El columnista Luke Collins plantea en «What happens if a pope becomes incapacitated?», publicado este 6 de noviembre en The Catholic Herald, una cuestión que la intervención quirúrgica de León XIV ha vuelto a poner sobre la mesa: qué sucede en la Iglesia cuando un Papa ya no puede ejercer su autoridad. Se trata de un artículo de opinión, no de una información sobre el estado de salud del Pontífice.
Según el texto de Collins, la recuperación del Papa «ha traído alivio», pero la operación «plantea una cuestión sin resolver» sobre lo que ocurre cuando un pontífice deja de estar en condiciones de gobernar. El autor no se limita a la coyuntura actual y, para introducir el asunto, recurre a un precedente histórico.
El precedente de Pío VII, prisionero de Napoleón
Collins recuerda que en 1811, cuando el rey Jorge III de Inglaterra se hallaba incapacitado por la enfermedad, el Parlamento británico nombró regente a su hijo. Ese mismo año, subraya, el papa Pío VII estaba cautivo de Napoleón, que lo había hecho secuestrar del Quirinal dos años antes. Frente a la monarquía británica, escribe, «la Iglesia católica no tenía un príncipe regente».
Pío VII, añade el columnista, siguió siendo Papa durante su cautiverio, se comunicó con el exterior mediante cartas sacadas a escondidas, resistió los intentos de Napoleón de someter la Iglesia a su control y regresó a Roma en 1814. El ejemplo sirve al autor para ilustrar que el gobierno de la Iglesia carece de un mecanismo previsto para suplir al Papa impedido.
La recuperación de León XIV tras la operación
León XIV fue intervenido el 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma. Dos semanas después, la Santa Sede confirmó que el viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú, previsto del 6 al 17 de noviembre, se mantenía, tras unos controles médicos que no habían puesto reparos al desplazamiento, como informó InfoVaticana.
El Papa partió este viernes hacia Montevideo, de modo que el artículo de Collins llega cuando el Pontífice ya ha retomado su agenda internacional. Su reflexión, por tanto, no se refiere a una situación de impedimento actual, sino a la laguna que, a su juicio, la enfermedad de un Papa deja a la vista y que el derecho de la Iglesia no ha resuelto.