León XIV: el amor a Dios debe desbordarse en amor al prójimo

En el Ángelus del domingo, el Papa comentó el mayor mandamiento y pidió oración por Yemen, Jordania y el encuentro de Asís del 27 de octubre.

León XIV: el amor a Dios debe desbordarse en amor al prójimo

León XIV afirmó este domingo, durante el Ángelus rezado en la plaza de San Pedro, que «no podemos amar verdaderamente a Dios si este amor no se desborda en amor a nuestros hermanos y hermanas». El Papa comentó el pasaje del Evangelio de san Mateo en el que un maestro de la Ley pregunta a Jesús cuál es el mandamiento más grande, y que el Señor resume citando el Deuteronomio, según el texto publicado por la Santa Sede.

En su reflexión, el Pontífice subrayó que no basta con reconocer que Dios existe, que es el único o que es todopoderoso. «El Señor busca una relación personal con nosotros: el único Dios verdadero quiere hacerse nuestro Dios», dijo. A partir de ahí explicó que el mandamiento del amor no es una imposición, porque «no se puede amar por mandato». El amor del hombre es auténtico cuando responde al amor de Dios, que, añadió, «siempre nos precede», y exige una entrega total del corazón, del alma y de la mente.

León XIV se detuvo después en el segundo mandamiento, «amarás a tu prójimo como a ti mismo», que, según explicó, brota de la misma fuente que el primero. Quien vive cerca de Dios aprende a mirarse a sí mismo y a los demás con los ojos de Cristo, de modo que se supera el egoísmo «e incluso el amor a uno mismo se convierte en caridad». Por eso, concluyó, no podemos amar de verdad al prójimo sino como hijos del mismo Padre que nos amó primero en su Hijo Jesús.

El Papa citó también a santa Teresa del Niño Jesús, para quien solo el amor hace actuar a los miembros de la Iglesia. Sin él, advirtió, la fe quedaría privada de su esencia, las buenas obras se reducirían a moralismo y la esperanza sería vana. Terminó pidiendo para todos «la gracia de un corazón nuevo, capaz de abrazar y vivir el más grande de los mandamientos», y encomendó esa petición a la Virgen María, en cuyo Corazón Inmaculado «no hay más que amor».

Tras la oración mariana, León XIV expresó su preocupación por la grave situación humanitaria en Yemen, en particular en Taiz, y pidió el cese de las hostilidades y el respeto al derecho de la población a vivir en paz. Además, se unió al dolor por las víctimas del atentado terrorista contra la iglesia ortodoxa de San Jorge en Hamoud, en Jordania, perpetrado el pasado viernes, y manifestó su cercanía a esa comunidad.

El Papa recordó asimismo que el 27 de octubre se reunirán en Asís líderes de Iglesias y religiones para conmemorar el 40.º aniversario del encuentro convocado por san Juan Pablo II, y pidió que el Señor inspire decisiones de diálogo y de paz. Por último, saludó a los grupos de España, Irlanda y Polonia, a responsables de protocolo de ministerios italianos, a la asociación «Solidarietà in Buone Mani» de Castiglion Fiorentino y a un grupo de amigos de Concorezzo que celebran sus setenta años.

Este Ángelus llega una semana después del primero tras la operación de pulmón a la que fue sometido el 13 de octubre en el Policlínico Gemelli, en el que el Pontífice reapareció en público para dar las gracias.

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