El Papa habló ayer a mediodía desde la ventana de «el apartamento» del Palacio Apostólico, no desde el Gemelli, esta en la noticia del día. Siete días después de anunciar él mismo que tenía un nódulo en el pulmón y seis después de que se lo quitaran con el lóbulo entero. Dio las gracias, dijo que ha sentido de cerca la enfermedad y que reanudará sus actividades gradualmente. Y no dijo nada más. Ese «nada más» es la noticia de hoy, porque el texto oficial está publicado en ocho idiomas y se puede cotejar palabra por palabra. Lo hemos hecho, y de los medios que lo contaron, algunos le atribuyen frases que no pronunció. Son momentos de en que las palabras se miden y no es de recibo el entrecomillado de cosas que el Papa no ha dicho.
Pero hay algo más grande que las comillas. Un Ángelus de seis párrafos sin un solo llamamiento y sin saludos a nadie, una audiencia general del miércoles que a esta hora no está convocada, y ni una palabra sobre el viaje a América en la primera vez que habla en público. A eso se añade el silencio que nadie está contando: siete días después de la operación no se ha publicado el informe histológico. Dicho de otro modo, y es la impresión que tenemos: esto no se ha acabado, por desgracia, está empezando.
Lo que dijo el Papa León
El texto oficial existe en español, de modo que no hace falta traducir a nadie. Después del Ángelus dijo tres cosas, en este orden:
«Deseo agradecer a todos los que en estos días han orado por mí. Realmente he sentido su apoyo, ¡gracias!»
«Esta experiencia me ha hecho sentir de manera especial la cercanía con quienes atraviesan la enfermedad y una condición de dolencia.»
«Una vez superada esta delicada etapa, como saben, ahora retomaré gradualmente mis actividades, siempre con la ayuda de Dios y de sus oraciones.»
Y un agradecimiento intermedio a «los médicos, enfermeros y a todo el personal del Policlínico Gemelli». El acto está registrado en el Boletín como B0820, doc. [01527-IT.02].
Y lo que no dijo
Cotejado el texto completo en italiano y en español, esto es lo que no hay. No aparece la palabra cáncer, ni tumor, ni nódulo: solo «esta delicada etapa», «la enfermedad» y «una condición de dolencia». No menciona el viaje a Sudamérica, ni una vez. No hay una sola palabra sobre Ucrania, sobre Gaza ni sobre ningún otro conflicto: ningún llamamiento a la paz, de ninguna clase. No hay anuncios —ni nombramientos, ni consistorio, ni canonizaciones, ni convocatorias— y no hay saludos a grupos de peregrinos.
Seis párrafos cortos. En un Ángelus ordinario habría llamamiento por Ucrania o por Gaza y habría saludos; llevamos meses dándolos. La ausencia es un hecho del documento, no una lectura nuestra, y es lo más llamativo del texto. Tres días antes había llamado por teléfono a Putin para pedir una tregua en Oleshky. En el ángelus no ha dicho nada.
Esto no se ha acabado: ha empezado
Un adenocarcinoma de pulmón no se resuelve en el quirófano. El quirófano es el primer paso de una secuencia, y la secuencia es pública y conocida. El 13 de octubre, durante la intervención, un histológico extemporáneo —una biopsia hecha sobre la marcha— confirmó la naturaleza de la lesión, y eso es exactamente lo que dijo el comunicado de aquel día. El informe definitivo es otra cosa y llega días después: es el que da el estadio, el estado de los márgenes, el análisis de los ganglios y el perfil molecular. Y es el que decide si hay tratamiento posterior o no lo hay.
Han pasado seis días y ninguno de esos cuatro datos se ha publicado. Ni estadio, ni márgenes, ni ganglios, ni perfil, ni una palabra, Tampoco se ha dicho que el informe esté pendiente, ni cuándo se espera, ni quién lo firmará. Y el 16 de octubre Matteo Bruni anunció que se suspendían los partes diarios salvo novedad significativa: el canal por el que ese dato habría llegado está cerrado por decisión propia.
Caben dos lecturas y no elegimos ninguna. Que el informe haya salido bien y nadie haya visto necesario anunciarlo. O que no haya salido tan bien y nadie quiera anunciarlo. Lo que no cabe es la tercera, que es la que se ha escrito toda la semana: que el asunto esté cerrado. Un alta en cuatro días dice que la cirugía fue limpia y que el paciente se recupera deprisa. No dice nada sobre lo que había dentro del lóbulo.
Y hay un detalle de vocabulario que vale más que todo lo anterior, porque es del interesado y no nuestro. En la ventana dijo «Superata questa fase delicata», que la versión oficial española traduce «una vez superada esta delicada etapa». Fase, etapa: una palabra que da por supuesto que hay otras. Del lado médico va en la misma dirección el oncólogo Francesco Cognetti, que calculaba el sábado en La Verità que los médicos podrían estar en condiciones de levantar la reserva sobre el viaje dentro de una semana. Dicho del revés, que es como hay que leerlo: a día de hoy hay reserva.
Añadimos una observación de estos días y sobre el terreno, nos llega de nuestros lectores del Perú, que no son pocos. A menos de un mes de la visita del Papa León, en los lugares del itinerario peruano, la preocupación es completa: los preparativos se están retrasando y nadie da por seguro si hay algo que preparar. Las entrevistas continuas en los medios de los obispos afectados, empezando por el limeño, indican que despiste general. Es evidente que en el Perú nadie sabe nada seguro, en el Vaticano tampoco parece que tengamos muchos datos, nos tememos que, a día de hoy, ni el Papa León sabe si el viaje se podrá realizar.
«Su Reino no elimina los cargos ni las responsabilidades humanas»
Donde sí habló fue en el comentario del evangelio, que era Mateo 22, 15-21, el del tributo al César, y lo desarrolló con calma. Dice que la respuesta de Jesús «es astuta, porque lo mantiene fuera de la trampa y desenmascara la hipocresía de quienes quieren hacerlo caer». Y luego esto:
«En Jesús contemplamos a un Dios que no teme a la historia, sino que, por el contrario, viene a vivir en ella. Su Reino no elimina los cargos ni las responsabilidades humanas. Sin embargo, nos pide que vivamos sin concesiones, libres de malas ambiciones e intereses injustos, anteponiendo ante todo el Reino de Dios y su justicia.»
Cierra con el perfil de quien da al César lo que es del César: «ser sinceros, sin temor ni hipocresía, libres para hacer el bien». No hay en todo el comentario una sola aplicación política ni institucional: la lectura es moral e individual. Lo transcribimos entero y sin glosa porque es la semana en que se ha escrito mucho sobre cargos y responsabilidades sin preguntarle a él.
Lo que Parolin pudo saber
Hay una secuencia que no encaja y que nadie ha ordenado. El 15 de octubre el Secretario de Estado dijo dos cosas en la misma intervención: que no se pueden hacer previsiones de ningún tipo, y que el Papa reajustará su pontificado si es necesario reajustarlo. Dijo además que no lo había visto. Al día siguiente, preguntado por el viaje, contestó que no podía decir nada «porque no hay informaciones precisas».
De modo que un cardenal que no había visto al enfermo y que no tenía información precisa fue, sin embargo, el primero y el único en poner sobre la mesa la palabra pontificado. Caben dos explicaciones. Que especulara en voz alta delante de una grabadora, que es lo que todo el mundo ha dado por supuesto y lo que la prensa italiana le está cobrando estos días. O que estuviera trabajando con algo que los demás no tenemos. No sabemos cuál de las dos y no lo vamos a decidir aquí. Pero la primera conviene mirarla de frente, porque obliga a creer que el número dos de la Santa Sede improvisa en público sobre la salud del Papa.
Y hay que decir quién es el que habló. Parolin entró en el servicio diplomático de la Santa Sede el 1 de julio de 1986: este año hace cuarenta. Fue subsecretario para las Relaciones con los Estados desde el 30 de noviembre de 2002, nuncio en Venezuela desde el 17 de agosto de 2009 —el destino más duro del servicio latinoamericano de aquellos años— y tomó posesión como Secretario de Estado el 15 de octubre de 2013. De modo que la frase la dijo el día en que cumplía exactamente trece años en el cargo. El dato no demuestra nada y lo damos por lo que es: una fecha.
Lo que sí dice algo es cómo se corrigió. Quien improvisa no se enmienda veinticuatro horas después con esa precisión, y el día 16 no se desdijo: acotó. «Veramente non posso interpretare» para el verbo, «rispetto a questo prossimo viaggio» para el objeto, «no hay informaciones precisas» para el fondo. La rectificación está tan medida como suelta parecía la frase original. Eso no es un resbalón reparado, es un perímetro.
Hay además un argumento de posición que pesa más que el de currículum. En esos mismos días hablaron Bruni, que dio los partes, la estancia prevista y el deseo del Papa de viajar; el cirujano, pero solo después del alta y solo de la cirugía; y el Papa, el 11 y el 18. Ninguno de los tres usó la palabra pontificado. El único que la usó es, además, el que por oficio lleva el expediente: el Reglamento General de la Curia Romana que el propio León XIV promulgó manda en su artículo 31 §3 que el despacho se deje al Romano Pontífice para que pueda examinarlo personalmente, y quien hace circular ese despacho es la Secretaría de Estado.
Queda una tercera explicación, que es la más probable y que no exculpa a nadie: que respondiera a una pregunta en un portal eligiendo una fórmula capaz de cubrir todos los escenarios, que es lo que hacen los diplomáticos cuando no quieren mentir ni quieren informar. Si fue eso, tampoco improvisó: eligió. Y una palabra elegida por el Secretario de Estado, esa semana y sobre ese asunto, es un dato. Añadimos el hecho que falta, y es el que más dice. Nadie la ha desmentido. No hay nota de la Sala Stampa que corrija a Parolin, ni Bruni le contradijo, ni el Boletín recogió aclaración alguna. La única corrección que ha habido la hizo él.
El centenario que no tituló nadie
El primer punto del «Después del Ángelus», antes de la salud, fue este: «Hoy se celebra la centésima Jornada Mundial de las Misiones. ¡Pensemos en cuánta historia misionera ha habido en estos cien años! Oremos para que la Iglesia sea siempre fiel al mandato del Señor resucitado». La Jornada la instituyó Pío XI en 1926 y el centenario está en el mensaje que el propio Papa firmó el 25 de enero, con el tema «Uno en Cristo, unidos en la misión». Ninguno de los cuatro medios que hemos cotejado lo tituló. Los cuatro titularon por la enfermedad.
Dos comillas que el Papa no dijo
La primera es la que más ha circulado en español. Euronews titula «Me siento más cerca de los enfermos», entre comillas, y el Papa no dijo eso en ningún idioma. El oficial es «esta experiencia me ha hecho sentir de manera especial la cercanía con quienes atraviesan la enfermedad»: una construcción sobre la experiencia, no una declaración en presente. Y hay algo más: habiendo versión oficial española, Euronews hace la suya y convierte «dolencia» en «fragilidad». El italiano dice infermità. «Fragilità» sí aparece esta semana, pero en el comunicado del 16 sobre la homilía del Gemelli, no en el Ángelus. El cambio ablanda el registro: de condición física concreta a categoría pastoral.
La segunda es de Rai, en una pieza relacionada: «Esperienza che mi ha avvicinato ai malati». Tampoco está. Y en la cita principal recorta del cuerpo «siempre con la ayuda de Dios y de sus oraciones», y sustituye el «como saben, ahora» del Papa por un «Ora» propio. A cada uno lo suyo: AgenSIR es el más fiel de los cuatro y el único que conserva entera la coda sobre la ayuda de Dios, aunque interpola un «– le sue parole –» dentro de las comillas. Y Il Sole 24 Ore no contiene una sola cita del Papa: es un vídeo de la plaza esperando, grabado antes del acto.
Quince mil fieles, sin nadie que los cuente
Datos de forma, para no añadir lo que no hay. La hora sí consta: las doce, según el Boletín. El lugar, en el acta del acto, es «la ventana del estudio, en el Palacio Apostólico Vaticano»; el aviso del día anterior decía «la ventana del apartamento pontificio». Son el mismo sitio, pero la fórmula del acta es la segunda y manda. Ni balcón ni logia: ninguna fuente los menciona.
Los quince mil fieles de la plaza son cifra de Vatican News y no están atribuidos a nadie: no figuran en el Boletín, y nadie dice quién los cuenta. Rai añade que bendijo a la multitud y «è apparso sorridente». De la duración del acto, de si estaba de pie y de si leyó o improvisó, no consta nada en ninguna parte.
Un domingo con un solo documento
El Boletín del 18 trae una sola entrada, el Ángelus. Ni «Rinunce e nomine» ni «Le Udienze». Lo anotamos porque viene de donde viene: los días 13, 14, 15 y 16, con el Papa ingresado, hubo nombramientos cuatro Boletines consecutivos y ninguna audiencia registrada. El domingo, ni una cosa ni la otra. Y la audiencia general del miércoles sigue sin convocar. La nota de la Prefectura de la Casa Pontificia del 12 de octubre anula «todas las audiencias hasta el martes 20 de octubre», de modo que el miércoles 21 queda fuera del plazo anulado. Pero nadie la ha confirmado, y «retomaré gradualmente mis actividades» no dice qué actividades ni cuándo. Quien escriba hoy que habrá audiencia el miércoles está escribiendo por su cuenta.
Una ofensiva contra una frase que nadie reproduce
Y aquí está el apartado de método del día. Hay cuatro piezas italianas cayendo sobre Parolin por lo que dijo el 15. Lo que dijo, textualmente, fue: «sobre la base de todos estos elementos el Papa reajustará su pontificado si es necesario reajustarlo», y en la misma intervención puso la cláusula «no se pueden hacer previsiones de ningún tipo». Un futuro condicionado, con su descargo al lado.
Ninguna de las cuatro reproduce esa frase. Ninguna recoge la cláusula. Lo que circula es la nominalización. Messainlatino reproduce a Nico Spuntoni, de Il Giornale, con entradilla de Luigi Casalini, y lo convierte en «pontificato da rimodulare», un gerundivo de obligación. Libero va más lejos: «la posibilidad de tener que reajustar el pontificado». Los dos afirman la necesidad que Parolin había dejado en hipótesis, y lo consiguen suprimiendo exactamente el condicional.
Hay además dos cosas de forma que no se pueden pasar por alto. El titular de Messainlatino entrecomilla «Inopportune le sue parole», y esa frase no aparece en el cuerpo ni atribuida a nadie: lo que hay es un «giudizio di inopportunità» adjudicado a «prelati ed addetti ai lavori», sin un solo nombre. Y la palabra más dura del lote, «clamorosa figuraccia», no está en el titular publicado de Libero ni en su texto: está en la dirección web, donde el lector no la ve y el buscador sí.
Libero llama por lo demás «monsignor» a Parolin, que es cardenal desde el 22 de febrero de 2014 y cardenal obispo desde el 26 de junio de 2018. Una pieza dedicada a corregirle se equivoca en la primera palabra que le aplica. La segunda de Libero no lo menciona ni una vez —está en la serie por un enlace— y se contradice sola sobre el Ángelus, que sitúa primero en la ventana y dos párrafos después en San Pedro. Y el blog de Mario Castellano tampoco lo menciona: afirma sin una sola fuente un regalo chino de reconocimiento facial, un aparato de escucha dentro de los Muros Leoninos y un embajador paseándose a su antojo por los Sacros Palacios, con «pare che» y «sorge il sospetto che» como aparato probatorio completo. No lo damos ni como rumor.
La Domus Paulus VI, y el nombre que faltaba
Il Giornale añade un dato propio sobre el inmueble de via della Scrofa: que Parolin se opuso a cederlo para hotel y que el Papa dio luz verde por el ahorro en mantenimiento. Conviene situarlo, porque el asunto no empieza ahí. Lo publicamos el 1 de agosto: la conversión figura en el informe de la APSA de 2025 entre las acciones estratégicas, con una concesión de unos treinta años, una obra estimada en cincuenta o sesenta millones de euros y un ingreso previsto de unos cinco millones anuales. El operador, según el propio informe, ya está seleccionado y solo falta firmar el contrato preliminar. No tiene nombre público.
La oposición interna tampoco es nueva: los residentes recibieron aviso de desalojo y cardenales, antiguos nuncios y sacerdotes escribieron a la Secretaría de Estado y al propio León XIV pidiendo que se mantuviera el uso original. La Nación publicó una de esas cartas, Il Messaggero informaba ya en agosto del malestar, y nada de ello detuvo el proyecto.
La casa es la de via della Scrofa, entre Piazza Navona y el Panteón, donde se alojó años Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires y a la que volvió a pagar su cuenta en marzo de 2013, ya elegido Papa. Va a ser un hotel de cuatro estrellas, según dijo a los residentes Mario Rui Fernandes Leite de Oliveira: «al final será solo un cuatro estrellas». Lo que aporta Il Giornale, por tanto, no es el asunto: es el nombre del que dijo que no.
La lista del avión, con la advertencia de quien la publica
Ayer dijimos que no habíamos encontrado publicada la lista de periodistas del vuelo papal, y ya sabemos por qué: no está en el Boletín ni en «Comunicazioni ai giornalisti», sino que la Oficina de Prensa la distribuyó entre los medios acreditados, y lo contó ANSA el 16 de octubre a las 11:02. Lo que no se ha citado de esa crónica es la cautela que la propia agencia pone al lado: que la información «no puede interpretarse como una confirmación oficial del viaje». Y recuerda el precedente: en 2022 Francisco aplazó a última hora el viaje a la República Democrática del Congo y Sudán del Sur, y lo hizo después con un calendario prácticamente idéntico.
El plano oficial sigue donde estaba. El programa del 6 al 17 de noviembre se publicó el 21 de septiembre, con el aviso número uno y el cuadro de vuelos, y no hay aviso número dos ni nota rectificativa. Ni el comunicado del alta ni la comunicación a los periodistas del 17 mencionan el viaje. Lo único vivo es Matteo Bruni el día 14, hablando del «deseo» del Papa de ir, y esa lista de prensa.
De lo demás que circula: La Verità publicó anteayer que una remodulación está «en estudio», con el cirujano Margaritora diciendo que «no hay motivos para anular el viaje» y el oncólogo Francesco Cognetti calculando que en una semana los médicos podrían levantar la reserva. Y una hipótesis de aplazamiento a la primavera, publicada por el diario peruano Perú 21, fue desmentida.
«Yo tengo mis dudas», y dos titulares para una entrevista
En Argentina, Alicia Barrios dijo en Radio Rivadavia, en el programa «Domingo 630» y preguntada por Rolando Klempert, que duda del viaje: «Yo tengo mis dudas, chicos, la verdad que las tengo», «necesita un descanso más prolongado que el que está haciendo para recuperarse bien», «no le sacaron un lunar, ¿me entendés? Le sacaron un nódulo del pulmón». Su apoyo son «especialistas» a los que dice haber consultado y a los que no nombra. No dice que el viaje se cancele, ni que se acorte, ni que caiga ninguna etapa: dice que lo duda.
Lo interesante es lo que hacen con eso dos periódicos. Perfil titula que puso en duda el viaje a la Argentina, y trabaja de segunda mano, sobre un cable de la agencia NA: no vio la entrevista. El Litoral, que sí la tiene, titula otra cosa —por qué el Papa Francisco no volvió nunca a la Argentina— y no trata la duda como noticia. La misma entrevista, dos noticias distintas, y la que ha circulado es la del que no la escuchó. Ella duda además del viaje entero, Uruguay incluido, no de la etapa argentina.
Una precisión sobre la credencial, porque los dos medios la dan distinta y ninguno la verifica. Barrios conduce «La Hora del Regreso» en Radio Colonia AM 550 y es corresponsal en Europa para el Grupo Crónica y para la revista Il mio Papa. El Litoral la llama «excorresponsal en el Vaticano»; Perfil no dice nada. Y «amiga del papa Francisco» es un rótulo de prensa que se sostiene sobre su propio testimonio: ninguna fuente vaticana la nombra, y la Sala Stampa no publica lista de acreditados.
Tres días de barca hasta la parroquia
Y la pieza del día, que es la que menos va a leerse. Vatican News publica, firma de Paweł Rytel-Andrianik y Artur Hanula, Tre giorni di barca fino alla parrocchia, un vescovo alla fine del mondo. El obispo es Jacek Piotr Tendej, de la Congregación de la Misión, nombrado para la diócesis de Alotau-Sideia, en Papúa Nueva Guinea, el 7 de julio de 2025 y ordenado el 27 de septiembre; antes era rector del seminario Holy Spirit de Bomana, en Port Moresby.
La diócesis es agua en un noventa y cinco por ciento. Dieciséis parroquias están en islas y llegar a las comunidades más lejanas puede costar tres días de barca. Reza caminando delante del Santísimo por una razón que da él: «para empezar, si me quedo quieto, los mosquitos no me dejarán rezar». Del traslado desde la capital: «todos decían: morirás aquí». Y de una visita a la que llegó a las cuatro de la tarde en vez de a las diez de la mañana, y encontró a la gente esperando: «veo que esperan con ansia la llegada del obispo. Estas cosas se recuerdan». La entrevista se publica expresamente con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones. En ningún momento dice que esa Jornada cumplía cien años ese mismo día.
Un apellido traducido como «Cricket»
Hay una polémica litúrgica de fondo que merece la pena, y una cadena de refritos que la merece todavía más. El origen es una entrevista del arzobispo de San Francisco, Salvatore Cordileone, a Tribune Chrétienne, cuyo vídeo salió el 8 de octubre. Sus palabras, en inglés: «para mí está muy claro que había más unidad en la Iglesia cuando vivíamos bajo Summorum Pontificum que la que tenemos ahora bajo Traditionis custodes», y «creo que eso fomenta la división».
El 14 de octubre le respondió en SettimanaNews Andrea Grillo, ordinario de Teología de los sacramentos y de Filosofía de la religión en el Pontificio Ateneo San Anselmo, con un texto titulado «Cordileone: arcivescovo nostalgico e scismatico?». Lo sustancial: «se trata, a todos los efectos, de una interpretación cismática de la unidad»; «con Summorum Pontificum el proyecto de Lefebvre queda asumido como regla de la Iglesia»; «llamar bien al mal nunca es señal de profecía». Y llama «cliché del discurso tradicionalista» a leer el interés juvenil por el rito antiguo como diagnóstico de toda la juventud católica. Conviene retener una distinción que él sí hace: no acusa a Cordileone de cismático, acusa a su argumento, y añade que lo usa sin darse cuenta.
Ahora el recorrido, que es lo que hace el apartado. De Grillo en italiano pasó a nuestra propia página el 16, y de ahí a AdVaticanum y a California Catholic Daily, que declara haberlo traducido con ayuda de inteligencia artificial y lo anuncia en su propio subtítulo: la máquina tradujo el apellido Grillo como «Cricket». Tradujo de nuestra edición inglesa, donde el titular dice exactamente eso. En la alemana el hombre se llama «Grille» y en la portuguesa «Grilo»: las tres son el insecto. Lo decimos porque esta pieza va precisamente de cómo se degrada un texto al cambiar de manos, y el ejemplo más limpio lo tenemos en casa.
De ahí volvió al italiano en el blog de Sabino Paciolla, que fecha el texto de Grillo el 12 de octubre cuando es del 14, y que pone en boca de Cordileone citas italianas que son retraducción del inglés. Y lo recogió también Fr. Z, que es por donde entra en el circuito anglosajón tradicionalista. Cinco eslabones para un texto que está publicado, entero y en italiano, a un clic.
Dos precisiones más, de las que importan. La etiqueta «arquitecto de Traditionis custodes» aplicada a Grillo es de AdVaticanum: ninguna fuente oficial le asigna participación en la redacción del motu proprio. Y el texto de Grillo no menciona a León XIV ni una vez; la referencia al Papa y al nombramiento de Viola es añadido de los eslabones intermedios. Que, por cierto, se dejan el cargo principal: el Boletín del 10 de octubre nombró a Vittorio Francesco Viola vicario general de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano, y con ello arcipreste de San Pedro y presidente de la Fábrica.
Damieta, 1219
Vittorio Feltri firma en Il Giornale Leone, Putin e san Francesco, y hay que decir dos cosas. La primera es que cita bien el comunicado, lo que esta semana no es poco: recoge las dos peticiones del Papa —la tregua y la evacuación voluntaria y segura de civiles—, atribuye la palabra «tregua» al Boletín vaticano y no al Kremlin, y no dice que Putin aceptara una tregua, sino que aceptó «interagire». Llama al comunicado «seco como un recibo», que es exacto. La segunda es el título, deliberadamente equívoco para un lector de estas cosas. El san Francisco del artículo no es el Papa Francisco ni el encuentro de Asís: es el santo, y el episodio es Damieta, en 1219, cuando cruzó las líneas de la Quinta Cruzada para ir a ver al sultán. El argumento de Feltri es sobre el método: «fíjense bien: no pidió la paz en el mundo». Pidió una cosa concreta en una ciudad concreta.
De Francisco a León XIV, con los budistas
Adista adelanta en su web, firma de la ‘reverenda’ Elena Seishin Viviani, Da Francesco a Leone XIV, il dialogo con i buddhisti tiene. La autora es monja budista residente en Turín y vicepresidenta de la Unión Budista Italiana, de modo que el texto es una lectura desde el otro lado de la mesa, y eso es lo que lo hace interesante.
Sostiene que el cambio de pontificado no ha interrumpido el diálogo: cita el discurso de León XIV del 19 de mayo de 2025, donde marcó continuidad con Francisco y con el documento de Abu Dabi, y el mensaje para el Vesak de este año, firmado por el cardenal Koovakad, que coteja un pasaje del Dhammapada con el Sermón de la Montaña. Y da peso a un hecho italiano: el pacto interreligioso firmado en el Ara Pacis el 25 de junio por quince confesiones, con la budista por primera vez en pie de igualdad con las tradiciones históricas, promovido por la Conferencia Episcopal de Zuppi.
No disimula las distancias, y ahí está lo que vale: la singularidad de la revelación cristiana frente a la fórmula del «rayo de aquella verdad que ilumina a todos los hombres», y el riesgo, que señala del lado budista, de aplanar en nombre de la compasión las diferencias entre visiones teístas y no teístas sobre el yo, el sufrimiento y el destino último. Los actos vaticanos que cita no los hemos cotejado uno por uno.
Dos apartamentos, dos reformas, y un error que circula
Messainlatino publicó la noche del sábado, firma de «Lorenzo V.», Papa Leone XIV è rientrato nel suo appartamento, con el comunicado oficial y dos cuentas de aficionados vaticanistas como apoyo del color. El dato oficial es firme; lo de las fotos y la hora a la que se acostó, de redes. Aprovechamos para deshacer una confusión que hemos visto en varios sitios, porque son dos apartamentos distintos y dos obras distintas.
Uno es la suite papal de la décima planta del Gemelli, acondicionada a comienzos de los ochenta y usada siete veces por Juan Pablo II —que desde allí llegó a hablar del «Vaticano número tres»— y después por el Papa Francisco. Esa sí estaba en obras este mes, y por eso el Papa no estuvo en ella: ingresó en el ala contigua de la misma planta, en el área de pacientes privados. Lo contó ANSA el día 13 por la mañana y lo confirmó Il Post el 16, pero es dato de prensa y no oficial: ni el Boletín ni las comunicaciones a los periodistas mencionan la planta ni la reforma, y otra crónica de la propia ANSA, dos horas más tarde, habla del «mini reparto» de los pontífices sin aludir a ninguna obra.
El otro es el apartamento pontificio de la Tercera Logia del Palacio Apostólico, que es el que habita. Lo contó Avvenire, firma de Giacomo Gambassi: tomó posesión el 14 de marzo de este año, diez meses después de su elección y tras nueve meses de obra, trasladándose desde el Palacio del Santo Oficio con sus dos secretarios, Edgard Iván Rimaycuna Inga y Marco Billeri. El espacio había estado vacío los doce años de Francisco y se reabrió el 11 de mayo de 2025, al retirarse los sellos. Esa obra terminó hace siete meses. Resumiendo, porque conviene: el apartamento en reforma era el del hospital, y el Papa no durmió en él. El del Palacio Apostólico estaba terminado, y es la ventana desde la que habló ayer.
Y en breve
Silere non possum dio la crónica del alta con todas las fuentes identificadas y sin un solo anónimo, lo que en esta semana merece decirse. De ahí sale el dato de que Margaritora tiene sesenta y seis años y la frase que mejor resume la entrevista del cirujano: «una intervención rutinaria no puede considerarse humanamente rutinaria».
Y terminamos como siempre con el evangelio del día, lunes de la XXIX semana del tiempo ordinario.
«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues la vida de uno no está asegurada por sus bienes» (Lc 12, 15).
Y la oración, que esta semana seguimos rezando con intensidad.
«Oremus pro Pontifice nostro Leone. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.»