Il Foglio: en Taiwán los católicos son pocos, pero libres

Matteo Matzuzzi recorre la isla y recoge el contraste que establecen sus interlocutores con Hong Kong, el Tíbet y los campos de Xinjiang

Il Foglio: en Taiwán los católicos son pocos, pero libres

El vaticanista Matteo Matzuzzi publicó el 24 de octubre en Il Foglio un reportaje desde Taiwán, titulado «Viaje a Taiwán, la isla donde Dios sigue siendo extranjero», en el que describe una comunidad católica reducida pero que puede profesar su fe sin trabas. El autor asistió a la misa dominical en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en el distrito de Guting, en Taipéi, y habló con religiosos, académicos y responsables políticos de la isla.

Las cifras que maneja el texto varían según la fuente. Uno de los interlocutores cita unos 300.000 católicos, mientras que un censo de 2023 sobre la asistencia a la misa dominical da en torno a 50.000 fieles. La Iglesia cuenta con siete diócesis, cuatro universidades, 46 centros de secundaria y más de 200 guarderías. La hermana Beatrice Leung señala que en la última Pascua se bautizaron unas 200 personas en todo el país, frente a las 2.000 o 3.000 que se registran solo en la diócesis de Hong Kong.

Los entrevistados apuntan varias dificultades internas. El padre Mirco Cichella explica que el taoísmo y el budismo tienen mucho arraigo y que algunos católicos practican las ofrendas «Bai Bai» para pedir prosperidad. Piotr Adamek, profesor de la Universidad Fu Jen, sostiene que las megaiglesias evangélicas reúnen ya a cerca de la mitad de los creyentes y que la Iglesia católica está estancada desde su etapa de crecimiento, entre 1950 y 1980. El jesuita John Rao añade que casi la mitad del clero es extranjero, sobre todo vietnamita, indonesio y filipino, y que el catolicismo se percibe a menudo como ajeno a la tradición china. A ello se suma una natalidad de alrededor de 0,7 hijos por mujer y una población con más de un 20 % de mayores de 65 años.

El contraste con el continente lo traza Wen-Jia Luo, de la Fundación para los Intercambios a través del Estrecho, que recuerda que unas 300.000 personas han abandonado Hong Kong en siete años y que sus medios y tribunales han perdido las libertades de antes. Luo cita asimismo el Tíbet, de donde huyó el Dalái Lama tras 1950, y los campos de detención de uigures en Xinjiang. «En China no hay verdadera libertad», afirma, y sostiene que la libertad religiosa en la China continental está controlada por el Estado. Adamek, por su parte, indica que el catolicismo chino está moldeado por políticas estatales como la «sinización» y que allí la Iglesia mantiene mucho menos contacto con el exterior que en Taiwán.

El reportaje dedica también un espacio a la diplomacia con la Santa Sede. La embajada de Taiwán ante el Vaticano es la única que la isla mantiene en Europa, y su titular, Anthony C. Y. Ho, impulsa la iniciativa «H.O.P.E.». El ministro de Exteriores, Lin Chia-Lung, subraya que la relación con la Santa Sede dura más de 80 años y sigue avanzando. Matzuzzi describe el acuerdo entre el Vaticano y China como desequilibrado, pues Pekín elige en la práctica a los obispos y Roma los confirma.

Sobre esa situación, InfoVaticana ha informado de que China obliga a los sacerdotes a entregar sus pasaportes y de cómo la adoración eucarística crece en Taiwán en medio de la presión militar de Pekín sobre la isla.

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