León XIV celebrará en Uruguay, el país más laico de la región, la Misa ante la Virgen de los Treinta y Tres

La imagen, patrona del país desde 1962 y ligada a la independencia de 1825, es el símbolo religioso que la laicidad uruguaya no ha logrado separar de la identidad nacional

León XIV celebrará en Uruguay, el país más laico de la región, la Misa ante la Virgen de los Treinta y Tres
Cardinal Daniel Fernando Sturla Berhouet during the General Papal audience, St. Paul VI Hall, Vatican City, ITALY-05-02-2020//AGFEDITORIAL_agf012210/2002051141/Credit:Pierpaolo Scavuzzo/AGF/SIPA/2002051143

León XIV presidirá el domingo 8 de noviembre, en la ciudad uruguaya de Florida, la Misa de la fiesta de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay, en la primera etapa de un viaje que le llevará después a Argentina y Perú, del 6 al 17 de noviembre. Así lo detalla el reportaje de Inés San Martín para OSV News, que subraya que se trata de una pequeña imagen mariana que la secularización del país nunca ha logrado desligar de su identidad nacional.

El contraste con el calendario oficial es notable. En Uruguay, recuerda OSV News, la Semana Santa se denomina oficialmente «Semana de Turismo», la Navidad es el «Día de la Familia» y la fiesta de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, se convirtió en el «Día de las Playas». Según Latinobarómetro (2024), el 52 % de los uruguayos no tiene afiliación religiosa, la proporción más alta de los 18 países latinoamericanos encuestados, y solo el 33 % se declara católico.

Una imagen unida al nacimiento de la nación

La Virgen de los Treinta y Tres es una pequeña talla de cedro paraguayo de la Inmaculada Concepción, probablemente procedente de las misiones jesuíticas. Su devoción, explica el sacerdote Gabriel González Melano, de la diócesis de Florida, no nació de apariciones ni de milagros, sino que tiene un carácter histórico y patriótico. Su nombre remite a los Treinta y Tres Orientales, que en 1825 combatieron por la independencia frente al Imperio de Brasil, y la Asamblea de la Florida, que declaró la independencia el 25 de agosto de ese año, se reunió junto a la iglesia en la que se veneraba la imagen.

El reconocimiento eclesial llegó en el siglo XX. Juan XXIII autorizó su coronación canónica en 1961 y la proclamó patrona de Uruguay en 1962. Por su parte, el Estado declaró en 1975 monumentos históricos nacionales tanto la catedral como la imagen, y en 1994 el templo pasó a ser Santuario Nacional. La fiesta cae este año en domingo, día en que los católicos suelen realizar la peregrinación nacional al santuario, circunstancia que, según el reportaje, selló la elección del lugar para la Misa papal.

La laicidad y el precedente de Juan Pablo II

González Melano sitúa el origen de la actual situación en la separación entre Iglesia y Estado, aprobada en 1917 y vigente desde 1919. Según el sacerdote, el laicismo estatal acabó extendiéndose a la sociedad y relegó la religión fuera de la vida pública, aunque sin persecución. Pese a ello, las peregrinaciones siguen reuniendo a miles de personas.

No será la primera vez que un Papa visite el santuario. Juan Pablo II celebró allí la Misa el 8 de mayo de 1988, ordenó a 13 sacerdotes y consagró el país a la Virgen; un año antes, en 1987, la imagen había presidido en Montevideo una Misa a la que asistieron unas 300.000 personas. El mismo sacerdote opina que un mensaje sobre el sentido trascendente de la vida puede resultar significativo en un país con una elevada tasa de suicidio, que OSV News cifra en 21,35 por cada 100.000 habitantes en 2024, aunque advierte de que no sustituye ni la atención profesional ni las políticas públicas.

La visita ha llevado ya al cardenal Daniel Sturla a adoptar medidas en la archidiócesis de Montevideo, como informó InfoVaticana al suspender las misas durante parte del fin de semana en que el Papa estará en el país.

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