Los franciscanos abandonan Tolosa tras más de cuatro siglos por falta de vocaciones: la iglesia pasará a tener uso cultural

Los franciscanos abandonan Tolosa tras más de cuatro siglos por falta de vocaciones: la iglesia pasará a tener uso cultural

La comunidad franciscana de Tolosa (Guipúzcoa) se despidió el pasado domingo 25 de octubre de la localidad, poniendo fin a más de cuatro siglos de presencia religiosa, pastoral y cultural. La falta de vocaciones y de relevo generacional ha obligado a los últimos tres frailes a abandonar el histórico convento de San Francisco y trasladarse a Zarautz. La marcha supone también un cambio de futuro para el conjunto monumental, cuya adquisición ha sido acordada por el Ayuntamiento, que prevé destinar la iglesia a actividades culturales.

La última misa de despedida se celebró en la iglesia de San Francisco y estuvo presidida por el obispo de San Sebastián, Fernando Prado Ayuso. La diócesis había anunciado la celebración, que reunió a numerosos fieles y vecinos para agradecer la labor de una comunidad profundamente vinculada a la historia de la localidad.

La falta de vocaciones obliga a cerrar una comunidad histórica

La salida de los franciscanos responde a la disminución de religiosos y a la imposibilidad de garantizar la continuidad de la comunidad.

Los tres últimos frailes destinados en Tolosa, Juan José Muniain, José Luis Agirretxe y Florentino Arruti, se trasladarán al convento franciscano de Zarautz, donde la orden concentrará parte de sus efectivos.

Muniain, que ha pasado 38 años en Tolosa, explicó en declaraciones recogidas por Radio San Sebastián que la decisión no responde a dificultades económicas ni a problemas particulares de la comunidad, sino a la falta de nuevas vocaciones.

«No tenemos vocaciones. No hay sustitutos y no podemos mantener todas las casas», reconoció el religioso.

La decisión forma parte de un proceso más amplio de reorganización de las comunidades franciscanas, que afrontan una reducción progresiva del número de frailes.

Durante la misa de despedida, el provincial franciscano, Joxe Mari Arregi, también explicó que la falta de religiosos obliga a concentrar las comunidades. Según las cifras difundidas con ocasión de la despedida, mientras que en 1960 había 140 frailes en Arantzazu, actualmente quedan unos 80 repartidos entre los distintos conventos de la provincia religiosa.

La salida de Tolosa refleja así una realidad que afecta a numerosas congregaciones religiosas en España: el envejecimiento de sus miembros y la ausencia de suficientes vocaciones para mantener abiertas las casas históricas.

Más de cuatro siglos de presencia franciscana en Tolosa

La historia de los franciscanos en Tolosa se remonta al siglo XVI. Según el Ayuntamiento de la localidad, la presencia de la orden comenzó en 1587, aunque otras referencias históricas sitúan sus primeros pasos algunos años antes.

En 1577, Pedro Mendizorrotz, vecino de Ibarra, solicitó autorización para establecer un convento franciscano y ofreció terrenos para su construcción. El complejo religioso fue levantándose durante las décadas siguientes y llegó a convertirse en uno de los principales referentes espirituales y culturales de la villa.

La iglesia de San Francisco, cuya construcción se completó a finales del siglo XVI, conserva un destacado patrimonio artístico, especialmente su retablo mayor renacentista, realizado por Ambrosio Bengoetxea a comienzos del siglo XVII.

La presencia franciscana atravesó numerosos acontecimientos históricos, incluidas las guerras, la desamortización y distintos incendios que afectaron al convento.

En 1814, un incendio destruyó buena parte del complejo, aunque la iglesia sobrevivió. Durante el siglo XIX, las circunstancias políticas y militares obligaron a los religiosos a abandonar temporalmente sus instalaciones, que llegaron a utilizarse como cuartel, hospital y almacén.

La comunidad regresó de manera estable en 1915, cuando se construyó el convento que ha permanecido en funcionamiento hasta este año.

Una importante labor religiosa, educativa y cultural

La influencia de los franciscanos en Tolosa fue mucho más allá de la actividad litúrgica.

Durante siglos, la comunidad participó en la formación religiosa y educativa de generaciones de vecinos. Entre sus iniciativas históricas destacó el colegio de San José, fundado en el siglo XVII, que contribuyó a la enseñanza y a la vida intelectual de la localidad.

Los frailes también desempeñaron un papel destacado en la promoción del euskera y de la cultura vasca, especialmente durante el siglo XX.

El convento estuvo vinculado a distintas iniciativas culturales y editoriales, entre ellas la revista Jakin, una publicación de referencia en el ámbito cultural vasco que desarrolló parte de su trayectoria vinculada a la comunidad franciscana.

El Ayuntamiento ha reconocido expresamente esta contribución y ha destacado que los religiosos prestaron servicio a miles de vecinos, tanto en la vida espiritual como en la promoción de la lengua y las tradiciones locales.

En su comunicado del 23 de octubre, el consistorio recordó que la iglesia y el convento fueron durante siglos lugares de encuentro y refugio para generaciones de habitantes de Tolosa, tanto en momentos de dificultad como en celebraciones comunitarias.

El Ayuntamiento adquirirá la iglesia y el convento para nuevos usos

La marcha de los religiosos también supondrá un cambio importante en el destino del conjunto monumental de San Francisco.

El Ayuntamiento de Tolosa y la Provincia Franciscana de Arantzazu han alcanzado un acuerdo para que la iglesia y el convento pasen a ser de titularidad municipal, después de casi un año de conversaciones.

El consistorio se ha comprometido a conservar el valor artístico y arquitectónico del conjunto y a poner sus instalaciones al servicio de la ciudadanía.

Sin embargo, el futuro del templo ya no estará vinculado principalmente a su función religiosa.

El alcalde de Tolosa, Andu Martínez de Rituerto, explicó en una entrevista concedida a Radio San Sebastián el 26 de octubre que la intención municipal es convertir la iglesia de San Francisco en un espacio cultural.

Aunque todavía no se han concretado las actividades que acogerá, el Ayuntamiento estudia posibilidades como la celebración de conciertos, conferencias u otras iniciativas culturales.

El alcalde mencionó incluso ejemplos europeos de antiguas iglesias transformadas en bibliotecas o equipamientos culturales, aunque no anunció una decisión definitiva sobre ese modelo para Tolosa.

Uno de los principales condicionantes será la conservación del patrimonio artístico del templo, especialmente su retablo mayor, cuyo valor histórico exige medidas específicas de protección.

En cuanto al convento, el Ayuntamiento había considerado inicialmente destinarlo a viviendas dotacionales. No obstante, las características arquitectónicas del edificio podrían dificultar esa transformación, por lo que también se contempla su utilización como equipamiento cultural.

Por ahora, no se han comunicado públicamente las condiciones económicas definitivas de la operación ni el calendario preciso de adaptación de los inmuebles.

Otra comunidad religiosa que desaparece de Tolosa

La despedida de los franciscanos se suma a otros cierres recientes de comunidades religiosas en la localidad.

En 2023, las religiosas clarisas también abandonaron Tolosa, dentro de un proceso de reorganización provocado por el envejecimiento y la disminución de sus comunidades.

La marcha de los franciscanos deja ahora sin presencia estable a una orden que durante siglos contribuyó a la vida espiritual, educativa y cultural de la villa.

El Ayuntamiento ha querido despedir a los religiosos con un reconocimiento público y ha asumido su tradicional saludo franciscano, «Paz y Bien», para desearles lo mejor en su nueva etapa.

La conservación de la iglesia y el convento permitirá mantener una parte importante del patrimonio histórico de Tolosa. Sin embargo, el cierre de la comunidad supone la desaparición de una presencia religiosa que había acompañado a generaciones de fieles y plantea una cuestión más amplia sobre el futuro de los conventos y templos históricos ante la crisis de vocaciones que atraviesan numerosas congregaciones en España.

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