El fotógrafo Tunick dirigió la actuación desde el tejado de la residencia del obispo. La explicación fue la de siempre: «Una imagen que pretende simbolizar la diversidad, la libertad y los derechos de las personas LGTBIQA+».
La fotografía fue tomada el día dedicado a Santa Ana, con la catedral repleta de fieles para las celebraciones litúrgicas en honor a la patrona de la ciudad. Precisamente por este motivo, muchos fieles no pudieron asistir a misa como de costumbre, debido a las medidas de seguridad para la sesión fotográfica. El propio obispo Mazuelos tuvo que solicitar la intervención policial para abrir un corredor de acceso a la iglesia. La prensa local informa que algunos vestidos con los colores del arcoíris entraron a la catedral desnudos y pintados. Pero «todo lo que sirva de promoción para la ciudad es bueno» que parece ser que estaba vestido: «No solo no me opongo a esta intervención artística, sino que la apoyo». y por su fuera poco el obispo continuó con sublimes argumentos: «Cuando vamos a la playa, vemos cuerpos desnudos, ¿verdad?». Es una pena que la plaza de la catedral no sea la playa.
Más de obispos enloquecidos.
Una laica pronunció un sermón conjunto durante la misa en la archidiócesis de Múnich y Freising esta semana con motivo de la festividad de Santa María Magdalena, fue su obispo auxiliar, Wolfgang Bischof, que junto con Theresia Reischl, presidenta de la Comisión de Mujeres del Arzobispado ofrecieron una homilía conjunta. El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano rechazó categóricamente la propuesta alemana y señaló que la Iglesia ha dejado clara dicha enseñanza en repetidas ocasiones. “La reserva de la homilía a un sacerdote o diácono no es una mera norma disciplinaria, sino que deriva de la propia naturaleza de la liturgia”. La homilía no es solo una plataforma pública para pronunciar un discurso de temática espiritual, sino que es “parte integral de la Liturgia de la Palabra, está intrínsecamente ligada a la proclamación del Evangelio y constituye un ejercicio del munus docendi confiado a los ministros ordenados mediante el Sacramento del Orden Sagrado”. Ya verán como en este caso, siempre sucede con este tipo de abusos, el obispo es ascendido y la laica a sueldo recompensada.
Tobin y la guerra justa.
Tobin, arzobispo de Newark, ofreció a los fieles una reflexión sobre el significado de la guerra a la luz de la doctrina católica, reafirmando la preferencia radical de la Iglesia por la paz y exhortando al rechazo de cualquier forma de glorificación o idealización del conflicto armado. El punto de partida de su mensaje es un pasaje de la constitución pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II: «mientras el hombre siga marcado por el pecado, la amenaza de la guerra continuará cerniéndose sobre la humanidad; en la medida en que el pecado sea vencido mediante la caridad, también la violencia podrá ser superada».
El cardenal la define como «siempre un mal», incluso cuando se emprende por necesidad, con el objetivo de defender vidas humanas o restablecer la paz. Reconoce que puede haber circunstancias en las que la acción militar sea inevitable, pero este reconocimiento no convierte la guerra en algo que deba ser bienvenido o celebrado. Todo conflicto conlleva la devastación de vidas humanas, especialmente de personas inocentes, y la destrucción de hogares, negocios, hospitales, escuelas y lugares de culto. También aborda la doctrina católica tradicional de la guerra justa. Tobin la considera una herramienta útil para determinar si una intervención militar puede justificarse moralmente, pero solo bajo condiciones estrictas y limitadas. El sacrificio de los soldados y de las poblaciones involucradas debe distinguirse de la violencia infligida durante el conflicto, que conserva todo su drama moral.
El mensaje finalmente recuerda la condena de la carrera armamentística por parte del Concilio Vaticano II. Gaudium et Spes la define como uno de los flagelos más graves de la humanidad, haciendo hincapié en que sus consecuencias económicas y sociales recaen principalmente sobre los pobres.
¿Quedan intelectuales católicos ?
Mientras los intelectuales católicos guardan silencio, son voces seculares, a veces abiertamente no creyentes, las que mantienen abiertas en el debate público las cuestiones que alguna vez fueron nuestras: Dios, el mal, el perdón, la muerte, el destino. Y no es algo reciente. Mucho antes, un no creyente vislumbró el vacío que más tarde se denominaría «secularización»: Pier Paolo Pasolini, quien nunca creyó y, precisamente por ello, lloró —con claridad profética— la desaparición de lo sagrado del mundo de los pobres. Como director no creyente, realizó uno de los retratos más religiosos de Cristo jamás concebidos: El Evangelio según San Mateo (1964), dedicado «a la memoria de Juan XXIII». Cuando la fe enmudece, las preguntas que solo ella podía plantear permanecen latentes bajo las cenizas; y quienes las custodian suelen ser quienes no las comparten.
Ya no se trata de intelectuales católicos opuestos a intelectuales seculares, sino simplemente de intelectuales, guardianes de lo que él acertadamente denomina la «conciencia de la cultura». En el siglo II, el autor anónimo de la Carta a Diogneto describió a los cristianos así: no se distinguen de los demás por territorio, idioma ni costumbres; habitan todas las ciudades y son el alma del mundo, así como el alma está en el cuerpo: omnipresentes e invisibles. Cuando el cristianismo tuvo un gran legado cultural, lo hizo en este contexto de presencia generalizada, no en el de una guarnición.
Agustín no escribió De civitate Dei como un manifiesto partidista, sino como un hombre que reflexionó sobre el colapso de Roma con mayor profundidad que sus contemporáneos. Lupo nos recuerda que Montini escuchaba a Maritain no por ser un filósofo católico, sino por ser un verdadero filósofo; y El Quinto Evangelio de Pomilio no es una obra maestra, aunque sea católica o precisamente por ello: es una obra maestra, y la fe obra en ella como la levadura en la harina, invisible y omnipresente.
¿Qué es exactamente lo que se ha abandonado? No en los periódicos, ni en las conferencias, donde, si acaso, se magnifican las voces genéricamente católicas. Se ha abandonado algo primordial: la interioridad, que hace posible el pensamiento. John Henry Newman, antiguo anglicano y posteriormente cardenal católico, lo expresó con una fórmula impactante: «La conciencia tiene derechos porque tiene deberes». No al revés. Cuando se reclaman derechos sin el deber que los sustenta, ya no es la conciencia la que habla, sino la arbitrariedad que ha usurpado su nombre. Vivimos en una época que ha multiplicado los derechos y perdido la gramática de los deberes; quizás el primer servicio cultural de los cristianos sea recordar, viviéndolo, que la conciencia no es el lugar donde se hacen reclamaciones, sino el lugar que no se abandona.
Los Rotary y demás clubs masónicos.
Interesante y largo artículo de Roberto Pecchioli en donde analiza los orígenes y el papel de Rotary y Lions Clubs International, la relación histórica entre la Iglesia Católica y la masonería, la influencia de los poderes económicos y culturales en la sociedad, la crisis de las raíces cristianas de Europa y los desafíos que enfrenta la Iglesia en su diálogo con el mundo contemporáneo. Nuestras raíces cristianas se desvanecen lentamente, ¿hemos perdido definitivamente la conexión con nuestro pasado, o aún es posible recuperarla?
«La religión cristiana fue fundada por Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad. Por lo tanto, no desaparecerá. El Evangelio mismo reconoció el peligro de perder las raíces: «Cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿hallará fe en la tierra?» (Lucas 18:8). La religión cristiana no desaparecerá, pero estoy convencido de que está destinada a dejar de ser «romana», es decir, a no estar arraigada en una civilización específica, la nuestra, que ha dejado de influir. Como escribe Emmanuel Todd, hemos pasado de la «etapa zombi» del cristianismo, una fase en la que la gente casi ya no cree pero conserva algunos rasgos de la civilización cristiana, a la «etapa cero», en la que todo se ha disuelto —fe, doctrina y la cosmovisión cristiana específica— en el rincón del mundo que impropiamente se denomina Occidente. Las civilizaciones nacen, viven y mueren. La civilización cristiana europea está en su agonía. No creo que sobreviva, salvo en pequeños grupos, focos de resistencia. Como escribió Alasdair MacIntyre, necesitamos un nuevo San Benito, pero el enemigo bárbaro no está a las puertas; ya ha invadido la ciudad».
¿Cuáles son los orígenes históricos de Rotary y Lions? ¿Cuáles eran sus propósitos y cómo han evolucionado con el tiempo? Algunos sostienen que estos clubes de servicio podrían tener vínculos con círculos masónicos o representar una puerta de entrada a otras redes asociativas. ¿Qué evidencia histórica respalda esta teoría y cuáles son las diferencias entre estas organizaciones?
«Rotary International es un club de servicio internacional fundado en Estados Unidos en 1905. Sus miembros, los rotarios, suman casi un millón y medio en todo el mundo. Su propósito oficial es «el servicio por encima del interés propio», como lo indica su lema. Reúne a miembros de la élite profesional, académica y empresarial. Con el tiempo, ha imitado asociaciones similares, también autodenominadas como de «servicio», como Soroptimist —un club de mujeres— y el Club de Leones, fundado en 1917 por el masón estadounidense Melvin Jones. El nombre Rotary Club deriva del rey lombardo Rotari, quien en el siglo VII otorgó a los arquitectos conocidos como Maestri Comacini la condición de hombres libres, con derecho a viajar y trabajar en cualquier lugar sin impedimentos. Tienen una regla que establece que » ningún club tendrá como objetivo el enriquecimiento económico de sus miembros», y si bien la labor caritativa de ambas asociaciones es genuina, la realidad es que son principalmente lugares de encuentro, de intercambio de favores, de forjar relaciones y de crear redes de amistad que rara vez son desinteresadas. Uno ingresa a ciertos entornos en parte por vanidad, en parte para alardear del propio éxito y, sobre todo, para forjar relaciones útiles en las profesiones, en los negocios y en la acción política».
«La contigüidad entre la masonería, Rotary y los Leones no es una idea descabellada, si los masones fueron los fundadores de estas organizaciones, si la red es internacional y jerárquica, con su epicentro en los EE. UU. (en lugar de Inglaterra como en el caso de la masonería), y si comparten ideales o tendencias. Internacionalismo, secularismo y la llamada actividad filantrópica, un término típicamente masónico. Amigos de la humanidad, pero con el objetivo de guiarla y reforzar su dominio más allá del tiempo y el espacio. Las diferencias son evidentes: los «clubes de servicio» son principalmente espacios donde se realizan actividades benéficas, la gente se reúne y se «reconoce». La masonería es poder puro y anticristiano, cuyo objetivo es establecer un nuevo orden a partir del caos que siembra. «Ordo al caos» es uno de los lemas de la llamada masonería».
¿Existen documentos que demuestren un vínculo estructural entre Rotary, Lions y la masonería, o se trata principalmente de interpretaciones basadas en asociaciones compartidas, similitudes organizativas o culturales? ¿Cuál ha sido la relación histórica entre la Iglesia Católica y la masonería? ¿Por qué la Iglesia ha expresado reservas sobre la afiliación católica a organizaciones masónicas? ¿Cómo ha percibido el mundo católico la presencia de asociaciones seculares y filantrópicas como Rotary y Lions?
«No creo que los vínculos sean estructurales. Sin duda, muchos masones también son rotarios o leones. Creo que existe una contigüidad por la cual uno se une —cooptado— a los clubes rotarios o leones, y a partir de ahí algunos consideran ingresar en logias. La Iglesia Católica comprendió, ya en 1717 —año de la fundación de la masonería—, la magnitud del ataque lanzado contra ella por una asociación que rechazaba a la Iglesia pero aún no la religión organizada, que creía (todavía) en un Dios distante, el Gran Arquitecto, indiferente al destino de la humanidad y la creación. Bajo el pretexto del libre pensamiento, cuestionó todos los presupuestos éticos, espirituales, dogmáticos y doctrinales del cristianismo, en particular del cristianismo católico y ortodoxo. Pertenecer tanto a la masonería como a la Iglesia está prohibido desde 1738 por decreto del Papa Clemente XII, reafirmado varias veces y confirmado por el derecho canónico. Para los católicos, cualquier buena obra sigue siendo buena independientemente de quién la realice, pero el secularismo —el rechazo a la trascendencia, que implica que uno puede hacer el bien pero no porque vea el rostro de Dios en los demás— es una barrera insuperable. Por supuesto, hay muchos católicos en Rotary, y aún más en Lions. Les atrae la idea del servicio, pero aún más la posibilidad de acceder a círculos de poder».
«Cualquiera que actúe fuera —en realidad en contra— del mundo cristiano y de la Iglesia debe ser visto siempre con la máxima cautela. La prohibición de la masonería sigue siendo justa y comprensible. La masonería es quizás la más importante de las potencias reservadas —aunque ya no ocultas— que tienen el destino común en sus manos, más allá del discurso democrático y liberal. No es la única: pensemos en el Club Bilderberg, la Mesa Redonda y otros círculos cerrados y oligárquicos, donde se deciden asuntos de suma importancia fuera de los canales institucionales y sin el conocimiento del pueblo. Las revoluciones francesa y estadounidense fueron llevadas a cabo por masones, al igual que el nacionalismo del siglo XIX es en gran medida masónico. El Risorgimento italiano también fue masónico, llevado a cabo contra la Iglesia y sin el pueblo. Un proyecto a largo plazo para revolucionar nuestra civilización, controlarla y someterla a los valores —o antivalores— masónicos. Ejercer influencia es una operación completamente legítima: significa aparecer abiertamente difundiendo ideas, visiones y proyectos. Si la influencia se convierte en poder organizado, ejercido en secreto, eligiendo a las clases dominantes por lealtad al proyecto y a la logia —u otros grupos oligárquicos—, entramos en el terreno de la enemistad. Inimica vis, fuerza enemiga, es (¿era?) uno de los juicios de la Iglesia hacia la masonería».
La descristianización es un hecho. Comenzó con la Ilustración en el siglo XVIII y continuó con la progresiva marginación de la religión de origen liberal —un asunto privado sin consecuencias ni interés público— y de origen marxista (materialismo total y ateísmo declarado), lo que condujo a la fase actual de indiferencia y negación de la ley natural establecida por Dios e inscrita en el corazón del hombre. Prueba de ello es la legislación que primero legalizó el divorcio (aceptado de inmediato sin cuestionamientos en los círculos protestantes), luego el aborto, y hoy incluso el matrimonio y la sexualidad homosexual, lo que lleva a una deriva hacia la eutanasia, una dramática negación del derecho a la vida. Otro fenómeno es el abandono del matrimonio, incluso del matrimonio civil, en favor de la cohabitación, la trivialización de la sexualidad, la sexualización de los niños y el materialismo práctico en todos los aspectos de la existencia. La nuestra es una civilización blanda, desprovista de valores compartidos más allá de llamamientos genéricos a la tolerancia y la igualdad».
«El pluralismo es un término engañoso. Es correcto reconocer la diversidad de experiencias y valores, aceptando su relevancia pública. El pluralismo, como todos los «ismos», implica idolatrar ideas y visiones diferentes, equiparándolas hasta el punto de la homogeneización. El relativismo ético, denunciado por el Papa Ratzinger, se convierte en nihilismo, es decir, en no creer en nada. Sin símbolos comunes —entre ellos, por supuesto, la cruz y otras expresiones externas del cristianismo—, significa negar la historia y romper con lo que fuimos y somos. Así es como, por suicidio, mueren las civilizaciones».
«Hemos descrito las presiones. Inmensas, apremiantes y a largo plazo. Pero es como si la Iglesia, desde la década de 1960, y particularmente después del Concilio Vaticano II, hubiera perdido su voz y se hubiera convertido en una voz más del coro mundano. Se habla de prelados y cardenales masones. La crisis es, sobre todo, de fe. Es como si Dios hubiera muerto, como Nietzsche, incluso en el corazón de los clérigos. Sin Dios y sin Jesús, la segunda persona de la Trinidad, el cristianismo es una filosofía como cualquier otra, más difícil de difundir porque es más exigente. Luego están los escándalos: los de índole sexual y los relacionados con el papel económico, político y financiero del Vaticano. Es difícil hablar del mensaje cristiano. Pero siempre lo ha sido, y en cualquier caso, es imposible si uno ya no cree en él o tiene miedo de enfrentarse al mundo. Una vieja canción solía decir: quien más cree, quien más sufre, siempre gana. Probablemente tendremos que empezar por las catacumbas».
«La Iglesia sociológica no sirve a nadie, y menos a Dios. Puede que mantenga algunos intereses creados, que defienda unos cuantos puestos de segunda fila, pero no transmite el depósito de la fe y no convence a nadie. El diálogo no puede existir a menos que parta de posiciones claras. La Iglesia se pasa el tiempo pidiendo disculpas, pidiendo perdón y avergonzándose de lo que ha sido. ¿Por qué deberíamos creerle hoy si ha estado equivocada durante siglos?». Martini y, más recientemente, Ravasi han entablado un diálogo con el mundo secular y con la masonería como si estuvieran derrotados, como si debieran avergonzarse de ser cardenales y católicos. Más allá de títulos pomposos como El patio de los Gentiles, no hay pruebas de que hayan convertido a sus «hermanos masones». La sociedad ya no es libre; ha perdido valores, principios y pilares. ¿Es eso libertad? La nueva evangelización es indispensable en el desierto metropolitano. Antes se la llamaba apostolado; el químico Bergoglio la desestimó con un desdén apenas disimulado, como si fuera propaganda banal, condenada al fracaso, porque el mundo ofrece más.
El discurso de Marco Rubio.
Tenemos completo el discurso de apertura de Marco Rubio, Secretario de Estado, en la reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político en el Departamento de Estado de los Estados Unidos del 16 de julio de 2026, del que ya hemos hecho mención.
Marco Rubio recordó el asesinato de Charles James Kirk: » el asesinato del más grande activista conservador de una generación, un hombre que también era esposo y padre de dos hijos pequeños, asesinado a tiros mientras hablaba ante una multitud de estudiantes «. «Este es un mal distintivo y único. Siempre ha sido alimentado por un odio que prevalece sobre todo lo demás, un odio a la civilización misma. Es una revuelta de los peores contra los mejores, una revuelta de los débiles y cobardes contra los fuertes y buenos. Es perpetrada por aquellos que son incapaces de construir, que son incapaces de crear, que son incapaces de lograr grandes cosas, y que se vengan del mundo por su propia insuficiencia buscando destruir a aquellos que sí lo son».
« Una de las críticas que a veces se oyen sobre el comunismo, por ejemplo, es que suena bien en teoría, pero nunca funciona en la práctica. En realidad, eso no es cierto. El comunismo no suena bien en teoría. El mundo que imagina para todos nosotros es pequeño, plano, gris, desprovisto de toda excepción, vacío de todo lo bueno y noble del alma humana. El mundo que imagina es un mundo sin valentía, un mundo sin creatividad ni ambición, un mundo sin héroes, sin gloria ni grandes causas por las que luchar, sin… un mundo sin milagros, sin mitos, sin hombres que se eleven por encima de los demás para lograr cosas increíbles y extraordinarias. Y el mundo que imagina el comunismo es un mundo sin Dios ».
«…enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad…»
Buena lectura.