El corazón católico de España, el politización de las migraciones, la ciudad sin murallas, el espinoso tema de los abusos, la comisión de menores del Vaticano, lo arco iris no son prioridad, la manipulación de León XIV, la Cruz enfada a los demonios.

El corazón católico de España, el politización de las migraciones, la ciudad sin murallas, el espinoso tema de los abusos, la comisión de menores del Vaticano, lo arco iris no son prioridad, la manipulación de León XIV, la Cruz enfada a los demonios.

El Papa León está en Roma después de su accidentado regreso del viaje a España.  «Muchas gracias por habernos salvado», son las palabras del  Papa León XIV a la tripulación del Falcon del Ala 45 que son un reconocimiento a la profesionalidad, dedicación y vocación de servicio de quienes trabajan cada día por España. Nuestra imagen de hoy es de la llegada a Roma del avión del Rey de España ofrecido para el traslado del Papa. Un gesto que quedará para la historia y que, sin duda, ha sellado un viaje con unos resultados positivos poco esperados. Hace falta tiempo para encajar y poder interpretar todo lo vivido estos días, recomendamos la última entrada de Santiago Martín León XIV reivindica los principios innegociables de Benedicto XVI, en su viaje a España, en donde hace un balance de estos días y su repercusión en un complicado comienzo de su pontificado.

El corazón católico de España.

El incidente técnico le evitó al Pontífice la habitual rueda de prensa durante el vuelo. Los numerosos discursos pronunciados durante estos siete días son más que suficientes para relatar y comprender lo que sin duda quedará como uno de los viajes apostólicos más exitosos en el imaginario colectivo. León XIV concluyó su estancia en España rindiendo homenaje al «gran corazón católico de España». Un corazón que, a juzgar por las imágenes de las multitudes de esta semana, aún late a pesar del avance inexorable de la secularización y del gobierno más laicista de la historia reciente.

El tema de los inmigrantes, llamados migrantes impropiamente, marcaba un momento delicado del viaje. Tras proclamar el derecho tan recordado por Benedicto XVI  a no tener que emigrar y advertirles sobre los «cantos de sirena» de quienes prometen paraísos fáciles, condenó a los traficantes que «transforman el sufrimiento ajeno en un negocio». Se dirigió a ellos con lo que él mismo calificó de «un mensaje claro»: «¡Alto, conviértanse!». Un grito que recuerda al de Juan Pablo II en el Valle de los Templos en 1993. Las mismas palabras que dirigió entonces a la mafia. Hace dos días, en la isla de Gran Canaria, León habló sin rodeos, llamando a las organizaciones que se lucran con la inmigración ilegal por lo que realmente son: «Mafias que trafican con la desesperación». Agradeció al gobierno español su cooperación en ayuda humanitaria, una pequeña  «caricia» tras las numerosas «bofetadas» que ha recibido en los últimos días por su postura sobre el aborto y la eutanasia y en el propio parlamento.

El politizado tema de las migraciones.

En el discurso oficial, la culpa siempre recae en los países ricos, que no saben acoger y explotan. Así sucede que incluso los fieles que asisten a la Santa Misa, incluso los muchos que, tras acoger, han sufrido amargas decepciones y daños, oyen: «¡Debéis acoger! ¡Debéis acoger!». No se menciona nunca a las grandes y pequeñas ONG ni a los traficantes de personas que se lucran con este fenómeno, alimentándolo a menudo con falsas promesas de trabajo y prosperidad. No se menciona el sentido llamamiento que los obispos africanos han hecho a los jóvenes para que permanezcan en sus países y contribuyan a su desarrollo espiritual y económico. No se mencionan las proféticas, aunque ignoradas, advertencias del difunto Cardenal Biffi.

Una Iglesia reducida a ser una institución humanitaria y una enfermera de la Cruz Roja en un hospital de campaña no representa ninguna amenaza para el poder terrenal. Abandona  su misión principal: la evangelización, la educación en la verdad sobre la humanidad y Dios revelada en Cristo crucificado y resucitado. Ha dejado de recordar que todo lo demás, como sabe cualquiera con un mínimo conocimiento de la historia de la Iglesia, incluidas las obras de caridad y la educación, es simplemente una consecuencia del descubrimiento de ese Amor.

La ciudad sin murallas.

En una «ciudad sin murallas», ante aproximadamente cuatro mil personas reunidas en la Plaza de Cristo, el Papa León XIV pronunció uno de los discursos más intensos y políticamente incómodos de su viaje apostólico a España.  León XIV construyó todo su discurso en torno a una imagen que le brindó la ciudad que lo acogió: la Laguna como una «ciudad sin murallas», una ciudad abierta. «Las barreras más difíciles de derribar no siempre son de piedra», sino que se ocultan «en la mirada, en el miedo o en la indiferencia».  El momento central de este discurso es cuando León XIII distingue las diferentes facetas de la caridad. «La acogida abre la puerta; la integración ayuda a cruzar el umbral. La ayuda cura la herida, y la integración reconstruye el futuro». La solidaridad «va más allá de cualquier concesión reduccionista o simple acto de filantropía»: no es un gesto, sino un proceso. La integración, aclaró, «es un camino recíproco»: quienes acogen tienen derecho a «ampliar su hogar sin diluir su identidad»; quienes llegan tienen «un papel noble y necesario» : «ábranse con confianza a la comunidad que los acoge, aprendan su idioma, respeten sus leyes, conozcan sus costumbres, participen en la vida común».

El momento de mayor intensidad llegó con el ataque directo a «quienes explotan la desesperación». León XIV enumeró a quienes «organizan programas de muerte», «trafican con seres humanos», «retienen documentos», «explotan a los trabajadores», «amenazan a las mujeres», «engañan a las familias», antes de imponer el imperativo evangélico: «¡Alto! ¡Conviértanse!». Citando a Jeremías y la Carta de Santiago, advirtió que «el dinero tomado de la vulnerabilidad de los pobres no traerá paz, ni honor, ni futuro», y que por cada vida perdida, los responsables «tendrán que comparecer ante la justicia divina».

El espinoso tema de los abusos.

El Papa León, al igual que el Papa Francisco hace un año y medio en Bélgica, sufrió nada más llegar, y en la misma intervención de Rey, el recuerdo del tema sin resolver de los abusos. No nos olvidamos del tema que afecta al Papa León en su etapa como obispo de Chiclayo y que sería bueno aclarar cuanto antes. 

El papa León XIV el  6 de junio durante el vuelo papal a Madrid presionado sobre el tema de los abusos sexuales y su escueta respuesta: «Como anuncié, me reuniré con algunas víctimas, lamentablemente me es imposible reunirme con todas las que lo solicitan». El Papa Francisco tenía una habilidad única: alternaba arrebatos mordaces contra los sacerdotes pedófilos en general con el silencio (a veces incluso mentiras descaradas) sobre casos específicos, especialmente aquellos que involucraban a sus amigos, como el abusador serial Marko Rupnik o el obispo de Piazza Armerina, Rosario Gisana, quien permanece en su puesto, intocable, a pesar de estar acusado en un juicio por perjurio cometido, según la fiscalía, para proteger a su párroco, Giuseppe Rugolo, condenado por el Tribunal Supremo de Casación por abuso sexual de niños a su cargo, pero que aún figura en la lista de sacerdotes cuyos salarios se pagan regularmente.

El Papa Francisco, gracias a la fórmula vacía de «tolerancia cero», ha dejado tras de sí la creencia generalizada de que era un verdugo inflexible. El 4 de junio, dos días antes de la llegada del Papa a Madrid saltó la noticia de que en  la década de 1990, una niña fue víctima de abusos sexuales entre los 6 y los 12 años por parte del padre Álvaro Martín Fuente, un sacerdote agustino del colegio Buen Consejo de Madrid. La niña lo denunció a la policía en 2010, justo después de cumplir 18 años, y en aquel entonces, el Prior General de los Agustinos era Robert Prevost. Durante dieciséis años, los agustinos, que lo sabían todo, encubrieron al sacerdote pedófilo, quien incluso llegó a ser director de la escuela. Lo destituyeron hace apenas dos meses, tras otra denuncia de la joven, que ahora ronda los treinta años. Una fuente agustina declaró que Prevost nunca fue informado de nada porque no se había iniciado una investigación interna oficial, «por negligencia», admite la misma fuente, explicando que «en aquellos años no existían protocolos».

Las víctimas de abusos sexuales también están furiosas por la visita la Abadía de Montserrat. Los tres abades anteriores al actual encubrieron los abusos durante décadas. Hubo al menos 15 jóvenes víctimas, de las cuales solo una ha recibido indemnización. La propia abadía pidió disculpas públicamente en 2019, admitiendo la devastación que se había producido en su seno durante décadas.

En la reunión con la Conferencia Episcopal Española: «Nuestro camino está formado por encuentros: uno de los más dolorosos es con quienes han sido lastimados por las mismas personas que debían cuidarlos, incluyendo miembros del clero. Ante este flagelo, la comunidad eclesial está llamada a responder con escucha, verdad, justicia, reparación y un compromiso cada vez más profundo con la prevención y una cultura de cuidado. Toda persona herida debe poder encontrar escucha sincera, aceptación, protección y caminos genuinos hacia la sanación», 

Felipe VI primero expresó sus elogios a la «enorme labor social de la Iglesia Católica en España» y luego dijo lo impensable: “No puede haber mayor contraste con todo esto que el dolor causado por los casos de abuso, que no son ni pueden ser representativos de la vasta comunidad eclesial. Su claridad y firmeza, que también deseo reconocer, son esenciales en el proceso de sanación y en la reparación del daño causado: son esenciales para las víctimas, para los fieles, para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto.

La comisión de menores del Vaticano.

Con el Rescriptum ex Audientia del 20 de mayo de 2026, León XIV aprobó el nuevo Estatuto de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores que  entró en vigor de inmediato y permanecerá a prueba durante tres años. Once años después de la primera versión, aprobada en 2015 sobre la base del quirógrafo con el que Francisco había establecido el organismo en marzo de 2014, la estructura recupera una claridad jurídica muy necesaria. En los últimos años, las controversias en torno a la Comisión han sido numerosas y a menudo amargas con el nombramiento de figuras problemáticas y falta de claridad jurídica .

El caso más conocido sigue siendo el del jesuita Hans Zollner , quien rápidamente se convirtió en una figura simbólica en la lucha contra los abusos y luego permaneció inactivo ante las denuncias de presuntas víctimas de Marko Ivan Rupnik , su compañero jesuita en la Compañía de Jesús.  Zollner renunció a la Comisión Pontificia, alegando que la Comisión no era suficientemente autónoma.

El Estatuto y la Constitución Apostólica se contradecían. El primero describía una entidad autónoma, dotada de personalidad jurídica propia; la segunda la ubicaba dentro de un Dicasterio de la Curia, esta superposición normativa se ha repetido en varias áreas durante el pontificado de Francisco.  León XIV se encuentra así ante la necesidad de resolver otra inconsistencia heredada , como ya ha tenido que hacer en varias ocasiones en los últimos meses. El artículo 1 del nuevo Estatuto establece que la Comisión «se establece dentro del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con el que colabora» y remite al artículo 3 —ausente en el borrador anterior— para la regulación de dicha colaboración.

El cambio  más significativo concierne a un órgano que nunca apareció en el Estatuto de 2015, pero que ahora figura regularmente: la Secretaría de Estado. El nombramiento de sus miembros requiere su autorización (Artículo 8, párrafo 1); dicha autorización también es necesaria para que el presidente proponga formas de colaboración a los prefectos de las instituciones curiales (Artículo 2, párrafo 7); una «consulta informativa» de la Secretaría precede a la presentación del Informe Anual (Artículos 2, párrafos 6 y 7); y es a la Secretaría a la que la Comisión informa cuando un miembro no puede cumplir con sus funciones (Artículo 8, párrafo 7). En el borrador de 2015, los miembros eran nombrados por el Papa sin ningún paso intermedio. El caso más representativo es el del Informe Anual sobre políticas de protección, regulado por primera vez a nivel estatutario: el Artículo 7 completo es nuevo, con las secciones «Missio universalis» y «Missio localis ». Su publicación está sujeta al consentimiento del Romano Pontífice y a la consulta previa con la Secretaría de Estado.

Peregrinación a Loreto.

Mensaje del Papa León XIV a quienes se preparaban para emprender la 48ª peregrinación desde Macerata hasta la Santa Casa de Loreto.  Invita a los peregrinos a «crecer en el seguimiento de Jesús para ser misioneros del Evangelio, especialmente ante la pobreza material y espiritual de nuestro tiempo».

Los arco iris ya no son prioridad.

Y se quejan y añoran a su querido Papa Francisco.  El vínculo con el Vaticano, fortalecido en las audiencias reservadas para la comunidad transgénero de Torvaianica, reunida en torno al padre Andrea Conocchia, es solo un recuerdo lejano: «Francisco ya no está con nosotros, y es como si todo se hubiera desvanecido. Hoy estamos en el limbo, esperando una respuesta que nunca llega». Los intereses del Papa León XIV en el ministerio LGBT+ no son los mismos que los de su predecesor, como él mismo admitió a la periodista Elise Anne Allen: «No tengo un plan ahora mismo. Me parece muy improbable, al menos en un futuro próximo, que la doctrina de la Iglesia cambie sus enseñanzas sobre la sexualidad y el matrimonio». Al regresar de su viaje a África : «Tendemos a pensar que cuando la Iglesia habla de moralidad, el único tema moral es la sexualidad. En realidad, creo que hay cuestiones mucho más amplias e importantes».  La clave reside en la diferencia entre doctrina y pastoral, es decir, entre decir y hacer: «Si un programa de pastoral para homosexuales no revisa la doctrina católica sobre la orientación que el Catecismo define como desordenada, siempre será un programa de pastoral a medias».

La Cruz enfada a los demonios.

Un político francés alzó una cruz y rezó el Ave María durante una reunión del consejo municipal presidida por un político comunista, quien calificó su homenaje a Dios y a la Santísima Virgen como un «crimen político». mKevin Nader, concejal electo de Ivry-sur-Seine, una comuna en las afueras de París, propuso durante la reunión del 11 de junio una norma que prohibía el uso de «signos o vestimentas que manifestaran ostensiblemente la afiliación religiosa».  Esta normativa habría afectado a varias concejalas que usan el hiyab, entre ellas la teniente de alcalde de Ivry, Fenda Diarra. La propuesta de Nader fue rechazada de inmediato por el alcalde de Ivry-sur-Seine, Philippe Bouyssou, miembro del Partido Comunista Francés. Según Nader, «esta enmienda no se sometió a votación» porque Bouyssou afirmó que era «moralmente inaceptable».

«Muy bien, puesto que se niegan a estar bajo el signo del laicismo en este ayuntamiento, rechazan el laicismo. Así es, en efecto, rechazan el laicismo en este ayuntamiento. Pero, de ahora en adelante, estaremos bajo el signo de la cruz en cada reunión del ayuntamiento», respondió Nader durante la sesión mientras alzaba una cruz de madera. “Que la cruz los bendiga a todos. Que Dios los bendiga. Y yo rezaré un Ave María”, dijo Nader, mientras seguía sosteniendo la cruz y procedía a rezar el Ave María, concluyendo con la señal de la cruz.

El alcalde Bouyssou condenó de inmediato su acto religioso. « Lo que acaba de hacer, señor Nader, constituye claramente un delito político».  «Y les recuerdo, de todos modos, que están siendo filmados. Y yo, que tengo un profundo e inquebrantable respeto por todas las religiones, aunque no practique ninguna, creo firmemente que la comunidad cristiana y católica de Ivry apreciará profundamente la manera en que los han humillado con esta actitud».  Acto seguido, furioso, intentó expulsar a Nader. «Le invito a abandonar esta asamblea municipal inmediatamente».

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